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Miembro de plata
En plena epoca despues de Carlomagno ,el sacro imperio germanico envio un embajador a Constatonopla fue tratado casi como esclavo.
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n el año 968, el obispo Liutprando de Cremona emprendió un viaje a Constantinopla, capital del Imperio bizantino, en nombre del emperador Otón I del Sacro Imperio Romano Germánico. Su misión era negociar un matrimonio entre el futuro Otón II y una princesa bizantina, pero terminó escribiendo un relato lleno de sarcasmo, resentimiento y crítica feroz hacia los bizantinos, especialmente hacia el emperador Nicéforo II Focas.
Su obra, Relación de la embajada a Constantinopla (Relatio de legatione Constantinopolitana), es uno de los textos más polémicos y reveladores de la diplomacia medieval, excepcional documento de un fracaso político que expone las tensiones de la época entre Occidente y Oriente, crítica de la pompa bizantina y de lo que Liutprando consideraba arrogancia griega.
En el año 967 Otón I aprovechó que el emperador de oriente Nicéforo II estaba ocupado luchando contra los musulmanes para apoderarse de territorios bizantinos en el sur de Italia. Para evitar una guerra abierta Nicéforo propuso negociaciones, y Otón respondió con la petición de un matrimonio dinástico entre su hijo Otón II y una princesa bizantina, posiblemente Ana Porfirogéneta, hija del anterior emperador Romano II.
Liutprando, experimentado en misiones diplomáticas pues ya había estado en Bizancio 18 años antes en 949, fue enviado como jefe de la embajada. Pero esta vez se encontró un recibimiento frío, hostil y humillante.
Luego lo sometieron a largas esperas antes de ser recibido, mientras el emperador lo ignoraba deliberadamente. Y cuando lo hizo, Nicéforo lo insultó públicamente llamándolo lombardo, un término despectivo en Bizancio y acusando a Otón I de ser un usurpador del título imperial.
El momento más tenso llegó cuando Nicéforo se negó rotundamente al matrimonio propuesto argumentando que los gobernantes germánicos no eran dignos de emparentar con los legítimos herederos de Roma.
Liutprando, furioso, respondió con una descripción mordaz de los bizantinos en su Relación, donde describe a Nicéforo II como un hombre bajo, rechoncho y de mirada torva, con un carácter mezquino y arrogante.
A continuación critica el lujo excesivo y el protocolo ridículo de la corte bizantina, donde los embajadores debían postrarse ante el emperador (proskýnesis), algo que consideraba humillante.
A los griegos en general los acusa de mentirosos, traicioneros y decadentes, contrastándolos con la franqueza y el honor de los germanos. E incluso se burla de un banquete en el que le sirvieron carne condimentada con aceite rancio y vino mezclado con resina, algo que consideraba propio de bárbaros (¡irónico, siendo él un lombardo!).
Liutprando de Cremona, el embajador que escribió la crítica más feroz del Imperio Bizantino: mentirosos, traicioneros y bárbaros
En el año 968, el obispo Liutprando de Cremona emprendió un viaje a Constantinopla, capital del Imperio bizantino, en nombre del emperador Otón I del Sacro Imperio Romano Germánico. Su misión era negociar un matrimonio entre el futuro Otón II y una princesa bizantina, pero terminó escribiendo un rel
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Su obra, Relación de la embajada a Constantinopla (Relatio de legatione Constantinopolitana), es uno de los textos más polémicos y reveladores de la diplomacia medieval, excepcional documento de un fracaso político que expone las tensiones de la época entre Occidente y Oriente, crítica de la pompa bizantina y de lo que Liutprando consideraba arrogancia griega.
En el año 967 Otón I aprovechó que el emperador de oriente Nicéforo II estaba ocupado luchando contra los musulmanes para apoderarse de territorios bizantinos en el sur de Italia. Para evitar una guerra abierta Nicéforo propuso negociaciones, y Otón respondió con la petición de un matrimonio dinástico entre su hijo Otón II y una princesa bizantina, posiblemente Ana Porfirogéneta, hija del anterior emperador Romano II.
Liutprando, experimentado en misiones diplomáticas pues ya había estado en Bizancio 18 años antes en 949, fue enviado como jefe de la embajada. Pero esta vez se encontró un recibimiento frío, hostil y humillante.
«Peor que un bárbaro»: El trato de Nicéforo II a Liutprando
Desde el principio la misión fue un desastre pues Nicéforo II, un militar de carácter áspero, no ocultó su desprecio por los enviados occidentales. Liutprando relata con indignación cómo lo alojaron en un palacio incómodo y mal ventilado, cerca de los establos, con guardias que lo vigilaban como a un prisionero.Luego lo sometieron a largas esperas antes de ser recibido, mientras el emperador lo ignoraba deliberadamente. Y cuando lo hizo, Nicéforo lo insultó públicamente llamándolo lombardo, un término despectivo en Bizancio y acusando a Otón I de ser un usurpador del título imperial.
El momento más tenso llegó cuando Nicéforo se negó rotundamente al matrimonio propuesto argumentando que los gobernantes germánicos no eran dignos de emparentar con los legítimos herederos de Roma.
Liutprando, furioso, respondió con una descripción mordaz de los bizantinos en su Relación, donde describe a Nicéforo II como un hombre bajo, rechoncho y de mirada torva, con un carácter mezquino y arrogante.
A continuación critica el lujo excesivo y el protocolo ridículo de la corte bizantina, donde los embajadores debían postrarse ante el emperador (proskýnesis), algo que consideraba humillante.
A los griegos en general los acusa de mentirosos, traicioneros y decadentes, contrastándolos con la franqueza y el honor de los germanos. E incluso se burla de un banquete en el que le sirvieron carne condimentada con aceite rancio y vino mezclado con resina, algo que consideraba propio de bárbaros (¡irónico, siendo él un lombardo!).
El rey de los griegos lleva el pelo largo, una túnica, mangas largas y una capucha; es mentiroso, astuto, despiadado, taimado como un zorro, orgulloso, falsamente humilde, avaro y codicioso; se alimenta de ajo, cebollas y puerros, y bebe agua de baño. El rey de los francos, por el contrario, está bellamente afeitado; viste una prenda que no se parece en nada a la ropa de mujer y lleva sombrero; es sincero, sin engaños, misericordioso cuando es justo, severo cuando es necesario, siempre verdaderamente humilde, nunca avaro; no se alimenta de ajo, cebollas y puerros para no matar animales y, al no comerlos, sino venderlos, acumular dinero. Habéis oído la diferencia; no estéis dispuestos a aceptar su interpretación, porque o bien se refiere al futuro, o bien no es cierta. Porque es imposible que Nicéforo, como dicen falsamente, sea el león y Otón el cachorro, y que juntos exterminen a alguien. Porque «antes cambiarán mutuamente sus fronteras el exiliado parto beberá el Araris, o el alemán el Tigris», que Nicéforo y Otón se hagan amigos y firmen un tratado entre ellos.
