Quartz segundo
Miembro maestro
Durante mucho tiempo, el mundo consideró a China simplemente como la “fábrica del planeta”, un país centrado en producir bienes baratos y de baja calidad. Sin embargo, eso cambió radicalmente en 2015, cuando el gobierno chino lanzó el plan “Made in China 2025”, cuyo objetivo es transformar al país en la potencia tecnológica más importante del mundo.
Este plan fijó metas claras en 13 sectores estratégicos, desde la robótica y la energía hasta los vehículos eléctricos y la biotecnología. Diez años después, China ya domina cinco de esas áreas, es altamente competitiva en otras siete, y solo mantiene un rezago importante en una: la industria de los semiconductores.
El desarrollo de chips avanzados depende de máquinas extremadamente complejas llamadas de litografía ultravioleta extrema (EUV), fabricadas casi en exclusiva por la empresa neerlandesa ASML. Por esa razón, Estados Unidos, Japón y Países Bajos han prohibido la venta de estos equipos a empresas chinas, intentando frenar su avance tecnológico. Aun así, China invierte fuertemente para crear su propia tecnología y reducir su dependencia extranjera, aunque podría tardar entre cinco y diez años en lograrlo.
Mientras tanto, China ya ha logrado el liderazgo en varios sectores clave:
- Energía solar: produce cerca del 80% de las células fotovoltaicas del mundo, con una capacidad de fabricación 17 veces superior al resto del planeta.
- Drones: empresas como DJI le han permitido controlar alrededor del 90% del mercado global, tanto en uso profesional como agrícola o de seguridad.
- Grafeno y grafito: China controla el 60% del grafito mundial y el 83% del mercado de grafeno en Asia-Pacífico, apostando por su aplicación en energía, medicina y electrónica.
- Transporte ferroviario: posee la red de trenes de alta velocidad más grande del mundo, con más de 48.000 km de vías, y planea llegar a 60.000 para 2030.
- Vehículos eléctricos y baterías: se ha convertido en el principal exportador global, gracias a su dominio de la producción de baterías de litio (57% del total mundial). Empresas como CATL y BYD concentran casi la mitad del mercado global.
Este crecimiento se apoya en una estrategia estatal a largo plazo, con inversión masiva, apoyo gubernamental y precios muy competitivos que dificultan la competencia extranjera. Estas medidas forman parte de una “defensa industrial” que busca limitar la influencia de Pekín sin cerrar completamente el comercio internacional.