kema91
Miembro diamante
¡Hola, foreros! Ya que estamos a nada de las elecciones y la campaña está en su punto, les canto clarita sobre por qué en Puno la gente vota por la izquierda. No es por las puras, hay toda una historia detrás. Se lo resumo en dos niveles para que no se me mareen:
Nivel 1: Para el huevón que no lee
Puno es de izquierda básicamente por tres cosas:
Nivel 2: La explicación para el que lee (mientras las encuestadoras nos mientes)
Miren, antes del 69, el Perú era prácticamente la época medieval. En Puno, la cosa era brava: los hacendados eran los dueños de todo y trataban a la gente como les daba la gana. Era un abuso total, por eso Rumi Maqui saltó primero que nadie a reclamar y otros después de él. La ganadería y la minería estaban ahí, pero en manos de unos cuantos mientras el resto la sufría.
Peón de una hacienda en el altiplano. (Foto tomada por Frank Carpenter durante su visita al Lago Titicaca - Siglo XX)
Luego, entre los 50 y 60, la naturaleza nos dio con todo: sequías e inundaciones que dejaron a la gente sin nada. Ahí entró el Estado con chamba en carreteras y, lo más importante, entró la ayuda internacional desde EEUU y la Iglesia con la radio (Radio Onda Azul). Gracias a los curas Maryknoll, el campesino empezó a escuchar qué pasaba en el mundo, aprendió sus derechos y ya no era tan fácil que cualquier funcionario vivo o hacendado lo paseara.
Velasco llegó y barrió con los hacendados. Fue un alivio, pero hubo un problema: no hubo un plan para reemplazar esa economía. El campo se empobreció, ciudades lindas como Lampa se quedaron en el tiempo y mucha gente tuvo que meterse a la minería ilegal o al tráfico en la frontera con Bolivia para sobrevivir. Fue en esos tiempos que Juliaca aparece como una cuetón de Navidad o Año Nuevo y empieza a ser la ciudad de plata y movimiento que es ahora.
Juliaca, "ese pueblo de terror que parecía haber sido creado por Stephen King después de una mala siesta" según Pedro Salinas, actual centro económico de la región Puno. (Fuente: Radio Onda Azul)
En los 90, con Fujimori, la cosa cambió un poco. Se derrotó al terrorismo que azotaba el norte de Puno y se volvió a mover la plata con empresas como la Backus en Juliaca. Pero, seamos sinceros, la corrupción y los excesos le quitaron brillo a eso. Después de él, el Estado volvió a abandonar la región.
Y aquí viene lo bravo: en los 2000, con Toledo, soltaron a gente que tenía el chip de Sendero y se metieron a los sindicatos de profes (SUTEP) y a las universidades. Le lavaron la cabeza a los chicos mientras Lima se burlaba de Puno (Paisana Jacinta) o les cancelaba proyectos como el Gasoducto Sur Peruano. Encima, el puneño mira al frente, a Bolivia, y ve que allá el gobierno les pone gas, hace carreteras y les da becas. Obvio que el sentimiento de "a ellos sí les importa y a nosotros no" se hace fuerte.
Evo Morales dando una conferencia en el salón de conferencias del GORE Puno. (Fuente: Noticias Bolivia - YouTube)
Casa del maestro en Puno, nótese la monserga y decoración comunista en la educación puneña. (Fuente: RCR Perú)
Y entonces, la pregunta del millón: ¿Puno tiene arreglo o ya fue? Yo creo que sí tiene, pero no es soplar y hacer botellas. Lee bien:
Primero, Lima tiene que dejar de ver a Puno como el patio de atrás. El Estado tiene que meter un billetón en infraestructura, salud y educación de verdad. No solo una pintadita, sino algo a lo grande, como cuando Alan hizo los colegios emblemáticos pero multiplicado por diez. Hay que traer inversión privada potente, minería formal de esa que deja obras, como Cerro Verde en Arequipa o Quellaveco en Moquegua, para que la gente vea que el progreso sí llega al bolsillo del puneño y no se queda en el camino. El puneño es capitalista, no es un huevón de izquierda como el cusqueño que teniendo Machu Picchu y la agricultura, alucina que el socialismo del Tahuantinsuyo los volverá ricos. Javier Milei puede visitar Juliaca y sentirse extasiado porque allá, su anarcocapitalismo echó raices.
Real Plaza Juliaca, ejemplo de inversión privada que dinamiza la economía, la formaliza y genera trabajo. (Fuente: Real Plaza - Facebook)
Y claro, hay que entrarle con todo al narcotráfico, porque eso nos está malogrando la zona (rojos y narcos se hacen amigos y queman la pradera). Pero ojo, que aquí viene lo más bravo: en la política hay que patear el tablero. Esos Gobiernos Regionales ya demostraron que muchas veces solo sirven de trampolín para que cualquier azuzador se haga famoso (Walter Aduviri) y luego nos deje colgados.
La idea sería volver a lo de antes: que las municipalidades se encarguen de su ciudad y punto, sin tanto rollo de "provincias" que solo genera burocracia y corrupción; sin asco meter la minería formal y a los rojos a la cárcel. Si logramos que la plata llegue directo a la obra, al ciudadano y no al bolsillo del político de turno, ahí recién vamos a ver el cambio.
¡Entiendan que Puno no es rojo! Que si seguimos escuchando a cojudos como Aldo Mariátegui o Dante Bobadilla, el problema seguirá yendo a peor.
Aldo "Alditus" Mariátegui, digno ejemplar de la DBA, ignorante total de lo que es el Perú. (Fuente: El diario de Curwen - YouTube)
Nivel 1: Para el huevón que no lee
Puno es de izquierda básicamente por tres cosas:
- Heridas del pasado: El virreinato y los abusos dejaron una marca brava.
- El Estado no existe: Lima solo se acuerda de Puno para la foto o el cobro, pero allá no llegan los servicios.
- Cuento bien contado: La izquierda se metió en los colegios y sindicatos mientras el resto dormía.
Nivel 2: La explicación para el que lee (mientras las encuestadoras nos mientes)
Miren, antes del 69, el Perú era prácticamente la época medieval. En Puno, la cosa era brava: los hacendados eran los dueños de todo y trataban a la gente como les daba la gana. Era un abuso total, por eso Rumi Maqui saltó primero que nadie a reclamar y otros después de él. La ganadería y la minería estaban ahí, pero en manos de unos cuantos mientras el resto la sufría.
Peón de una hacienda en el altiplano. (Foto tomada por Frank Carpenter durante su visita al Lago Titicaca - Siglo XX)
Luego, entre los 50 y 60, la naturaleza nos dio con todo: sequías e inundaciones que dejaron a la gente sin nada. Ahí entró el Estado con chamba en carreteras y, lo más importante, entró la ayuda internacional desde EEUU y la Iglesia con la radio (Radio Onda Azul). Gracias a los curas Maryknoll, el campesino empezó a escuchar qué pasaba en el mundo, aprendió sus derechos y ya no era tan fácil que cualquier funcionario vivo o hacendado lo paseara.
Velasco llegó y barrió con los hacendados. Fue un alivio, pero hubo un problema: no hubo un plan para reemplazar esa economía. El campo se empobreció, ciudades lindas como Lampa se quedaron en el tiempo y mucha gente tuvo que meterse a la minería ilegal o al tráfico en la frontera con Bolivia para sobrevivir. Fue en esos tiempos que Juliaca aparece como una cuetón de Navidad o Año Nuevo y empieza a ser la ciudad de plata y movimiento que es ahora.
Juliaca, "ese pueblo de terror que parecía haber sido creado por Stephen King después de una mala siesta" según Pedro Salinas, actual centro económico de la región Puno. (Fuente: Radio Onda Azul)
En los 90, con Fujimori, la cosa cambió un poco. Se derrotó al terrorismo que azotaba el norte de Puno y se volvió a mover la plata con empresas como la Backus en Juliaca. Pero, seamos sinceros, la corrupción y los excesos le quitaron brillo a eso. Después de él, el Estado volvió a abandonar la región.
Y aquí viene lo bravo: en los 2000, con Toledo, soltaron a gente que tenía el chip de Sendero y se metieron a los sindicatos de profes (SUTEP) y a las universidades. Le lavaron la cabeza a los chicos mientras Lima se burlaba de Puno (Paisana Jacinta) o les cancelaba proyectos como el Gasoducto Sur Peruano. Encima, el puneño mira al frente, a Bolivia, y ve que allá el gobierno les pone gas, hace carreteras y les da becas. Obvio que el sentimiento de "a ellos sí les importa y a nosotros no" se hace fuerte.
Evo Morales dando una conferencia en el salón de conferencias del GORE Puno. (Fuente: Noticias Bolivia - YouTube)
Casa del maestro en Puno, nótese la monserga y decoración comunista en la educación puneña. (Fuente: RCR Perú)
Y entonces, la pregunta del millón: ¿Puno tiene arreglo o ya fue? Yo creo que sí tiene, pero no es soplar y hacer botellas. Lee bien:
Primero, Lima tiene que dejar de ver a Puno como el patio de atrás. El Estado tiene que meter un billetón en infraestructura, salud y educación de verdad. No solo una pintadita, sino algo a lo grande, como cuando Alan hizo los colegios emblemáticos pero multiplicado por diez. Hay que traer inversión privada potente, minería formal de esa que deja obras, como Cerro Verde en Arequipa o Quellaveco en Moquegua, para que la gente vea que el progreso sí llega al bolsillo del puneño y no se queda en el camino. El puneño es capitalista, no es un huevón de izquierda como el cusqueño que teniendo Machu Picchu y la agricultura, alucina que el socialismo del Tahuantinsuyo los volverá ricos. Javier Milei puede visitar Juliaca y sentirse extasiado porque allá, su anarcocapitalismo echó raices.
Real Plaza Juliaca, ejemplo de inversión privada que dinamiza la economía, la formaliza y genera trabajo. (Fuente: Real Plaza - Facebook)
Y claro, hay que entrarle con todo al narcotráfico, porque eso nos está malogrando la zona (rojos y narcos se hacen amigos y queman la pradera). Pero ojo, que aquí viene lo más bravo: en la política hay que patear el tablero. Esos Gobiernos Regionales ya demostraron que muchas veces solo sirven de trampolín para que cualquier azuzador se haga famoso (Walter Aduviri) y luego nos deje colgados.
La idea sería volver a lo de antes: que las municipalidades se encarguen de su ciudad y punto, sin tanto rollo de "provincias" que solo genera burocracia y corrupción; sin asco meter la minería formal y a los rojos a la cárcel. Si logramos que la plata llegue directo a la obra, al ciudadano y no al bolsillo del político de turno, ahí recién vamos a ver el cambio.
¡Entiendan que Puno no es rojo! Que si seguimos escuchando a cojudos como Aldo Mariátegui o Dante Bobadilla, el problema seguirá yendo a peor.
Aldo "Alditus" Mariátegui, digno ejemplar de la DBA, ignorante total de lo que es el Perú. (Fuente: El diario de Curwen - YouTube)