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Carlos Parodi
Fecha Actualización
16/11/2025 - 07:05 a.m.

El debate político y económico suele caracterizarse por una postura en favor o en contra del liberalismo. Sin embargo, antes de entrar en esa discusión es fundamental tener claro si es que lo que existe en el Perú es el liberalismo o neoliberalismo como muchos equivocadamente llaman, pues confunden liberalismo con libertarianismo.

¿Cuál es el modelo económico que muchos critican? Y segundo, lo más importante, ¿se aplica en la realidad? Desde mi punto de vista, la estrategia económica aplicada en Perú tiene elementos de mercado, sin ninguna duda, pero no está lo suficientemente avanzada para que podamos llamarla economía de mercado ni tampoco economía social de mercado, a pesar de que esta última expresión está en las constituciones, tanto en la de 1979 como en la de 1993. Veamos.

Primero, en el Perú predomina el mercantilismo y no el liberalismo. Esto significa que aquellos que están conectados con el gobierno de turno gozan de privilegios para obtener facilidades de modo de crecer cada vez más. No se compite en igualdad de condiciones y, en no pocos casos, el medio para lograr objetivos son las conexiones con funcionarios de cualquiera de los tres niveles de gobierno. Buscan privilegios para ellos mismos o para el sector en el que se encuentran. Los casos de corrupción que venimos viendo hace ya buen tiempo son una clara prueba de ello. Las cosas se consiguen con favores a cambio de dinero.

Segundo, el mercantilismo descrito genera que la riqueza se concentre en unos pocos, justamente en aquellos que acceden a los privilegios y se prestan a la corrupción, no importa si el gobierno es de derecha o de izquierda. Y eso concentra cada vez más la riqueza en pocas manos en desmedro de la mayoría. Eso no es una economía social de mercado, pues los recursos no se asignan en función de las capacidades de cada uno, sino a partir del grado de conexión con funcionarios encargados de tomar decisiones.

Tercero, el mercado ha hecho crecer a la economía en las últimas décadas. Eso es innegable. Como también lo es que solo una porción de la población ha gozado de ese crecimiento. Eso ha ocurrido porque casi no ha habido redistribución. El asunto es así. El mercado hace crecer a la economía, pero la distribución de los ingresos que de ahí sale puede dejar en malas condiciones a muchos. Y ahí aparece un rol para el Estado.

El crecimiento eleva la recaudación tributaria y, por ende, la cantidad de dinero que el Gobierno tiene para invertir en educación y salud pública, agua y desagüe para todos, etcétera. Sin embargo, si ese dinero se va en corrupción o simplemente las entidades públicas no saben cómo gastarlo, entonces casi no habrá redistribución. Aquí aparecen las consecuencias de reformas postergadas; sin ellas solo habrá asistencialismo y no mejoras reales en la entrega de servicios básicos de calidad.

Y por eso, para que el mercado funcione, se requiere que el Estado lo haga. Reglas iguales para todos, Poder Judicial independiente e inversión social en aquellos más necesitados en educación y salud, entre otros, son elementos claves. Si funciona el mercado, pero no el Estado, entonces no habrá economía social de mercado, ni mucho menos. Puede usted, estimado lector, bautizar lo que pasa en el Perú, con el nombre que prefiera. Perú debe descubrir al Estado funcional al mercado. Sin un Estado que funcione en sus labores de redistribución pueden cambiar las leyes, pero de nada servirá. Perú es un país mal gestionado.

 

De Charles Dickens a Adam Smith

El capitalismo salvaje de Adam Smith​

Son los tiempos de Adam Smith, no el economista, sino el asaltante. El extorsionador que aterroriza municipios, empresas y músicos de cumbia.

Carlos Cabanillas.
Fecha Actualización
16/11/2025 - 07:20 a.m.

En una anécdota que recuerda Enrique Ghersi, cierta vez Friedrich Hayek visitó la capital peruana. Era 1978 y, a su paso por Lima, el premio nobel de economía de 1974 observó una llamativa cantidad de vendedores ambulantes en las calles del centro de la ciudad. Conversando con el entonces estudiante Hernando de Soto, Hayek le soltó una de sus frases provocadoras: “Lima es igual a Londres”. De Soto tuvo que repreguntar. “¿A Londres?”, dijo. “Sí, a Londres del siglo XVIII”, retrucó el austriaco. “¿Usted no ha leído a Charles Dickens? En los libros de Dickens se describe a la ciudad de Londres del siglo XVIII con ambulantes y todo. Esta es la emergencia de una economía de mercado de origen popular”. Y fue así como surgió la idea del libro El otro sendero.

Varios años después, sin embargo, seguimos atrapados en la emergencia, en todo el sentido de la palabra. Hemos avanzado muy poco. Para algunos, estamos viviendo la Fiebre del Oro de la California del siglo XIX. Un ejemplo que va en la misma línea, aunque a mayor escala. Una informalidad que se confunde con la ilegalidad. Un mercado negro que se ‘blanquea’ con la complicidad del Estado. Y un capitalismo salvaje que aún no ha logrado imponer el imperio de la ley en los extramuros del pequeño mundo formal de la ciudad letrada.

Son los tiempos de Adam Smith, no el economista, sino el asaltante. El extorsionador que aterroriza municipios, empresas y músicos de cumbia. El delincuente que confunde generar riqueza con pedir cupos, porque aunque sus críticos lo ignoren, el economista homónimo sí criticó la corrupción y la falta de ética en su libro La teoría de los sentimientos morales (1759).

 
Dejen de utilizar el termino "distribución", suena como si estuviésemos obligados a entregarle dinero a aquellos que no logran gozar del crecimiento económico. Por eso es que esos resentidos del sur piensan que la plata tiene que llegarles sola, sin hacer nada, así como a Alan García. ;D

Por lo demás, estoy de acuerdo con el columnista, pero tampoco dice nada nuevo.

Mas bien sería bueno que comiencen a atacar el mercantilismo con la argolla que tienen los bancos. Si logran que entren más bancos al mercado financiero, los intereses van a caer y la gente tendrá más oportunidades de crecer.
 
No sé si habrá un predominio del mercantilismo, está mas presente en grandes empresas, pero la mayoría de la población es informal y no trabaja allí. Lo que hay es una combinación de estatismo, mercantilismo y liberalismo, el estatismo viene de la constitución que le da amplios poderes al estado para intervenir en educación, salud, infraestructura, empleo, etc, la constitución sirve poco para limitar el poder del estado y más bien lo agranda dándole multitud de funciones, "el estado garantiza" es una frase recurrente.

En lo personal no me interesa mucho la desigualdad, pero para aquellos que les interesa, esta ha venido cayendo sostenidamente, no aumentando como dice la izquierda y el autor del artículo (figura abajo). No es que la riqueza se concentra en unos pocos, sino que se redistribuye, pero ¿como sucede esto? Por algo central y que casi nadie considera: la redistribución privada, siempre que se habla de redistribución, se piensa en el estado cobrando impuestos que redistribuye, en realidad la mayor parte de la redistribución es privada porque la mayor parte del PBI es privado y cada vez que la riqueza se genera se redistribuye en forma de salarios en las empresas y proveedores.

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Esta redistribución privada es la que ha producido una caída de la pobreza de casi 40 puntos entre 2004 y 2019, pero que se ha detenido por el poco crecimiento económico que a su vez se debe al poco crecimiento de la inversión privada por la sobre regulación, burocracia y la inestabilidad política. Como dice Parodi el estado debe funcionar, pero el énfasis debe estar en la liberalización de la economía y el empleo y en la eficiencia del gasto estatal.

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Somos super liberales ya que casi todas las empresas estan privatizadas.
La informalidad es lo que da trabajo a millones y distribuye mejor la riqueza.
 
El gran problema de Perusalén no es el sistema económico sino. el centralismo asfixiante. Limamanta es un tumor maligno que succiona recursos en perjuicio del resto del país... que vive en perpetuo estado de anemia.

Los monos tienen su Quito y su Guayaquil.... los colochos tienen además de bogotá su cali... su barranquilla... su medellín. Los boliches... los boliches, csm.... tienen además de La Paz... su Santa Cruz... su Sucre... su Cochabamba.

Descentralicen Perusalén y en menos de dos generaciones desaparecerán solitos la mayor parte de los problemas que aquejan Limamanta...


Jitler Guas Rait.
 
Dejen de utilizar el termino "distribución", suena como si estuviésemos obligados a entregarle dinero a aquellos que no logran gozar del crecimiento económico. Por eso es que esos resentidos del sur piensan que la plata tiene que llegarles sola, sin hacer nada, así como a Alan García. ;D

Por lo demás, estoy de acuerdo con el columnista, pero tampoco dice nada nuevo.

Mas bien sería bueno que comiencen a atacar el mercantilismo con la argolla que tienen los bancos. Si logran que entren más bancos al mercado financiero, los intereses van a caer y la gente tendrá más oportunidades de crecer.
Justo salió un video de Benza al respecto.

 
200 años de capitalismo y no tenemos una sola region desarrollada. Somos potencia en tuberculosis y corrupccion.
Muy simplista tu comentario. En esos 200 años cuentas las dictaduras o lo gobiernos de Velasco o Alan?
 
Dejen de utilizar el termino "distribución", suena como si estuviésemos obligados a entregarle dinero a aquellos que no logran gozar del crecimiento económico. Por eso es que esos resentidos del sur piensan que la plata tiene que llegarles sola, sin hacer nada, así como a Alan García. ;D

Por lo demás, estoy de acuerdo con el columnista, pero tampoco dice nada nuevo.

Mas bien sería bueno que comiencen a atacar el mercantilismo con la argolla que tienen los bancos. Si logran que entren más bancos al mercado financiero, los intereses van a caer y la gente tendrá más oportunidades de crecer.

Los que gozan del crecimiento económico siempre lo hacen en base a la contribución de todos.

El rey de la papa que llega a ganar millones usa el agua que viene de embalses construidos con el dinero de todos los peruanos, tiene que transportar sus papas por carreteras que fueron construidas con el dinero de todos los peruanos, usa combustible cuyo precio a menudo es estabilizado por el Estado con el dinero que todos aportan, y etc.

El empresario que monta un mina usa agua y electricidad a bajo precio( y ese bajo precio es gracias a que todos los peruanos pagan lo suyo) que a menudo viene de hidroeléctricas construidas por el Estado, y contrata a empleados que fueron educados en colegios y universidades pagadas con el dinero de todos, que se desplazan a sus centros de estudios en pistas hechas por el Estado, que usaron libros subsidiados por el Estado, que recibieron vacunas de niños compradas con dinero de todos, etc. Ese empresario a la vez es protegido por el sistema legal y policial que también es financiado por todos los peruanos, y etc, etc, etc

Para que la idea del liberalismo económico total fuese real los empresarios deberían financiar todo lo que usan, desde sus propias hidroeléctricas, sus propias carreteras, sus propias bibliotecas, su propia policía, su propio sistema de justicia, sus propias fuerzas armadas, etc. Pero eso no es factible en la realidad.

Todo está conectado. Por ello los principales economistas(no los youtubers libertarios) sino los economistas que ganan los premios Nobel, hablan del muy importante papel de la distribución de la riqueza en la sociedad.
 
Los que gozan del crecimiento económico siempre lo hacen en base a la contribución de todos.

El rey de la papa que llega a ganar millones usa el agua que viene de embalses construidos con el dinero de todos los peruanos, tiene que transportar sus papas por carreteras que fueron construidas con el dinero de todos los peruanos, usa combustible cuyo precio a menudo es estabilizado por el Estado con el dinero que todos aportan, y etc.

El empresario que monta un mina usa agua y electricidad a bajo precio( y ese bajo precio es gracias a que todos los peruanos pagan lo suyo) que a menudo viene de hidroeléctricas construidas por el Estado, y contrata a empleados que fueron educados en colegios y universidades pagadas con el dinero de todos, que se desplazan a sus centros de estudios en pistas hechas por el Estado, que usaron libros subsidiados por el Estado, que recibieron vacunas de niños compradas con dinero de todos, etc. Ese empresario a la vez es protegido por el sistema legal y policial que también es financiado por todos los peruanos, y etc, etc, etc

Para que la idea del liberalismo económico total fuese real los empresarios deberían financiar todo lo que usan, desde sus propias hidroeléctricas, sus propias carreteras, sus propias bibliotecas, su propia policía, su propio sistema de justicia, sus propias fuerzas armadas, etc. Pero eso no es factible en la realidad.

Todo está conectado. Por ello los principales economistas(no los youtubers libertarios) sino los economistas que ganan los premios Nobel, hablan del muy importante papel de la distribución de la riqueza en la sociedad.
Eso es inversión pública, no redistribución de la riqueza de la que hablan los zurdos.
Los premios nobel de economía no se ganan por opiniones de economía normativa, sino por estudios o artículos que se publican, y donde se contrasta ciertas variables para demostrar un solo hecho económico, como la relación entre la calidad de las instituciones y el progreso (ahí tienes dos variables), o la del salario mínimo y el desempleo-que por cierto, nadie entendió. Así que si un premio nobel habla recomienda ciertas políticas, debe ser objeto de debate.
 

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