Se encuentra en los objetos más insospechados.
Recuerdo hace años que mientras paseaba por Ica, en la urbanización San Isidro veía a un grupo de señoras santiguándose frente a una ventana del segundo piso de una casa ocupada por varias señoras de esas que tienen apariencia santurrona. Me contaba una vecina que las señoras decían que la virgen se había manifestado en el vidrio de unas de las ventanas. Desde mi posición trato de ver el vidrio y veo que la deformidad por el inclemente calor de la zona había formado una imagen que asemejaba al manto de la virgen y su cabeza. Me maté de risa por la ignorancia de la gente. Cosas de la pareidolia.