Braun
Miembro de plata
Todos -o al menos los que gustamos del periodismo independiente y que jode-, en mayor o menor intensidad, hemos sentido cierta simpatía por Hildebrandt. Debo reconocer que en 2.000 fue su medio el único que se comunicó con mi familia cuando fui detenido, siendo aún menor de edad. Muchos, recuerdo aprovecharon salir en la foto antifujimorista para pedirle "un trabajito" a nuestro cholo sagrado; pero como a mí Toledo nunca me entusuiasmó, acabé recordando ese evento como una anécdota de adolescente, como mi "mayo del 68 personal".
La buena performance de Hildebrandt, sus denuncias interesantes y sus opiniones cáusticas, prosuiguieron hasta el segundo gobierno de García, todavía teníamos a un periodista "antipático", pero lúcido y desmarcado de adhesiones que no pegaban ni con "Africano". El punto de inflexión lo marcó el gobierno de Humala. Entonces el periodista se convirtió en el garante de los candidatos potencialmente rivales de Keiko y en un abanderado de la causa antikeikista, antes de la obstaculización fujimorista de 2016-2020 y cuando había opciones en la propia derecha más radicales que la misma señora K.
El momento culminante fue el apoyo incondicional que recibiría Vizcarra de Hildebrandt, poniéndonos al ex presidente como alguien que se había atrevido a enfrentarse al poder, cuando bien sabemos que no fue así. Vizcarra usó el antifujimorismo como partido político, para generar simpatías en la población (puesto que Keiko y su bancada, efectivamente, eran un obstáculo para la gobernalidad. Sin embargo, Hildebrandt, poco a poco, claudicó al pensamiento crítico y se embarcó en la nave de la popularidad vizcarrista, hasta que esta se desmoronará, en el pico de la pandemia. Solo basta revisar los números de Hildebrandt en sus Trece para darnos cuenta que no hacía la diferencia con Mávila Huertas o Gastelumendi, cuando ya había diarios que se nos venía la catástrofe pandémica y económica.
Por último, no creo que Hildebrandt crea en Castillo ( ya antes había declarado que RLA no era tan malo y que HDS era un mejor estadista), si unas columnas atrás se refería peyorativamente al candidatos del lápiz, pero creo que, para César, sería un hazmerreír apoyar a la candidata que en 15 años. La destrucción de la marca del odiador del fujimorismo que le ha traído muchos laureles.
A los 73 años, es mejor permanecer en sus trece, como un intelectual majadero , en vez de destruir su marca registrada del "antifujimorista más ilustre del país.
Por otro lado, los antifujimoristas son casi la mitad y ese público es cautivo de su semanario. De manera que 1 más uno = ?
La buena performance de Hildebrandt, sus denuncias interesantes y sus opiniones cáusticas, prosuiguieron hasta el segundo gobierno de García, todavía teníamos a un periodista "antipático", pero lúcido y desmarcado de adhesiones que no pegaban ni con "Africano". El punto de inflexión lo marcó el gobierno de Humala. Entonces el periodista se convirtió en el garante de los candidatos potencialmente rivales de Keiko y en un abanderado de la causa antikeikista, antes de la obstaculización fujimorista de 2016-2020 y cuando había opciones en la propia derecha más radicales que la misma señora K.
El momento culminante fue el apoyo incondicional que recibiría Vizcarra de Hildebrandt, poniéndonos al ex presidente como alguien que se había atrevido a enfrentarse al poder, cuando bien sabemos que no fue así. Vizcarra usó el antifujimorismo como partido político, para generar simpatías en la población (puesto que Keiko y su bancada, efectivamente, eran un obstáculo para la gobernalidad. Sin embargo, Hildebrandt, poco a poco, claudicó al pensamiento crítico y se embarcó en la nave de la popularidad vizcarrista, hasta que esta se desmoronará, en el pico de la pandemia. Solo basta revisar los números de Hildebrandt en sus Trece para darnos cuenta que no hacía la diferencia con Mávila Huertas o Gastelumendi, cuando ya había diarios que se nos venía la catástrofe pandémica y económica.
Por último, no creo que Hildebrandt crea en Castillo ( ya antes había declarado que RLA no era tan malo y que HDS era un mejor estadista), si unas columnas atrás se refería peyorativamente al candidatos del lápiz, pero creo que, para César, sería un hazmerreír apoyar a la candidata que en 15 años. La destrucción de la marca del odiador del fujimorismo que le ha traído muchos laureles.
A los 73 años, es mejor permanecer en sus trece, como un intelectual majadero , en vez de destruir su marca registrada del "antifujimorista más ilustre del país.
Por otro lado, los antifujimoristas son casi la mitad y ese público es cautivo de su semanario. De manera que 1 más uno = ?