Ese es un claro caso de impunidad.
La mala técnica del carnicero hizo que perforara y lacerara el intestino delgado de la muñequita Milly varias veces. La cánula mal usada puede convertirse en un arma blanca y eso fue lo que pasó. El carnicero debió haberse dado cuenta porque al aspirar, el aparato no solo llevó grasa sino también sangre y contenido fecal pero decidió largarse por el fin de semana largo y dejar a cargo a cualquier persona.
Hay que ser bien salvaje y no tener empatía ni ética para saber que la has cagado y aún así largarte y mandar a la casa a tu paciente que se retorcerá de dolor por la sangre y contenido fecal en el abdomen.
Ya cuando no puede tapar su cagada llama asustado a su hermano para que la opere y le extirpe partes del intestino delgado pero ya era tarde. Era una paciente con shock y ya no se podía hacer nada.
Pero el carnicero junto con su hermano siguen libres y gozando de la vida.