Yo he llegado a la conclusión de que en Trujillo las autoridades son los más corrompibles del país.
No sorprende que César Acuña haya empezado a amasar tanta fortuna en esa región. De igual manera este delincuente, que debe ser tan inteligente como el enano de Acuña, lo único que le bastó fue corromper el Estado para tener éxito en lo que hace.