Gianluca Lapadula

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Pude ver la historia de Lapadula en Youtube, el tipo fue constante a pesar de que no se le abrieron las puertas del futbol y varias veces estuvo a punto de renunciar y dedicarse al negocio de las flores de su familia.

Pero el tipo insistió y a sus 30 años esta a un paso de llegar al mundial y dejar de ser un "desapercibido" para convertirse en un mundialista.

El caso de Lapadula es un ejemplo de la constancia, de como de tanto insistir e insistir sin decaer al final las puertas se te terminan abriendo de par en par.
 
Lesión de Lapadula no es grave y podrá competir contra Uruguay. Ya llegó al Perú. ¿Se cae ahora sí el Gobierno??





 
En exclusiva: un adelanto del libro de Gianluca Lapadula y fotos inéditas de su niñez

El único mundo que conocía Gianluca Lapadula, hasta toparse con la posibilidad de jugar en la selección peruana, era Italia. ¿Cómo desprenderse un poco de todo lo que le era familiar y empezar a ‘nacer’ con otros colores sobre el pecho? En este capítulo de su libro autobiográfico –y que les presentamos en exclusiva–, el zurdo de Turín revela los pasos que decidió dar para convertirse en el peruano que es hoy.


A los 6 años, Gianluca estaba convencido de que quería ser arquero profesional. Su padre preparaba porteros amateurs para las ligas que competían en Turín y lo llevaba a las prácticas. (Archivo familiar)

A los 6 años, Gianluca estaba convencido de que quería ser arquero profesional. Su padre preparaba porteros amateurs para las ligas que competían en Turín y lo llevaba a las prácticas. (Archivo familiar)​


Guía para convertirse en un peruano... y no solo con documento de identidad, con papeles en regla, con un uniforme de la selección, con un paladar refinado, sino de corazón. Ser peruano desde las mismísimas entrañas del alma. Y no desfallecer en el intento de conseguirlo.


Sé de sobra que, durante mi primera aproximación a la selección peruana, cuando estaba en el Pescara y a poco de mudarme al Milan, recibí muchas críticas por haber dejado pasar la oportunidad. Me reafirmo en que la situación que vivía hizo que me pareciera forzado. Entiendo que para un hincha mis razones puedan resultar poco comprensibles; sin embargo, para mí no lo eran. Pasaba por un tema deportivo físico e, incluso, cultural. Por citar nuevamente otra realidad, hay algo que los italianos tienen en común: su poca predisposición a salir del país. Para un futbolista italiano, la realización personal puede estar en casa. No es necesario irse de la patria para construir una carrera profesional; con ingresar a la Serie “A” en la Juventus, al Milan, al Inter, al Napoli, la Roma o la Fiorentina es posible llegar al pináculo del mundo y darse por servido.

Y mi mundo en ese momento era Italia. No tenía otro. Incluso cualquier lugar de Europa —un continente relativamente pequeño— era bastante próximo a la realidad en la cual crecí. No habría sido justo elegir una selección de la que solamente tenía referencias en búsqueda de una oportunidad profesional. Prefiero ser honesto y expresarlo con estas palabras. La vida da tantas vueltas que uno puede cambiar de parecer. Puede cambiar de creencias, de religión, de dieta, de clima. Puede abandonar la paz y meterse en una revolución o puede ser un personaje intenso y detenerse para vivir en calma. La mejor condición humana es precisamente la que nos permite adaptarnos al cambio.


De izq. a der.: el día de su bautizo, en brazos de su madre, Blanca Vargas. Detrás, su padre, Gianfranco Lapadula.

De izq. a der.: el día de su bautizo, en brazos de su madre, Blanca Vargas. Detrás, su padre, Gianfranco Lapadula.​


En este tema en particular, considero que hay un punto en común entre italianos y peruanos: la dificultad para desarraigarse de sus costumbres. En especial de la calidez del trato y la comida. Existen elementos en Italia que no se pueden replicar con facilidad en otra latitud, gracias a su enorme peso cultural que sigue presente en lo cotidiano. Es también una cultura milenaria y sede de un imperio cuyas luces siguen brillando a pesar del polvo que recubre el pasado. Nuestro idioma, las festividades, las creencias; casi no existe una raíz común de nuestro pensamiento que no haya partido de este espacio hacia un sinfín de lugares.

Incluso yo mismo, en mi afán de no perder el ascenso en la carrera profesional que me propuse, partí a Eslovenia, que es un país fronterizo con Italia, y no tan lejano como Francia, España o Alemania. Eso me permitía estar cerca de casa.


En el centro de entrenamiento de la Juventus, Turín.

En el centro de entrenamiento de la Juventus, Turín.​



Al decidir, finalmente, representar a la blanquirroja, sabía que para que mi decisión fuera real y tangible debía inocularme el Perú en las venas. Empaparme de él. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo convertirme en un patriota de una nación que, físicamente, no había pisado? ¿Cómo arraigarme, echar raíces, plantarme en el suelo? Comerte un platillo de la ya conocida gastronomía peruana, ponerte un chullo para una fotografía, cantar una canción o mirar paisajes no te convierten en peruano. Un ciudadano es mucho más que eso, creo yo. Este es mi criterio, y es estrictamente personal.

Para ir de acuerdo con esas convicciones, tomé varias decisiones. Aunque comencé junto con Alessia a estudiar español cuando el profesor Gareca me visitó por primera vez en Pescara, lo había abandonado. De manera que decidí retomarlo y, a la par, ponerme a estudiar la historia del Perú. Creí que era un paso importante para consolidar mis creencias y ayudaría mucho en mi futura llegada. No podría integrarme en un sistema de juego y de pensamiento si no tenía una idea clara de dónde estaría involucrado. Me parecía lo más apropiado para el Perú y para conmigo.


En su cumpleaños con amigos.

En su cumpleaños con amigos.​


Inicié clases de historia con un profesor que me mostró el proceso de desarrollo de la nación desde su etapa más antigua. Simultáneamente, ingresé a una nueva academia de idiomas para perfeccionar mi español. Ahora me puedo comunicar normalmente en ese idioma. Una cosa se complementó con la otra. Supe de la vida y traición al inca Atahualpa y su encuentro con el castellano Francisco Pizarro y, ahora mismo, me encuentro leyendo una versión de la biografía de Túpac Amaru II. Sigo admirando su enorme sacrificio por la libertad y el imposible sufrimiento de su ejecución y la de sus parientes.


Arriba, en medio, en la escuela.

Arriba, en medio, en la escuela.


En el regazo de su papá Gianfranco, a la derecha.

En el regazo de su papá Gianfranco, a la derecha.​


Leí con sincero aprecio sobre el aporte de los italianos al Perú. Por ejemplo, sobre Claudio Rebagliati, un director de orquesta nacido en la región de Liguria, a quien se le debe la versión final del Himno Nacional —lo que creo que es bastante importante—, pues la composición original fue arreglada por él en 1869, por pedido del propio autor, el maestro José Bernardo Alcedo.

Hay otro personaje vinculado al Perú a quien no se debe olvidar: Giuseppe Garibaldi, el héroe de dos mundos. Este señor es, para un italiano promedio, un individuo esencial, pues es llamado el “Padre de la Patria”, en razón a que fue uno de los principales impulsores del proceso de unificación del país conseguido en 1870. Hay un detalle no menor de Garibaldi. Vivió un tiempo en el Perú, exactamente en la esquina del Jirón de la Unión y la alameda Chabuca Granda (que antes era la calle de Polvos Azules); casi frente a los portones laterales de Palacio de Gobierno. Esa casa, llamada “de Malagrida” en memoria de su dueño original, sirvió para que el héroe se alojara por unos años en el intervalo de sus correrías. A pesar de arribar al Perú con el seudónimo de Giuseppe Pane, era famoso y no pasó inadvertido. Recorrió las islas de Chincha y las costas de Pisco, Ica y Palpa, lugares donde la población italiana —fundamentalmente de Liguria— lo recibió con aprecio. Y finalmente lo mejor. Varias versiones comprobadas afirman que Garibaldi, para obtener la licencia de capitán de barco, se nacionalizó peruano. De ser así, tendríamos que el unificador de lo que es la Italia actual fue, de plano, un ítalo-peruano. No puedo dejar de anotar que hay algo curioso y simpático en los paralelismos.


Gianluca a los 6 años.

Gianluca a los 6 años.​



Fue en esas lecciones que descubrí el sacrificio del coronel Francisco Bolognesi y me convertí en un gran admirador suyo. Al igual que yo, Bolognesi fue un hijo de italiano con una dama peruana. Repasé su vida, me impresionó mucho el testimonio de su valor sin límites. Leí varias veces sus comunicaciones telegráficas, donde expresaba sus decisiones resueltas. Iba a dar la vida si fuera necesario. Era exactamente el ejemplo que necesitaba seguir para continuar. Cualquiera, en su lugar, hubiera abandonado la empresa de defender el morro de Arica y, a pesar de la enorme desventaja que se presentaba frente a él y sus hombres, decidió resistir. Pensé en su actitud y en la frase emblemática que lo hace inconfundible y he hecho mía: ¡Nos quedamos aquí hasta morir para defender nuestra tierra! ¡Hasta quemar el último cartucho!


Disfrutando de un día de playa.

Disfrutando de un día de playa.​


Comprobé la similitud que nos une: una tendencia valerosa cuando nos toca defender algo que es nuestro, y que creo nos permite sacar de adentro algo que tampoco conocemos.


Entrando a la pubertad.

Entrando a la pubertad.​


De esa manera me fui “inyectando” el Perú. Por eso, cuando por fin pisé nuestro país, una parte de ese espíritu había comenzado a flamear, como una llama que poco a poco se va encendiendo. Solo así, lo entiendo, se adquiere un compromiso. A través del conocimiento nace el mejor amor. Mi madre me dijo que me enamoraría. Vaya que era verdad. Pero fue más que eso. Me he apasionado. Cada vez que tengo un amigo que vale la pena le envío una camiseta con una firma. No es cualquier prenda. Detrás de la franja hay decenas de miles de gritos de esperanza. Hay relatos que contar, lágrimas que secar, glorias y derrotas. La blanquirroja resume lo que es ser un peruano: la pasión, el valor, la resistencia, la perseverancia, la calidez. ¿Cómo no enamorarse de todo ello? //


Además
“Lapadula, mi historia, mis goles, mi sangre”

La autobiografía del futbolista ítalo-peruano recorre sus inicios en ese deporte, desde los 15 años, en que se formó en las divisiones de la Juventus Football Club. Asimismo, su decisivo acercamiento al Perú, tierra de su madre, a través del estudio de sus raíces, su historia y su idioma.
El libro de 190 páginas (sello Aguilar, de Penguin Random House) ingresará en librerías a partir del 19 de julio.
Precio: 59 soles

“Lapadula, mi historia, mis goles, mi sangre”




 
El delantero ítalo-peruano, Gianluca Lapadula envía un emotivo mensaje a Ricardo Gareca, quién ya no estará al mando de la Selección Peruana.
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Como se recuerda, Ricardo Gareca ya no está más al mando de la Selección Peruana y Gianluca Lapadula, a través de sus redes sociales, no solo agradeció al entrenador argentino, sino también recordó cómo empezó su romance con la bicolor gracias al ‘Tigre’.



Lapadula, a través de su cuenta oficial de Instragram, le mandó un emotivo mensaje al técnico argentino agradeciéndole por recibirlo con lso brazos abiertos en la selección Peruana..


«Si hoy me siento afortunado por ser parte de la hermosa familia de la selección peruana es en gran medida gracias a ti. Viniste personalmente a Italia y me recibiste con los brazos abiertos en el Perú cuando me uní a la blanquirroja», así empieza Gianluca Lapadula su mensaje en su cuenta de Instragram.


La primera vez que Ricardo Gareca y Gianluca Lapadula se vieron las caras fue en el 2016 cuando el ‘Tigre’ viajó hasta Italia para convencer al delantero que se una a la bicolor. Aunque la respuesta inicial fue negativa, el entrenador le abrió las puertas cuando ‘Lapagol’ decidió por fin defender la rojiblanca.


«Antes de descubrir el gran entrenador que eres, debo decir que siempre vi en ti una gran persona. Gracias por cada consejo que me diste y por cada palabra que me has dedicado. ¡Con gran afecto, agradezco también a todo el comando técnico que siempre nos apoyó tanto! ¡Gracias totales, Profe!», finalizó el atacante del Benevento.




 

pena por lapagol que nunca pudo lograr ir al mundial con uno de los mejores tecnicos.
pena por un webon q se boto como agua sucia y q despues por convenido quizo jugar para perusito ta bien que se halla quedado sin mundial por convenido, ojala el prox acabemos ultimos para que se friegue, y a ti te la mocharia por cpp de ese narizonmeow_knife.png
 
pena por un webon q se boto como agua sucia y q despues por convenido quizo jugar para perusito ta bien que se halla quedado sin mundial por convenido, ojala el prox acabemos ultimos para que se friegue, y a ti te la mocharia por cpp de ese narizonmeow_knife.png
no se puede negar que era un sobrado y crecidito encariñado con los europeos, pero en la cancha demostro todo por el peru para ganarse el cariño de la gente y asi sentirse peruano porque lo es, lo demostro bastante en la copa america y gracias a el, ganamos tantos partidos que llegamos a repechaje, ya que no solo porque llegar al mundial, porque otros de los seleccionados no estaban a su nivel como carrillo que estaba tiempo en actividad por su liga lesionado, lopez por su bajo rendimiento que era mejor que trauco y yotun lesionado.
 
El 13 de junio del 2022 es un día que quedará en la memoria de todos los peruanos de manera agónica, pues la Selección Peruana perdió el partido de repechaje contra Australia y, por ende, su última opción para clasificar a Qatar 2022.

La ilusión de millones de peruanos alrededor del mundo se desvaneció y sufrieron la no clasificación a la Copa del Mundo. A pesar de los meses que han pasado y el proceso de cambios con el equipo de fútbol, aún no se olvida aquella derrota.

Ahora, la herida volvió a abrirse, pues Panini ya sacó a la venta su álbum oficial del Mundial y los peruanos ven con tristeza lo lindo que hubiera sido ver a nuestro país dentro del ejemplar.

Sin embargo, en redes sociales viene circulando una imagen de cómo se vería la figurita de Gianluca Lapadula en caso sí hubiéramos ganado el partido por repechaje.

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Así se vería Lapadula en el álbum Panini
Obviamente esta opción es imposible, pues no hay forma de que Perú pueda participar de la cita mundialista, por lo que la imagen del 'Bambino' solo es ficción.

Así hubiera sido la figurita de Lapadula si la Selección Peruana clasificaba a Qatar 2022 (msn.com)
 
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