Después del primer debate presidencial, ayer por la mañana me pregunté muy seria frente al espejo: "¿A quién creerle entre las dos candidatas? Sin la menor duda a Xóchitl Gálvez", me contesté. En seguida empecé a lucubrar acerca de por qué no creía en Claudia Sheinbaum, ex jefa de Gobierno. He aquí lo que me dije muy convencida de mi teoría:
Será muy académica, científica, preparada, política, seria y en extremo estructurada, pero a Claudia no le creo nada, pero lo que se dice, nada. Es más falsa que un cheque sin fondos. Tiene razón Xóchitl al haberle llamado en el debate "mujer de hielo y sin corazón". Claudia no se conmueve ante nada, cero empatía y cero humanidad. Imagino que así es desde que era niña, muy competitiva y envidiosita, especialmente con las compañeras que tenían el pelo lacio. Como dice Magali T. Ortega, la espléndida autora de Chismecito Literario, que desde que son pequeñas, las que tienen el pelo muy chino generalmente le tienen una envidia mortal a las niñas de pelo lacio y Claudia lo tiene, desde que nació, sumamente rizado (Xóchitl lo tiene muy lacio y con muy buena caída, por lo tanto también en ese aspecto le tiene envidia a su contrincante y eso le molesta y le irrita); de allí su cola de caballo lacia, lacia; es decir que todas las mañanas invariablemente se tiene que alaciar, con secadora de aire, su exigua cabellera. Incluso hace dos días una amiga me preguntó, "¿por qué Claudia no se acepta con su pelo chino como sale en las fotografias de cuando era joven?". Y le dije, "es que la doctora es muy negadora no nada más en lo que se refiere a la realidad del país, la cual ella percibe que gracias a la 4T se ha convertido en un verdadero Edén, sino que asimismo es negadora de sus orígenes, por eso es difícil creerle".
Por Guadalupe Loaeza.
Será muy académica, científica, preparada, política, seria y en extremo estructurada, pero a Claudia no le creo nada, pero lo que se dice, nada. Es más falsa que un cheque sin fondos. Tiene razón Xóchitl al haberle llamado en el debate "mujer de hielo y sin corazón". Claudia no se conmueve ante nada, cero empatía y cero humanidad. Imagino que así es desde que era niña, muy competitiva y envidiosita, especialmente con las compañeras que tenían el pelo lacio. Como dice Magali T. Ortega, la espléndida autora de Chismecito Literario, que desde que son pequeñas, las que tienen el pelo muy chino generalmente le tienen una envidia mortal a las niñas de pelo lacio y Claudia lo tiene, desde que nació, sumamente rizado (Xóchitl lo tiene muy lacio y con muy buena caída, por lo tanto también en ese aspecto le tiene envidia a su contrincante y eso le molesta y le irrita); de allí su cola de caballo lacia, lacia; es decir que todas las mañanas invariablemente se tiene que alaciar, con secadora de aire, su exigua cabellera. Incluso hace dos días una amiga me preguntó, "¿por qué Claudia no se acepta con su pelo chino como sale en las fotografias de cuando era joven?". Y le dije, "es que la doctora es muy negadora no nada más en lo que se refiere a la realidad del país, la cual ella percibe que gracias a la 4T se ha convertido en un verdadero Edén, sino que asimismo es negadora de sus orígenes, por eso es difícil creerle".
Por Guadalupe Loaeza.