Hay que comparar primero cómo fue hace cien años atrás.
La Brea y Pariñas empezó a ser explotada y nada de ingresos para el país. Una nueva Constitución por Leguía para seguir siendo reelegido. Revueltas de las provincias. Revueltas de los indios. Nace el aprismo, el otro partido que es el socialista. Se crea el Banco de Reserva, se hacen las autopistas. Se empezó a colonizar la selva. La inmigración Europea bajó pero la InMIGRACIÓN JAPONESA se incrementó, y eso que se les había prohibido entrar para trabajar aquí. Qué bueno que los dejaron entrar de todas maneras sino la Keiko no la hace. Se estableció mejor la policía, y ahora se hace lo mismo con compras de rochabuses. Se incrememtó la agricultura y la minería. LLegaron aviones comerciales. Se establece el salario y pagos de compensación por accidente de trabajo, y encima tener seguro de vida. Se creó la defensa aérea, la marina de guerra vio nacer a su hermana la marina mercante. Vacunas contra la tuberculosis, hechas con extracto de papas, de donde salió el origen de este mal, se dijo bái bái a la fiebre amarilla, se crearon nuevos grandes hospitales. SE crearon escualas en los departamentos y provincias para que no hayan más analfabetos. Aparecieron escritores como César Vallejo y, y, y, bueno otros más.
De aquí entonces, es visionar cómo diablos será el Peru para dentro de cien años de ahora.
A ver, qué falta aquí, qué es lo que va a cambiar en el Perú aparte de la ropa que esté de moda.
Tenemos lo que fue el Perú hace cien años y lo que es el Perú hoy mismo.
Yo pensaba proponer un tren bala que recorra toda la costa, pero casualmente en la Costa Verde un primo mío ha puesto su kiosko de cebiche, y mejor no, pobrecito, no quiero que lo saquen de ahí y se quede sin chamba.
¿Qúe puede hacer el Perú que cambie su destino? Aquí no se trata de ver el presente, con esa guerra entre partidos políticos, sino que en lugar de estar bajo otro dictador democrático como el de los 1920s, unidos todos qué tal lejos se puede llegar para hacer patria.