rickycardo1
Miembro de plata
Para que no lo detecten.
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Drones con alas. Según 163.com, un equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín ha desarrollado varios drones de alas batientes inspirados en animales como águilas, palomas, mariposas y escarabajos. Entre ellos, el modelo basado en un águila ha llamado especialmente la atención por un dato concreto: ha alcanzado 256 minutos de vuelo continuo, una cifra que marca un récord dentro de esta categoría. La propia cadena recordó además que en 2023 un avión biónico desarrollado por investigadores de la Universidad Politécnica del Noroeste de China registró 185 minutos y 30 segundos, entonces récord Guinness en este ámbito.
Otra forma de volar. Si estos prototipos están llamando la atención no es solo por su apariencia, sino por el principio técnico sobre el que se apoyan. Global Times los define como vehículos aéreos no tripulados biónicos capaces de imitar el vuelo de los seres vivos mediante el batido de alas. Según ese mismo medio, se trata del tipo de dron que más se aproxima al vuelo de los organismos voladores en la naturaleza. A esa base se suma, en el modelo inspirado en un águila, un sistema visual diseñado para reconocer, ubicar y seguir vehículos, personas, edificios o matrículas, según explicó el investigador Wu Xiaoyang.
Lo que sí sabemos. Conviene separar lo que está confirmado de lo que se ha interpretado a partir de estas imágenes. La información difundida por medios estatales chinos describe estos drones como un avance dentro de la investigación en sistemas no tripulados biónicos, con progresos en tiempo de vuelo y capacidades de detección. Sin embargo, no ofrece detalles sobre su despliegue operativo ni sobre un uso concreto en escenarios reales. De hecho, los investigadores apuntan a que aún quedan por resolver retos relacionados con la autonomía del vuelo y la inteligencia del sistema antes de hablar de una implantación más amplia.
Hay obstáculos. Si miramos más allá de los resultados actuales, los propios expertos señalan que el camino por recorrer sigue siendo exigente. De acuerdo Wang Zhijie, del Instituto de Tecnología de Pekín, uno de los principales retos está en desarrollar baterías con mayor densidad energética que permitan sostener este tipo de vuelo durante más tiempo. A eso se suman mecanismos de batido de alta precisión y tamaño reducido, así como materiales capaces de deformarse de forma adaptativa, imitando cómo las alas de las aves cambian en respuesta a la aerodinámica para mantener la eficiencia.
Durante años hemos asociado los drones a las hélices: en China exploran una alternativa inspirada en la naturaleza
Durante años hemos asociado los drones a una imagen muy concreta: dispositivos no tripulados con varias hélices girando a toda velocidad, capaces de grabar,...
Otra forma de volar. Si estos prototipos están llamando la atención no es solo por su apariencia, sino por el principio técnico sobre el que se apoyan. Global Times los define como vehículos aéreos no tripulados biónicos capaces de imitar el vuelo de los seres vivos mediante el batido de alas. Según ese mismo medio, se trata del tipo de dron que más se aproxima al vuelo de los organismos voladores en la naturaleza. A esa base se suma, en el modelo inspirado en un águila, un sistema visual diseñado para reconocer, ubicar y seguir vehículos, personas, edificios o matrículas, según explicó el investigador Wu Xiaoyang.
Lo que sí sabemos. Conviene separar lo que está confirmado de lo que se ha interpretado a partir de estas imágenes. La información difundida por medios estatales chinos describe estos drones como un avance dentro de la investigación en sistemas no tripulados biónicos, con progresos en tiempo de vuelo y capacidades de detección. Sin embargo, no ofrece detalles sobre su despliegue operativo ni sobre un uso concreto en escenarios reales. De hecho, los investigadores apuntan a que aún quedan por resolver retos relacionados con la autonomía del vuelo y la inteligencia del sistema antes de hablar de una implantación más amplia.
Hay obstáculos. Si miramos más allá de los resultados actuales, los propios expertos señalan que el camino por recorrer sigue siendo exigente. De acuerdo Wang Zhijie, del Instituto de Tecnología de Pekín, uno de los principales retos está en desarrollar baterías con mayor densidad energética que permitan sostener este tipo de vuelo durante más tiempo. A eso se suman mecanismos de batido de alta precisión y tamaño reducido, así como materiales capaces de deformarse de forma adaptativa, imitando cómo las alas de las aves cambian en respuesta a la aerodinámica para mantener la eficiencia.