Con razón nunca botó a esos payasos de la Plaza San Martín, porque son parecidos, mira que soltar una cantidad de estupideces al igual que el payaso de Anka, con la diferencia de que este a lo mucho es un pobre diablo que sólo lo escucha una que otra persona y es una burla, el otro tiene influencia, poder, llegada y ya ha sido elegido para cargos públicos, lo entrevistan los medios y tiene a cientos de miles de borregos que atacan como perros rabiosos al que siquiera cuestione algo válido (como el malgastar la plata pública y funcionarios para proselitismo o cuestionar obras mal hechas).