Una dura pugna comercial por captar afiliados al inicio del Sistema Privado de Pensiones y las limitaciones de la informalidad en el mercado laboral redujeron a la mitad el número de administradoras. Reforma podría cambiar el curso.
Sistema. Requiere de masa crítica y escala para atraer a más competidores, pero ello se ha ido perdiendo por los sucesivos retiros.
En diciembre de 1992 se promulgó el decreto que creó el Sistema Privado de Pensiones (SPP) en el Perú. Este surgió como una opción al sistema público y puso en marcha un modelo que en el vecino del sur, Chile, ya llevaba funcionando más de 10 años antes. Así, el SPP en el país nació con ocho AFP: Integra, Profuturo, Horizonte, Nueva Vida, Unión, El Roble, Providencia y Megafondo.
Enrique Díaz, presidente de MC&F e IFEL, reseña que en esa época la competencia por captar clientes era feroz. Los nuevos afiliados no iban directamente a la AFP que ofreciera la menor comisión.
“En los momentos originalísimos fue un ejército de promotores que salieron a las calles a buscar afiliados. Veías competencia comercial muy fuerte, no tanto en comisiones (por precio)”, comenta Díaz.
Hubo un trabajo intenso de las administradoras en mano de obra y gestión comercial, resume. “Buscaban a los amigos, a los empleadores, e incluso se generaron distorsiones groseras porque algunos (ejecutivos comerciales) iban a los cementerios y afiliaban con los nombres que veían en las lápidas”, refiere.
El sistema, entonces, nació con un apetito vehemente de las AFP que se fue apagando en los primeros años en la medida en que se generó una consolidación. Las que sobrevivieron, señala Díaz, fueron aquellas compañías con mayores espaldas financieras.
“Las AFP que tenían respaldo bancario tenían una ventaja porque contaban con empresas del mismo grupo con un montón de gente que les podía ayudar a salir a colocar. Las más chiquitas salieron porque no tenían escala para poder crecer”, explica.
Influencia chilena
En esta etapa inicial, la influencia chilena fue gravitante. “Casi todos (los competidores) buscaron un partner chileno con la experiencia que podría traer acá, o eran empresas que tenían capitales en Chile. Esa era la referencia”, refiere el especialista.En agosto de 1994 Horizonte absorbió Megafondo. En noviembre de ese mismo año, Nueva Vida hizo lo propio con Providencia, y en septiembre de 1996, Profuturo adquirió El Roble. Con ello, solo quedaron cinco AFP en el mercado, número que se mantuvo por varios años.
“La escala de la población laboral aportante no era la suficiente como para albergar a las ocho AFP y que todas sean rentables. Este es un negocio de masa, de números”, indica Díaz.
En ese momento asomaba una limitante para la expansión del Sistema Privado de Pensiones que no solo perdura sino que tiende a agravarse: la informalidad del mercado laboral peruano.
En enero del 2000 se fusionaron Unión y Nueva Vida, dando origen a la AFP Unión Vida, con lo que el número de competidores se redujo a cuatro hasta el 2005. Ese año entró Prima AFP del Grupo Romero y absorbió a AFP Unión Vida a fin del 2006. Nuevamente, volvieron a ser cuatro jugadores.
Salida de AFP Horizonte
En mayo del 2012, AFP Horizonte, por razones estratégicas de su controlador, BBVA, decide salir de la región. Esto causó preocupación porque solo quedarían tres jugadores en el mercado, lo que reduciría la competencia.Empero, en ese contexto, también se dio un hito importante: la primera subasta de nuevos afiliados. La ganadora de la licitación en diciembre del 2012 fue la chilena Habitat que irrumpía en el país arrancando desde cero.
Meses después, en abril del 2013, Integra y Profuturo concretaron la compra de AFP Horizonte, al adquirir cada una el 50% de las acciones.
Y si bien en los años posteriores se mantuvo el número de cuatro AFP en el país, la escasez de competidores en el mercado previsional podría pronto tupirse de nuevos jugadores.
A ello apunta la reforma aprobada en el 2024 por los legisladores, que propicia que bancos y otras instituciones financieras también puedan gestionar fondos pensionarios para elevar la competencia.
Pero la SBS ha expresado la postura de que la regulación tendría que ser la misma para todos, por lo que cualquier aspirante deberá ceñirse a las normas que rigen hoy a las AFP, una valla demasiado alta para los potenciales interesados, aunque necesaria para cautelar los ahorros de los afiliados, según los expertos.
“(Cuatro) es el número aparentemente sostenible con las reglas de juego existentes. (Si se mantienen) hay poca posibilidad de negocio e interesados (en entrar)”, sostiene Díaz.
A lo anterior se añade el hecho que los siete retiros aprobados de los ahorros previsionales redujeron los fondos a casi la mitad en los años precedentes, empequeñeciendo aún más la masa crítica necesaria para atraer a nuevos participantes.
Pese a que la reforma ha anulado nuevos retiros, expertos estiman que recuperar la escala que tenían los fondos de pensiones antes de la pandemia tomará no menos de cinco años.
De ocho AFP que afiliaban hasta en cementerios, a las cuatro que hoy sobreviven
Una dura pugna comercial por captar afiliados al inicio del Sistema Privado de Pensiones y las limitaciones de la informalidad en el mercado laboral redujeron a la mitad el número de administradoras. Reforma podría cambiar el curso.