Carlos Álvarez: “No tuve ninguna relación con Vladimiro Montesinos”

FonzieFonzie es un usuario verificado

Miembro de oro
Posteador destacado
Registro
5 May 2020
Temas
1.970
Mensajes
8.886
Likes
5.321
Puntos
600
Ubicación
Perú

El precandidato presidencial se presenta como la opción antisistema. Asegura que está preparado para todo tipo de ataques y que a más ataques más crecimiento. El único camino para el próximo presidente es pacificar al país, sentencia.​


Carlos Álvarez: “No tuve ninguna relación con Vladimiro Montesinos”


— ¿Es suficiente el carisma y popularidad de la televisión para presidir un gobierno?
No es suficiente. Se requiere un gran equipo y, a Dios gracias, estoy muy contento porque tengo, si no los mejores, los más capacitados, ya pronto se enterarán de quién es quién en el equipo. Gente limpia, con una experiencia impresionante, cero denuncias, cero sentencias, gente capaz, leal y que ama a su país.

— ¿Algún evento personal lo impulsó a entrar en política activa?

Este baño de sangre que vivimos. Comencé esta cruzada cuando Pedro Castillo dijo que había que expulsar a los delincuentes extranjeros en 72 horas y no lo hizo. Mi sentimiento es auténtico, no es una pose y la gente lo sabe.

— ¿Ha medido el costo de ingresar a política?

Es muy duro, creo que si mi madre hubiera estado viva no lo hubiese hecho porque ella siempre me dijo: hijo, te van a golpear, te van a insultar, te van a agarrar a palos. La política es un basural.

— La izquierda está empezando a recordar su pasado político. ¿Cuál fue su verdadera relación con Vladimiro Montesinos? Sus detractores aseguran que usted fue un fujimontesinista.

Esa es la etiqueta que me quieren poner, que soy el topo fujimorista,
que mi mamá es Keiko y tantas estupideces que hablan que ya no me pico, porque estoy acostumbrado a ese discurso que busca denostar porque no tienen argumentos. Yo no tuve ninguna relación con Montesinos y la única relación, entre comillas, que se puede decir que tuve con Fujimori es un video que muestra mi encuentro cuando yo fui a llevar unas donaciones a Piura cuando se inundó y él estaba en otro avión. Eso fue en el Grupo N° 8. También me pasó con PPK, pero ese video no lo sacan, solo muestran el de Fujimori.

— ¿Le ordenó alguna vez Montesinos atacar con imitaciones a un adversario político?

Si yo le tomé el pelo a Toledo, y no quiero hablar más de él –porque está en desgracia–, fue porque era mentiroso
. El tema de su hija Zaraí, a quien yo llegué a conocer –incluso fue a mi programa con su mamá Lucrecia y participaron de un sketch muy doloroso–, fue verdad, todo fue cierto. Si uso la palabra “me arrepiento”, significaría que estoy negando mi actitud. Sería ser hipócrita. A Fujimori lo apoyé en el tema de la lucha contra el terrorismo, logró insertarnos cuando éramos un paria internacional. Eso apoyé. Pero ese gobierno también hizo tropelías, robos, delitos, no errores, como dicen ellos. Fueron delitos condenados.

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio. Foto: GEC / Joel Alonzo

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio.


— ¿Cuál cree que ha sido uno de los errores más fuertes que ha cometido?

Confiar en personas en quienes no debí. Eso fue muy duro. Ahora estudio mucho a las personas porque a mí me dejaron solo. El momento más duro para mí fue la Base Naval, fue injusto, pero me levanté de las cenizas. Me agarraron a palos y esa sí fue una persecución política; pero yo no me fui a Japón, no me fui a Colombia, no me fui a París, no me escondí como Cerrón o como Nicanor. Acá estoy porque siempre fui inocente.

— Usted estuvo acusado de haber recibido dinero de Montesinos a cambio de burlas dirigidas.

Me acusaron, dijeron que yo estaba sobornado, que me había vendido a él. Lo increíble fue que en el proceso llegaba a esa conclusión. Está grabado; creo que todos los canales grabaron eso. ¿Qué había? No estaban. Las facturas de mi programa en Canal 7 durante seis o siete meses no existían. Alguien había sacado esas facturas porque desaparecieron. En ese momento estaban Toledo y su socio Olivera, el ministro de Justicia, recuerdo. ¿Y por qué desapareció mi contabilidad del canal? Sabe Dios qué duende habrá sido.

— Que lo acusaran de haber recibido dinero del SIN, que dijeran que Montesinos lo tenía dominado…

Ha sido lo más duro que me ha ocurrido. Yo amo a mi público y estoy muy agradecido. Pero ese momento me divorció y me alejó mucho de la gente, me costó reconciliarme con el público. Al final la Corte Suprema me absolvió de todos los cargos, no porque no había pruebas, sino porque era inocente.

— ¿Es verdad que la ex procuradora general Julia Príncipe lo ayuda a filtrar candidatos?

Sí, ella está conmigo, trabajando. Julia ha sido una procuradora proba, una gran profesional, es la garantía para llevar un trabajo honesto.

— ¿Julia Príncipe será candidata al Senado?

Podría ser.

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio. Foto: GEC / Joel Alonzo

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio.


— López Aliaga ha dicho que será candidato al Senado y a la presidencia. ¿Qué piensa de esa decisión?

Yo no soy candidato al Senado. No quiero ser senador, tampoco estoy en el juego de que, si no me liga para presidente, me liga para senador. El premio consuelo se lo dejo a otros. Si yo no gano la presidencia, volveré a Barranco, a mi trabajo de humorista político y seguiré como luchador social hasta el día que me muera.

— ¿Quién lo está financiando?

Nadie. Estoy con lo nuestro. La ventaja que yo tengo es que no viajo para buscar votos. Yo siempre he viajado para apoyar, ayudar y alegrar. Yo he hecho reír a los peruanos, los políticos se han reído de los peruanos. Esa es la gran diferencia. Eso les duele.

— ¿Le pide diezmos a su partido?

No. Muchos políticos viven así. Qué tal ostra, ¿no? No me parece justo. Hay muchas necesidades. Muchos niños se duermen sin comer y estamos manteniendo a gordos políticos. Esa plata era para la capacitación de los cuatro mangos, pero no hay capacitación de nada: simplemente satisfacción de los privilegios.

— La izquierda habla de una asamblea constituyente. ¿Qué le responde?

El Congreso también ha cambiado un montón de artículos de manera sospechosa. Si gano la elección, traeré abajo las leyes que han favorecido el crimen. Yo derogaré todas esas leyes. También el financiamiento del Estado, de los partidos políticos. Que vean cómo se financian porque igual roban y hacen lobbies. ¿Por qué tenemos que mantener a una caterva de comechados?

— Si llega a Palacio, ¿qué hará en los primeros días?

Pacificar el país. Quiero que mis conciudadanos vivan en paz. Por eso les daré 24 horas a los delincuentes extranjeros.
No estoy hablando del que roba un celular o una fruta; hablo de los sicarios y extorsionadores, esos miserables tienen que abandonar nuestro Perú. No hay derechos humanos para los delincuentes. Para mí, esos criminales tienen un solo derecho a elegir o se rinden ante el Estado, cadena perpetua, o el cementerio. Que elijan eso y punto, se acabó.

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio. Foto: GEC / Joel Alonzo

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio.


— Pero lo van a procesar por sanguinario y violador de derechos humanos.

¿Ellos sí nos aplican la pena de muerte cuando quieren? Nos balean y no pasa nada. Siguen libres, delinquiendo. ¿Y el peruano honesto, honrado, que se gana la vida el día a día, que tiene el derecho a la vida, que quiere volver a su casa nuevamente con vida? No es justo. Nuestro país es nuestra casa y esta casa se respeta.

— ¿Qué haría con los penales?

Construir, para comenzar, un par de megapenales, pero bajo ciertas condiciones. Viven solamente de la luz solar y se acabó. Sin enchufes, sin beneficios penitenciarios y sin visitas. Cero celulares, se acabó.

— ¿Qué es lo que realmente quiere hacer con Petro-Perú?

Yo hablo de una reestructuración total de la empresa.

— Pero está quebrada.

Sí, pero que tenga la gobernanza de un grupo técnico, los mejores, olvídate políticos, y más, si yo fuera presidente o quien sea presidente escrito, un compromiso legal. Nadie del gobierno, nadie del partido, ningún político asume el control de Petro Perú. Punto. Se acabó. Que se haga un concurso abierto. Los mejores, ellos tienen que hacer y se acabó. A dirigir Petro-Perú.

— ¿Inyectaría dinero a Petro-Perú?

Cero rescates financieros. Eso se acabó.
Y tiene que estar esta gobernanza porque ha sido siempre la caja chica de los gobiernos.

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio. Foto: GEC / Joel Alonzo

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio.


"Estamos en un minero-ilegal-Estado porque el narcotráfico ha sido desplazado"​

—¿Que haría con Reinfo?

No vamos. Yo pienso que vamos con la ley MAPE. ¿El Reinfo qué cosa demostró? En casi 12 años, de casi 89.000 inscritos se ha formalizado solo el 2,4%; ni 2.000. Es una burla al país.

— ¿Vivimos en un narcoestado?

Estamos en un minero-ilegal-Estado porque el narcotráfico ha sido desplazado por la minería ilegal y esto es terrible. La minería ilegal no paga impuestos, busca la trata de personas, destruye el país, aumenta la violencia porque es una organización criminal.

— ¿A favor o en contra de los retiros de las AFP?

He sido muy crítico en el tema de las AFP. Lamentablemente, cobrar esas pensiones de miseria no es politiquería. Son pensiones de miseria, por favor. Y ese dinero es tu trabajo. Un poco más de respeto.

— ¿Qué piensa de López Aliaga?

Le deseo suerte. Si gana, que no se le pase el tren.

— ¿Y de Keiko?

Está en libertad de ser candidata cinco o seis veces y, de pensar, “no hay quinto malo”.

— ¿Cree, como ha dicho el exalcalde, que es una candidata vaga, que no sabe en qué trabaja?

Yo lamento este tipo de expresiones. En lugar de pelearse, los candidatos deben preocuparse más por el país. Acaban de balear a otro chofer, eso es lo que realmente importa.

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio. Foto: GEC / Joel Alonzo

Carlos Álvarez, precandidato presidencial de País para Todos, en entrevista con El Comercio.



— Carlos Espá está empezando a aparecer en las encuestas.

Me parece interesante. Si se da la oportunidad me gustaría hablar con él.

— ¿Philip Butters?

Periodista deportivo y también político. Vivimos en democracia y hay libertad. Tiene todo el derecho a postular.

— Pedro Castillo ha dicho que va a recuperar el poder a través de Roberto Sánchez.

Primero que resuelva sus temas judiciales. Que resuelva el problema del cheque que ofreció a los niños con cáncer. Me duele que un tipo así haya sido presidente. No le importó nada, ni siquiera la vida de los niños.

— ¿Vicente Alanoca?

Yo creo que la izquierda tiene su lugar y todo el derecho a participar de las elecciones. El pueblo elegirá.

— ¿Con quién se queda? ¿Con Vitocho o con Barnechea?

Con Vitocho. Lo conozco más tiempo.

— ¿Cómo ve al presidente Jerí?

Se quiere presentar como un miembro de la Liga de la Justicia. Solo le falta volar y su capa. Bueno, pues, entonces su primer reto: capturar a Vladimir Cerrón.
Reto número dos: el tema de los chips. Están extorsionando a todos los peruanos y debe cumplirse la ley. Que los chips se compren en los centros autorizados, con huella digital y rostro facial. Hay que proteger al ciudadano.


 

Solo coincido con el tema de seguridad.
 
Carlos Alvarez tiene la facilidad del discurso populista que le agrada a las mentes debiles...

Seguridad por aquí, seguridad por allá... Pero nunca dice como lo va a hacer
Pena de muerte para violadores, sicarios, asesinos... Pero sabe que no es tan fácil
24 horas para que se vayan los delincuentes extranjeros... Al menos el ignorante de Castillo dio 72 horas.

Alvarez parece el palomilla del barrio que enamora a la chibola bien... Promete el oro y el moro, ya sabemos que viene después de eso... Y más aún si se considera que no tiene cuadros de peso y más que seguro va a tener que arrimarse a la caviarada.

Por los barrios bajos se corre la voz de que hay un video de Carlos Alvarez con el negro llanta baja esperando el momento justo para salir... A ver que nos trae esta elección.
 
Parece que Carlos Álvarez va a ser candidato presidencial y la derecha está china de risa. La derecha “neutral”, tan intransigente con los líderes sociales “improvisados” que no “saben de gobierno”, se pone mansa y nos invita mirar el panorama; un competidor pintoresco para la fiesta de la democracia. Señor Álvarez, bienvenido. Ya empezó la ceremonia de los saludos, las alusiones casuales, como quien no quiere la cosa: miren este candidato “interesante”, lleno de “cualidades”, mucho arrastre popular e innegables “activos”. Vamos a ver qué pasa. Es un actor cómico. ¿Pero no lo es también Vladimir Zelensky? Los opinólogos de derecha se hacen los bobos: usan lenguaje técnico y alusiones estadísticas a encuestas, a “la psicología del electorado” para parecer objetivos, pero se les nota el fustán.

Se ponen en evidencia por lo que callan más que por lo que dicen. Aprovechan la combi del olvido negacionista —que está más poderosa que nunca— y no mencionan el pasado de Álvarez. O lo mencionan de pasadita, como una abstracción: “supuestos vínculos con el fujimorismo”. Son tiempos malos para la memoria: es válido convertir un expediente judicial y videos elocuentes en meras paranoias caviares izquierdosas cojudignas.

Pues conviene llamar las cosas por su nombre. Carlos Álvarez fue uno de los sicarios mediáticos estelares de Vladimiro Montesinos. La mafia de los noventa, con absoluto poder al final de la década, tuvo entre sus chupes a congresistas, jueces, fiscales, alcaldes, banqueros y también a chalecos para la propaganda y la guerra sucia: directores de diarios chicha, conductores de televisión y actores cómicos. Álvarez tuvo una misión bastante penosa: usar su innegable talento para la imitación en ridiculizar a los opositores al régimen, repitiendo las mentiras que se cocinaban el SIN sobre ellos. Difamación pura disfrazada de comedia.

Quienes lo vimos en vivo y directo recordamos el choque. Porque eso no fue un cambio de trabajo. Eso no fue el tránsito hacia un estilo distinto. Carlos Álvarez había sido un actor cómico con cierta independencia, que incluso imitaba a Fujimori con cierta —no tanta— crítica. En el 2000, algo se quebró. De pronto, ahí estaba Álvarez, caracterizando al alcalde Alberto Andrade exactamente con los vicios que publicaban los diarios chicha. Un pituco que, en vez de trabajar, andaba todo el tiempo de viaje. En tanto, su imitación de Fujimori ya no mordía: se volvió una extensión del proselitismo. Como dijo un joven Marco Sifuentes, pasó de ser imitador del presidente a ser su doble en campaña. Álvarez ya no daba risa; daba, sucesivamente, desconcierto, pena, vergüenza ajena e indignación.

Que un hombre se venda a un nivel tan profundo es un espectáculo estremecedor. Pero ojo, eso nunca evitó la rabia.

Porque la gran aliada de la mafia montesinista, su arma inmensa, era la televisión de señal abierta, que Montesinos tenía comprada (como vimos después). Una razón por la que a los demócratas que querían liberar el país les costaba avanzar era toda esa desinformación sembrada en las mentes del ciudadano común, a veces usando el mejor camuflaje (el entretenimiento). La televisión es un poder real; el mejor vehículo para el miente miente que algo queda. Y Álvarez, el actor cómico, el artista, se había prestado a eso.

Hoy Carlos Álvarez responde a esas alusiones —tímidas— con la pata en alto: dice que lo que ocurrió fue que él estaba en favor de Fujimori, porque combatió el terrorismo y acabó con la crisis económica. Raro. En 2002 decía algo distinto: arrepentidísimo, declaró que fue chantajeado por Montesinos para hacer lo que hizo. La historia de ese chantaje circuló entre periodistas y hasta hubo menciones en los diarios. Se habló un video íntimo, muy al estilo del exasesor. Algunos piensan que eso exculpa a Álvarez. Otros lo dudamos.

Sucede que en ese mismo año 2000 hubo gente perdió todo para no ceder a las presiones la mafia todopoderosa. Hubo gente que se plantó y perdió su trabajo, su bienestar y sus privilegios. Hubo diarios que tuvieron que soportar a la Sunat y años infierno tributario. Hubo jueces que no se prestaron, periodistas que no callaron, un montón de ciudadanos que arriesgaron la propia vida, y no faltaron, por supuesto, los que en el trance fueron asesinados.

Uno podría sentir empatía por un comediante forzado a hacer algo contra su voluntad, bajo amenaza. Lo que resulta contradictorio es que Álvarez minimice su participación, que se sume a quienes creen que recordarlo es cosa de “fujitraumados”. Que habiendo hecho lo que hizo se niegue a hablar de los crímenes del fujimorismo (por cálculo). El comediante parece todo menos alguien arrepentido.

Aparentemente, Carlos Álvarez cree que el hecho de no haber ido a la cárcel —gracias a una declaración oportunísima de Montesinos— y ya no tener ya juicios pendientes borra su deuda con la sociedad. No es así. Lo que estuvo en discusión era si recibió dinero del SIN. Su complicidad y servicio a la mafia es algo que vimos todos.

No tomar la decisión valiente contra los criminales en el poder es una opción entendible. Podemos tener miedo. Sobre todo si, en cambio, trabajar para esos señores está bien remunerado. El problema es que años después quieras ser candidato a la presidencia de un país, vendiendo el discurso de la mano dura y la tolerancia cero con las mafias. Algo no cuadra.

En todo caso, a mí lo que llamó a escribir sobre Álvarez es el doble estándar de la derecha “neutral”. La derecha que es capaz de exigir sacarte de las elecciones si firmaste un planillón de Movadef a los veinte años o tienes fotos juveniles con Hugo Chávez. La derecha que en otros casos pide deslindes en la primera pregunta de la entrevista. Esa derecha que alerta ruidosamente a la población contra los “populistas” que viven fuera de la realidad pero ahora escucha con atención la propuesta de Álvarez de reinstaurar la pena de muerte. Al final, una portada reciente de Perú.21 resume de qué se trata esta comedia: aparecen las caritas de Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Carlos Álvarez. Su ideal de democracia es que elijamos entre esos tres. Su fantasía, tener la certeza de que la elección será entre ellos; eso los dejaría tranquilos. Sigan soñando.



Título original: Chinos de risa con Álvarez

(Por Juan Manuel Robles. Hildebrandt en sus trece # 734)
 
Carlos Alvarez tiene la facilidad del discurso populista que le agrada a las mentes debiles...

Seguridad por aquí, seguridad por allá... Pero nunca dice como lo va a hacer
Pena de muerte para violadores, sicarios, asesinos... Pero sabe que no es tan fácil
24 horas para que se vayan los delincuentes extranjeros... Al menos el ignorante de Castillo dio 72 horas.

Alvarez parece el palomilla del barrio que enamora a la chibola bien... Promete el oro y el moro, ya sabemos que viene después de eso... Y más aún si se considera que no tiene cuadros de peso y más que seguro va a tener que arrimarse a la caviarada.

Por los barrios bajos se corre la voz de que hay un video de Carlos Alvarez con el negro llanta baja esperando el momento justo para salir... A ver que nos trae esta elección.
Un video de Carlos Álvarez :meow_dundundun:
 
Atrás
Arriba