Bicentenario de la Batalla de Ayacucho: el "juicio final" del yugo español en América

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Las consecuencias de esta histórica y definitiva contienda bélica, ocurrida un 9 de diciembre de 1824, han sido analizadas para RT por especialistas de Perú, Venezuela y España.
Bicentenario de la Batalla de Ayacucho: el juicio final del yugo español en América

Antonio José de Sucre saluda a sus generales tras la batalla de Ayacucho, 9 de diciembre de 1824. Pintura de Martín Tovar y Tovar.De Agostini Picture Library / Gettyimages.ru
"Ayacucho ha sido el juicio final", sentenció el Libertador Simón Bolívar en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander, presidente de la Gran Colombia, al resumir el triunfo de las fuerzas independentistas en Perú, que selló la caída del imperio español en América, hace 200 años.

El 9 de diciembre de 1824, un Ejército de 5.780 soldados comandado por Antonio José de Sucre derrotó a más de 9.000 realistas bajo el mando del virrey de Perú, José de La Serna y del jefe del Estado Mayor, José de Canterac. Posteriormente, se firmó una capitulación que apostaba a la paz en el mismo campo donde la sangre corrió.

La batalla de Ayacucho fue el último encuentro bélico de renombre en la región. Desde 1824 la mayoría de países hispanohablantes estaba liberado del yugo español, luego de casi dos décadas de choques que en algunos casos ya habían tenido ciertos conatos revolucionarios.

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Retrato de Antonio José de Sucre (1795-1830).Fine Art Images / Heritage Images/ / Gettyimages.ru
Bolívar catalogó esta victoria—que se cristalizó en la Pampa de Quinua, a unos 37 km de la ciudad peruana de Ayacucho— como "la cumbre de la gloria americana y la obra del general Sucre", en una proclama firmada en Lima, el 25 de diciembre de 1824, donde les preguntaba a los soldados: "¿dónde no habéis vencido?".

La contienda definitiva​

"Esta batalla fue crucial porque en América del Sur el polo realista se concentraba, en buena parte, en Perú", recuerda Rolando Rojas, historiador e investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), a este medio. "Todos los grupos realistas se refugiaban en Lima y engrosaban las fuerzas contrarrevolucionarias", agrega.


Según los registros del propio Ejecutivo español, el Virreinato de Perú era uno de los más antiguos en América, al haber sido instaurado en 1542. Como tenía jurisdicción en casi toda Sudamérica, era una plaza estratégica para los bandos en disputa.

"Lo natural era que en la periferia, en los lugares donde había menos ejército realista, empezara el proceso de independencia", apunta Rojas. "Del Perú se habían dirigido expediciones para sofocar los movimientos revolucionarios en Chile, Quito, La Paz, entre otros. Dejar al Perú con un gobierno español era una amenaza para toda la región", añade.

Conocedor de esto, Bolívar, envestido con amplios poderes otorgados por el Congreso peruano, decide lanzar la ofensiva. "La de Ayacucho es la etapa final para asegurar la independencia peruana y acabar con este polo realista que amenazaba a Hispanoamérica, había que asegurar la disolución de este Ejército", insiste el experto.

El aporte peruano​

Para la posteridad quedó el liderazgo de Sucre, quien terminó inmortalizado como Gran Mariscal de Ayacucho precisamente por su éxito. Aunque menor, la cohorte local contribuyó al triunfo ante unas huestes españoles que era formada también por peruanos.

"El gran aporte peruano son los grupos montoneros, la población de provincia que se fue sumando tanto a las fuerzas criollas que se crearon para promover la independencia como a las fuerzas que llegaron de Buenos Aires y de la Gran Colombia. El aporte peruano es por la población, por los pueblos", menciona Rojas.

Los montoneros, que eran como una especie de guerrilla, destacaron primero en la trascendental batalla de Junín, ocurrida apenas cuatro meses antes.

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José de la Serna es el último virrey del Perú.Wikipedia / Foto historico / CC BY-SA 3.0

La asociación en la guerra​

El llamado Ejército Unido Libertador estaba formado por grancolombianos, chilenos, argentinos y peruanos, en una hazaña que en la actualidad podría llamarse "colaboración internacional", según señala el especialista del IEP.

"Esa colaboración internacional es uno de los rasgos de la historia política de América del Sur en el siglo XIX (…) hubo actores políticos importantes que procuraron que América del Sur no se dividiera en pequeños Estados, sino que conformara una suerte de federación, de comunidad de Estados para que se relacionara con Norteamérica, con Europa, en una posición de mayor fuerza", resalta.

Doscientos años después, las naciones que convergieron en el Ejército Unido Libertador están divididas, no solo en Estados diferentes, sino a nivel de gobiernos. Sin embargo, para Rojas el triunfo en Ayacucho es un recordatorio perenne de lo que puede hacer una América cohesionada.

"Esa colaboración de la independencia nos recuerda una agenda de colaboración y de acercamiento, de integración latinoamericana que es muy necesaria para el futuro y para el camino de un desarrollo sólido", reflexiona.

La caída española​

La situación de los realistas tras la Batalla de Ayacucho fue tan precaria que su regreso estuvo comprometido. Justo Cuño, profesor de Historia de América en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, explica a RT que no había embarcaciones para llevarlos de vuelta, por lo que tuvieron que irse en buques franceses e ingleses hasta Francia y entrar a España por los Pirineos.

"Lo primero que hicieron fue solicitar besar la mano del rey Fernando VII, que era el procedimiento habitual que se seguía cuando los jefes de Ejército llegaban. Pero salvo a De la Serna, el monarca se negó a recibirlos".

Este fracaso fue silenciado por la prensa ibérica, que estaba controlada por la monarquía absolutista, explica Cuño. Aunque estas informaciones las manejaban Inglaterra y Francia, en España solo corrían bulos.

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El Libertador Simón Bolívar (1783-1830).Fine Art Images / Heritage Images / Gettyimages.ru
Para el autor del libro 'Ayacucho La última batalla de la independencia americana', se estableció "una construcción de un mundo surrealista y paralelo" hasta que, entre mayo y junio de 1825, se difundieron "las primeras noticias veraces que reafirmaban la derrota".

¿Una herida abierta?​

El historiador descarta que haya una "herida abierta", tras el fin de la ocupación en América. "España es un país desmemoriado", dice y asevera que la "estrategia ancestral y cultural consiste en enterrar la cabeza en la tierra y hacer como si nada hubiera pasado".

En cambio, la independencia americana fue percibida por la Corona como "deslealtad" y "robo" de los territorios que administraba el rey, y que eran parte de su patrimonio.

El desconocimiento de los hechos históricos se une a la negativa actual de pedir perdón por los crímenes cometidos durante la Conquista, porque los sectores derechistas y afines a la monarquía consideran que no es necesario.

"Tapar el sol con un dedito"

El académico sostiene que ese "imaginario" donde los conquistadores eran "héroes" y vencedores en Ayacucho refleja un "mundo fantástico e inútil" incontrastable con la realidad.

Sobre si el bicentenario de la Batalla de Ayacucho podría ser un punto de inflexión para una conexión de España con América, tampoco es optimista.

"Hay una desconexión absoluta entre la historia, sus luces, sus sombras y lo que la élite quiere evocar. Todo lo que huela a derrota se quiere tapar, como si nunca hubiese existido. Y esa desmemoria procede de ese ejercicio funesto, siniestro y ridículo de intentar tapar el sol con un dedito".

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Libro 'Ayacucho La última batalla de la independencia americana', de Justo Cuño Bonito.

 

Apenas si había españoles peninsulares en Ayacucho. Fue el remate de una guerra civil entre españoles americanos en Sudamérica, que propició la secesión, que no independencia, de la España Americana en esa región geográfica y la subsiguiente balcanización de la misma, para beneficio de unos poquitos de adentro (su oligarquía actual desciende directamente de aquéllos) y unos bastantes de afuera. De ahí su situación desde hace 200 años hasta la actualidad. Diga lo que diga RT, que también es un medio negrolegendario. No por nada, sino porque le interesa serlo.
 
Además de lo que pueda informar un medio ruso (de todos es conocido los estrechísimos y entrañables lazos culturales e históricos de ese país con Hispanoamérica y en particular con el Perú) sobre la batalla de Ayacucho, veamos ahora lo que algunos peruanos (gente del Perú), opinan sobre esa batalla, toda vez que ya han pasado 200 años desde la misma y algo de tiempo ha dado para analizarla y estudiarla. La presentación aparece a partir del minuto 3:17. Rafael Aíta y demás intervinientes a partir del minuto 21:35.

Demás está decir que por supuesto nada de lo que puedan decir algunos peruanos puede acercarse remotamente ni de lejos a la absoluta e incólume veracidad histórica que un medio ruso, como RT, pueda ofrecer, no por accidente este medio es mundial, galácticamente conocido por su amplísimo conocimiento sobre el tema, su más que riguroso apego a la objetividad histórica, aparte de por su desinteresada e imparcial divulgación del mismo. Pero, leñes, había por ahí algunos peruanos que, joder qué tercos ellos, también deseaban manifestarse al respecto. Por si algún peruano de por aquí sintiese el más mínimo interés en escucharles, pues por ahí se los dejo. Totalmente comprensible será que la mayoría no quiera perder ni un segundo de su valiosísimo tiempo en ello, por supuesto, qué pueden añadir esos peruanos a lo que ya informado por RT. Pero, en fin, nobleza obliga:


 
Ya pero, ¿Sabes dónde se pueden ver? Los rusos de RT se ganaron mi respeto con sus documentales en especial el de La Rinconada en Puno y el análisis social del bicentenario de la rebelión de Túpac Amaru II.

No sé si te refieres a esos documentales. Si la libertad de occidente lo permite.
 

No sé si te refieres a esos documentales. Si la libertad de occidente lo permite.
Chévere forero. Se agradece el aporte.
 
200 años de la Batalla de Ayacucho: Reflexiones sobre la Independencia con el Capitan Perú




200 años de la Batalla de Ayacucho: Reflexiones sobre la Independencia y el proyecto republicano.

Este 9 de diciembre se conmemoran dos siglos de la Batalla de Ayacucho, el evento que selló la independencia del Perú y Sudamérica. Para analizar este momento crucial y su impacto en la construcción del proyecto republicano peruano, conversaremos con Rafael Aita (Capitán Perú).

En esta charla, abordaremos el contexto histórico de la independencia, los desafíos de la consolidación republicana y las lecciones que esta historia nos deja para comprender nuestro presente.
 

A 3600 METROS los colombianos argentinos chilenos y peruanos, y esclavos derrotaron a realistas indigenas en su mayoria que resistian altura.
Batalla decisiva para Independencia , eso si se lo debemos a Bolivar.
El 9 de diciembre de 1824 se libró la gloriosa Batalla de Ayacucho que culminó la independencia del Perú y de la América toda. Los dos ejércitos que concurrieron a la pampa de Ayacucho sabían que este sería el enfrentamiento decisivo de la guerra, pues una derrota en ese escenario significaría el colapso de sus fuerzas. “Si el ejército patriota era vencido no podía, ni remotamente, pensar en reorganizarse en otro lugar, pues su retirada se hacía imposible, toda vez que tenían en su contra a las indiadas de Huanta y de Huancavelica” (Dellepiane y De la Barra, 1971, p. 412). Además, se encontraban muy lejos de su base de operaciones y carecían de suficientes provisiones. En el caso realista, “su situación hubiera sido, asimismo, muy grave en caso de experimentar un revés. Encontrándose entre las fuerzas patriotas y las rebeldes de Olañeta, todo fracaso tendría para él carácter decisivo” (Dellepiane y De la Barra, 1971, p. 412). Recordemos que en los meses previos Pedro Antonio de Olañeta se rebeló en el Alto Perú, convirtiéndose en un enemigo más para las fuerzas realistas. Por estas razones, “están, pues, ambos ejércitos frente a frente y parece imposible poder evadir la acción” (Bacacorzo, 1984, p. 692).

Batalla de Ayacucho (1918) Teófila Aguirre. MNAAHP



“El día 9 [de diciembre de 1824] amaneció hermosísimo; al principio el aire era muy fresco y parecía influir en el ánimo de las tropas” (Miller, 1910, p. 174). En el campo de batalla, ocupando estratégicamente las alturas del cerro Condorcunca, los 9320 efectivos realistas liderados por el virrey La Serna se establecieron con “la división de vanguardia [Valdés] á la derecha, la división Monet en el centro y la división Villalobos á la izquierda” (García Camba, s.f., p. 295). Mientras tanto, los 5780 hombres patriotas, comandados por el general Antonio José de Sucre, se organizaron con la División La Mar por la izquierda, la División Córdova por el flanco derecho, la caballería a cargo de Miller y en la reserva la División Lara. El jefe de Estado mayor era el peruano Agustín Gamarra. “Tal era, en su detall, el arreglo y la formación en batalla de ambos ejércitos beligerantes, cuya situación local lo manifiesta también el plano adjunto” (Cortegana, 2022 [1848], p. 109).


Mapa de Ayacucho (1848) Juan Basilio Cortegana




El combate comenzó temprano a la 10 de la mañana con la carga de Valdés contra la división La Mar. Desde la izquierda realista de Villalobos, el coronel Rubén de Celis se adelantó y atacó prematuramente. Por esta acción fue rechazado y su batallón derrotado. El general Sucre, atento a la situación “al ver retroceder en desorden al batallón de Rubín de Celis, dispuso que Córdoba explotara este éxito avanzando a su frente, para lo que le envió en refuerzo una parte de la caballería a órdenes de Miller” (Dellepiane, 1941, p. 233).


Con el ataque de la división Córdova se produjo el colapso de las líneas enemigas. La División Monet intentó avanzar por el centro, pero la caballería patriota, incluyendo a los Húsares de Junín, los interceptó y venció antes que lograran atravesar el terreno. La victoria patriota se consolidó cuando Valdez inició el repliegue ante el avance de la División peruana de La Mar. En el campo de batalla los realistas fueron completamente derrotados y el virrey La Serna fue capturado. “Tal fue la batalla final de la Emancipación del Perú, que consolidó e hizo efectiva la libertad del Continente Americano. Dura y sangrienta para ambos adversarios” (Dellepiane, 1941, p. 235). De acuerdo con el parte de batalla patriota, “mil ochocientos cadáveres y setecientos heridos, han sido en la batalla de Ayacucho las víctimas de la obstinación y de la temeridad española. Nuestra pérdida es de trescientos setenta muertos y seiscientos nueve heridos”.


La victoria patriota fue total. “Poco antes de ponerse el sol pidió el general Canterac una suspensión de armas para entrar en capitulación, y una hora después bajó personalmente á caballo á la tienda del general Sucre, donde acordaron una capitulación” (Miller, 1910, p. 179). Con la capitulación de Ayacucho, “la campaña del Perú está terminada: su Independencia y la paz de América se han firmado en este campo de batalla” (Parte de batalla, 11 de diciembre de 1824). El ejército realista fue derrotado en la gloriosa gesta del 9 de diciembre, así lo reconocía el general Canterac, quien, en una carta con fecha del 12 del mismo mes, le expresa al libertador Simón Bolívar que, “como amante de la gloria, aunque vencido, no puedo menos de felicitar á V. E. por haber terminado su empresa en el Perú, con la jornada de Ayacucho” (Odriozola, 1863, p. 161). La Batalla de Ayacucho es el punto culminante de la guerra por la independencia del Perú y América. El triunfo en Ayacucho simbolizó el fin del dominio español, marcando el inicio de una nueva etapa de libertad y soberanía para el Perú y las repúblicas independientes de la región.





Área de Investigación Histórica


Fuentes y bibliografía



Bacacorzo, G (1984) “El Ejército peruano en la Campaña de Ayacucho”. En: Durand, L., Temple, E. Vergara, G., Bacacorzo, G. Historia General del Ejército Peruano (Tomo IV. Vol. 2). Lima: Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú.


Cortegana, J. B. (2022) [1848] Historia del Perú (Vol. 5). Lima: Biblioteca Nacional del Perú, Fundación BBVA Perú.


Dellepiane, C. (1941). Historia Militar del Perú (Tomo I). Buenos Aires: Taller Gráfico de Luis Bernard.


Dellepiane, C. y De la Barra, F. (1971) Campañas de la guerra de independencia del Perú. En: Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, El Perú y su independencia. Antología (Vol. III, págs. 267-436). Lima: Gráfica Industrial.


García Camba, A. (s.a.) Memorias del general García Camba para la historia de las armas españolas en el Perú. Madrid: Sociedad Española de Librería.


Miller, J. (1910) Memorias del general Guillermo Miller al servicio de la república del Perú (Tomo II). Madrid: Lib. General de Victoriano Suárez.


Odriozola, M. (1863). Documentos históricos del Perú en las épocas del coloniaje después de la conquista y la independencia hasta la presente (Vol. 6). Lima: Tip. de A. Alfaro.


Sucre, A. J. (1824) “Parte oficial patriota”. En: Durand, L., Temple, E. Vergara, G., Bacacorzo, G. Historia General del Ejército Peruano (Tomo IV. Vol. 2). Lima: Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú.
 
“Cuando de España, las trabas en Ayacucho rompimos, otra cosa más no hicimos que cambiar mocos por babas. Nuestras provincias esclavas quedaron de otra Nación. Mudamos de condición, pero sólo fue pasando del poder de Don Fernando al poder de Don Simón”.
 
A que choca el vídeo, ¿eh?

¿De ese ignorante?

:risota:

DA RISA, MÁS BIEN XD


VAMOS A DERRIBAR ESOS INFUNDIOS FÁCILMENTE




I PRIMERA ENTREGA:
"Nos hemos interesado en el tema, ya que ha sido muy “manoseado”, pero en forma negativa, afirmando que no hubo batalla el 9 de diciembre de 1824, porque sí lo hubo ¿Dónde fueron enterrados los soldados muertos de dicha batalla de 1824?, se preguntan aquellos que la niegan. Lamentablemente son estos aficionados a la historia que lanzaron dicha pregunta, creando dudas entre los peruanos y lo más lamentable de algunos ayacuchanos, que sigue dudando de este hecho histórico, que ahora se conocer a nivel mundial; esto pudo ser porque leyeron a Salvador de Madariaga, quien lanzó una hipótesis, planteando que la batalla no se realizó y sólo fue un pacto o un simulacro de batalla o la de César Limaco que hace lo mismo, negar la batalla, sólo porque había leído a Madariaga, sin hacer una análisis de sus frases escritas o ir a las fuentes documentales; lo justificamos porque era un poeta y no un historiador profesional; quien seguramente, tomó a pie puntilla lo manifestado por Madariaga, por lo que Limaco, se pregunta ¿y los huesos de los soldados muertos del 9 de diciembre donde se encuentran? ."

......

"Desde hace una tres década o algo más, se viene manifestando que la Histórica Batalla de Ayacucho de 1824, no se ha llevado a cabo; y, que es un invento de algunos historiadores
“tradicionales”, que tienen un discurso oficialista, retorico, narrativo, etc por lo tanto son ellos los difusores - junto con el Estado- para la creación de un nacionalismo, que tiene por objetivo llenar las “mentes” de los peruanos y sobre todo de los ayacuchanos, de acontecimientos que nunca se llevaron a cabo; y que su única finalidad es crear un falso patriotismo, de amor a la patria, a héroes “falsos” que debemos de homenajear cada
año como son: Sucre, La Mar, Miller, Córdova, etc. Además, eran estos historiadores “tradicionales”, los que deseaban y aún desean crear entre los peruanos y básicamente entre los ayacuchanos un “falso” patriotismo, que se va a reflejar en los diversos monumentos escultóricos conmemorativos colocados en los diversos lugares de la ciudad
de Ayacucho, como son la plaza mayor, plazuelas y parques o avenidas principales, para que el ciudadano de Ayacucho pueda observarlos y desde esa mirada crear dicho falso patriotismo a héroes que jamás pelearon por nuestra patria sino que tuvieron intereses particulares de ansias de poder y así conquistar sus propios ideales; por eso es que estos historiadores desean que a través de dichos monumentos que se colocaron durante el Centenario de la Batalla de Ayacucho y del Sesquicentenario, son reflejó de los deseos del Estado y de estos historiadores tradicionales, que desean que dichos personajes sean
“paradigmas” de ese nacionalismo que todo peruano debe profesar. Nacionalismo, que tiene por objetivo llenar las “mentes” de los peruanos y sobre todo de los ayacuchanos, de acontecimientos que nunca se llevaron a cabo y que su única finalidad es crear ese falso nacionalismo, de amor a la patria a sus héroes (Bolívar, Sucre, La Mar, Miller, Córdoba,
Lara, Gamarra, Santa Cruz, etc).

Lógicamente que desde está visión tan negativa y escéptica de ver los acontecimiento y sobre todo de manifestarlos a través de artículos o comentarios por la radio o televisión local, o lo más sorprendente en las aulas universitarias o de instituto; la población ayacuchana también tendrá dudas de dicho acontecimiento histórico ocurrido en nuestra región, porque vienen de “personalidades honorables” o de “maestros” de colegios o de “intelectuales” reconocidos a nivel de nuestro departamento; pero, que lamentablemente, muchos de ellos no han realizado ninguna investigación sobre el tema en cuestión."





Continuara.....


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