Han descubierto un enorme filamento de gas en la Via Láctea y podría ser un nuevo brazo espiral del que no sabíamos nada

Dragonite

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Resulta que nuestra galaxia tiene un enorme filamento de gas, quizás el mayor de todos, que bien podría ser un brazo espiral más del que hasta ahora no sabíamos ni su existencia. Es lo que ha descubierto un equipo de investigadores de la Universidad de Nanjing y han publicado en un paper recientemente.

Lo han bautizado como Cattail, y desde Science Alert reflejan el estupor de sus descubridores. "La estructura del filamento no sigue completamente la curvatura del disco galáctico, y eso es desconcertante". De ser realmente un brazo espiral, éste podría contener miles de millones de estrellas y planetas.

El telescopio chino FAST ha sido crucial para poder hacer este hallazgo. Sus responsables apuntaron hacia una zona en busca de hidrógeno atómico neutral, un elemento y estado que se encuentran típicamente en las nubes de gas que forman las espirales. De repente se toparon con lo que parece una gigantesca estructura de gas donde en principio no había nada, y dicha estructura se mueve a una velocidad relativa al centro de la Vía Láctea.

El dato impactante es la distancia que mantiene esa estructura con el centro: 71.750 años luz. Si se trata de un brazo galáctico tendría una longitud 3.590 años luz y una anchura de 675 años luz, aunque combinando los datos del telescopio FAST con el de otros estudios tenemos una posible longitud total de 16.300 años luz.

Toda una demostración de cómo aún tenemos muchas cosas pendientes por saber de nuestra propia galaxia: si se trata de un brazo galáctico completamente desconocido incluso levantaría dudas sobre por qué no sigue el patrón de movimiento del resto de brazos. Incluso si no es un brazo y finalmente se trata de un filamento de gas, su formación despertaría muchas incógnitas.

Xataka
 

Descubren viento de agujeron negro de via lactea.
Astrónomos detectaron por primera vez un potente viento de gas caliente emanando de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. Este flujo arrasa o calienta el material frío a su paso, dejando a su paso una gigantesca cavidad con forma de cono de casi un pársec de longitud. [1, 2]



El descubrimiento del viento cósmico
Durante más de 50 años, la existencia de este fenómeno se había teorizado, pero no fue hasta recientes observaciones combinadas de instrumentos espaciales y terrestres que se logró evidenciar: [1]
  • El origen: Aunque los agujeros negros son famosos por triturar y engullir materia, cuando acumulan demasiado material caliente y energía, expulsan violentamente lo que no pueden tragar de inmediato. [1]
  • La forma: El viento barre el gas molecular frío circundante o lo calienta a extremos insospechados. Esto genera un enorme espacio vacío de unos 45 grados de ancho y casi un pársec de largo. [1]
Ahora, con nuevas herramientas y observaciones, el equipo finalmente pudo mirar más de cerca. Utilizando cinco años de observaciones extraordinariamente profundas de los radiotelescopios del Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array (ALMA) en Chile, los autores construyeron la imagen más nítida jamás diseñada del gas molecular frío que rodea al agujero negro.


La imagen reflejaba el gas situado increíblemente cerca de Sgr A*, a una distancia de solo un pársec (o unos tres años luz) del agujero negro.


Después, aplicaron un novedoso método de calibración para eliminar las brillantes señales de radio emitidas por el agujero negro. La imagen resultante es 100 veces más profunda y 80 veces más nítida que los mapas anteriores de la región, un nivel de detalle que reveló estructuras que antes eran invisibles.
 
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