Nietzsche vs Marx

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El Espectáculo de la Voluntad: Marx, Nietzsche y la Redención Estética del Individuo frente al Absurdo

Introducción: El Diagnóstico de la Sospecha
A finales del siglo XIX, el filósofo Paul Ricoeur acuñó el término "Los Maestros de la Sospecha" [jEifem2NWf8] para agrupar a los pensadores que desmantelaron las verdades absolutas de la modernidad occidental. En la vanguardia de esta revolución intelectual se encuentran Karl Marx y Friedrich Nietzsche. Ambos compartían un punto de partida idéntico: el desprecio por las verdades heredadas, el rechazo a la religión tradicional como anestésico social [248318065, 46Qu0wdbwoo] y la certeza de que las estructuras visibles de la cultura ocultan dinámicas de dominación.
Sin embargo, a partir de ese diagnóstico común, sus caminos se bifurcaron hacia polos irreconciliables. Mientras Marx derivó en el materialismo histórico —proponiendo que la economía determina la conciencia y que la emancipación humana es una empresa colectiva ligada a la lucha de clases—, Nietzsche se volcó hacia el vitalismo radical, sosteniendo que la realidad es un flujo caótico gobernado por la voluntad de poder y que el único rescate posible pertenece al individuo que se autodetermina. Esta colisión no es un mero debate académico; define la tensión contemporánea entre la urgencia de la acción política y la necesidad existencial de una justificación estética de la vida.

I. La Ilusión Colectivista y la Praxis Desmitificada
El marxismo propone un sistema cerrado y programático que resulta sumamente atractivo para las instituciones masivas y los foros académicos. Divide el mundo en una narrativa binaria de opresores y oprimidos, ofreciendo un manual de instrucciones para transformar la sociedad. No obstante, la traducción de esta teoría a la praxis política revela una profunda fractura ética. En la dinámica revolucionaria colectivista, el individuo tiende a diluirse en el engranaje de la masa. Para las cúpulas dirigentes, la vida y la muerte de la militancia de base con frecuencia dejan de ser fines en sí mismos para convertirse en "capital político" o insumos utilitarios dentro de la narrativa del martirologio partidista.
El caso histórico de Ernesto "Che" Guevara ilustra con precisión esta disonancia. Convertido por la cultura popular occidental en un fetiche estético y romántico, su biografía real revela la frialdad del dogma: implacable en el ejercicio de la violencia burocrática desde el poder de la prisión de La Cabaña, pero desmitificado en su captura en Bolivia, donde sus últimas palabras reportadas ("no dispare, valgo más vivo que muerto") evidenciaron el instinto de autoconservación del rebaño antes que la dignidad del héroe trágico.
Esta misma disonancia cognitiva se replica en la izquierda radical contemporánea en regiones como Sudamérica. Con el fin de sostener el mito fundacional de que "el socialismo funciona", se intenta justificar el éxito de la China actual como un triunfo del comunismo. Este ejercicio de apropiación ideológica ignora deliberadamente que el milagro económico chino nació en 1978 con las reformas de mercado de Deng Xiaoping, que introdujeron el capitalismo global y la propiedad privada. Si Karl Marx despertara hoy, vería en China la corporativización definitiva del Estado, donde la plusvalía se maximiza mediante jornadas como el sistema "996" y los sindicatos independientes son prohibidos para asegurar la productividad de los multimillonarios que hoy se sientan en el Congreso del Partido. El sistema chino actual no es comunismo; es un Capitalismo de Estado Autoritario que utiliza un barniz confuciano de obediencia pública combinada con un escape taoísta en el consumo privado.

II. La Opción Estética y el Gran Estilo
Frente al determinismo económico y la uniformidad del Estado —al que Nietzsche definió como "el más frío de todos los monstruos fríos"—, surge la opción estética. Cuando el individuo se enfrenta al nihilismo, es decir, a la certeza de que los sistemas que creamos se corrompen indefectiblemente, que no hay un Dios providencial y que la muerte es inevitable, la respuesta nietzscheana no es la resignación, sino el "Gran Estilo". Consiste en la capacidad de imponer una forma y una voluntad bellas sobre el caos absoluto, convirtiendo la propia existencia en una obra de arte.
Esta postura no opera bajo el cálculo utilitario de la política, sino bajo la sublimidad del acto. La cultura popular y el cine contemporáneo capturan este espíritu con precisión arquetípica. Lo vemos en el comandante de Matrix disparando sus ametralladoras hasta el último cartucho contra la invasión de las máquinas, o en Jon Snow en la Batalla de los Bastardos, quien, al verse solo frente a la carga de una caballería entera, decide no huir; tranquilamente desenvaina su espada y se pone en posición de ataque. Ninguno de estos actos es lógicamente razonable en términos de supervivencia; son la personificación del Amor Fati (el amor al destino). No se trata de aceptar pasivamente el sufrimiento, sino de amarlo como la condición necesaria para manifestar la grandeza. Ante la destrucción inevitable, estos personajes eligen el control estético de su propio final. Concluyen que si van a morir, lo harán dando un gran espectáculo, transformando un hecho biológico pasivo (morir) en un acto creativo activo (cómo decido morir).



III. El Héroe Trágico en la Historia: El Altar de la Dignidad
Esta opción estética no pertenece únicamente a la ficción; encuentra su máxima expresión histórica en los héroes que supieron anteponer el estilo y el honor a la contingencia material. En la historia republicana del Perú, las figuras de Miguel Grau, Francisco Bolognesi y José Abelardo Quiñones encarnan con exactitud el heroísmo trágico que Nietzsche tanto admiraba, despojados de la retórica escolar y observados en su dimensión estrictamente vital.
Francisco Bolognesi en el Morro de Arica, al rechazar la capitulación lógica ante un ejército chileno numéricamente superior con su célebre "hasta quemar el último cartucho", no estaba realizando un cálculo político. Estaba imponiendo la belleza de la dignidad sobre la certeza de la derrota. Por su parte, Miguel Grau, plenamente consciente de la inferioridad técnica del Huáscar meses antes del Combate de Angamos, asumió su destino con una caballerosidad inmortal. Su navegación constante fue un acto de Amor Fati absoluto: no maldijo las carencias del Estado que lo envió a la guerra, sino que elevó el conflicto a una dimensión ética superior. Finalmente, José Abelardo Quiñones en 1941, al dirigir su avión herido en un picado mortal contra las baterías antiaéreas enemigas en lugar de eyectarse para salvar la vida biológica, ejecutó un derroche dionisiaco de la existencia. Destruyó su cuerpo físico para asegurar la inmortalidad de su voluntad. Ninguno de ellos envió a otros a morir; se colocaron en la primera línea de su propio destino, demostrando que cuando las instituciones fallan, la última trinchera del ser humano es el estilo con el que decide sostener su mirada frente al abismo.

Conclusión: El Balance Necesario
La famosa máxima marxista y sociológica que afirma que "todo es política" busca colonizar la totalidad de la experiencia humana, despojando al individuo de su intimidad para convertirlo en un peón de las guerras culturales. Si bien la política es una dimensión necesaria para gestionar el orden material y la supervivencia social (el suelo sobre el que pisamos), nunca puede ser el fin supremo de la existencia. Cuando la política devora al arte, la sociedad se sume en el gris uniforme del totalitarismo burocrático.
Hoy existe un monopolio ideológico que favorece a Marx sobre Nietzsche en los foros académicos y universitarios, precisamente porque el primero es más fácil de asimilar para las burocracias y las masas ávidas de consignas. Reintroducir a Nietzsche en el debate público es un acto de legítima defensa intelectual. No se trata de ignorar las realidades materiales, sino de equilibrar la balanza. Necesitamos menos dogmatismo colectivista y más responsabilidad estética individual. Al final del día, cuando los sistemas políticos se corrompan, cuando las utopías prometidas fracasen y cuando la muerte toque a la puerta, la política no tendrá ninguna respuesta digna que ofrecernos. Solo nuestra postura estética, la belleza de nuestro carácter y el valor con el que decidamos desenvainar la espada frente a la caballería del destino, será lo que verdaderamente nos pertenezca.


 

La lucha de clases es el capricho de un alcohólico adúltero y mantenido. Es decir, de un caso excepcional de hombre irresponsable. ¿Qué más se puede decir? Achacar al grupo la responsabilidad que uno tendría que asumir sobre su propia existencia es algo natural para un sin vergüenza que nunca salió de su vicio y que vivió protegido por el dinero y el trabajo de otro.

En cuanto a Nietzsche, es el típico forero que apenas salía de su casa y que soñaba mucho. Tenía voluntad de poder, sí, pero sus logros se mantuvieron dentro de su torre de marfil. No fue un hombre que haya interactuado con el mundo y los hombres, aunque le habría gustado serlo. Le habría hecho bien por lo menos ser un negociante. Pero no salió de su fantasía y la comodidad de su oficina. Al final acabó tristemente enfermo y enloquecido. Acaso llegó a ser un héroe trágico en sus delirios.
 
Yo estaba pensando por qué en muchos de foros de filosofía ya no se busca la respuesta sino que sólo se estudia y recuerda las que ya existen.

Vienes con un tema muy interesante, pero que en el sistema actual ya está caducado. Sólo haciendo memoria de lo mismo.

Ni los políticos están interesados en la filosofía. Y no es por causa de un dominio del materialismo, sino porque el mundo está cambiando y lo que antes se discutía con pensamientos ahora la moda es confrontando evidencia.

Para que te des cuenta de lo que digo, aquí las palabras de Federico II, "Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se cuidarán los filósofos de demostrar que era justa".

Hoy en día no son los filósofos los encargados de demostrar si las guerras son justas o no. Ni ahora ni en cincuenta años.

La filosofía fue muy importante en la historia, pero sucede que esta rama de la razón humana ya no se explota a como se hacía antes, porque en simple pálabras, ya no la consideran necesaria para explorar el mundo fuera de nosotros y el interno.

La ciencia se divorció de la filosofía y la dejó como un emblema, un estandarte, una bandera. La filosofía ya no se aplica porque ya no produce discusiones con ramas nuevas que atraigan de las cuales la gente se arraigue y busque los debates.

En tu mensaje has expuesto todo, el uno y el otro lado. Mencionas a China. China no es más que una producción estadounidense que se independizó apenas pudo hacerlo. Políticamente se esperaba formar a una China fuerte y aliada de occidente para poder controlar o hundir a Rusia. Y China en cambio prefirió protegerse a sí misma protegiendo a Rusia. Para aprender la filosofía en este asunto hay que recurrir entonces a los refranes chinos, no a los pensamientos occidentales.

Entonces, en tu generalizada presentación, China aparece ciertamente a como lo dicen tus palabras y bajo las doctrinas filosóficas que la describen. ¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que dicen los filósofos chinos al respecto?

Y esto es solo con los Chinos. Tu tema puede muy bien expandirse y lograr hablar filosofía en lugar de simplemente estudiarla históricamente.
 
Yo estaba pensando por qué en muchos de foros de filosofía ya no se busca la respuesta sino que sólo se estudia y recuerda las que ya existen.

Vienes con un tema muy interesante, pero que en el sistema actual ya está caducado. Sólo haciendo memoria de lo mismo.

Ni los políticos están interesados en la filosofía. Y no es por causa de un dominio del materialismo, sino porque el mundo está cambiando y lo que antes se discutía con pensamientos ahora la moda es confrontando evidencia.

Para que te des cuenta de lo que digo, aquí las palabras de Federico II, "Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se cuidarán los filósofos de demostrar que era justa".

Hoy en día no son los filósofos los encargados de demostrar si las guerras son justas o no. Ni ahora ni en cincuenta años.

La filosofía fue muy importante en la historia, pero sucede que esta rama de la razón humana ya no se explota a como se hacía antes, porque en simple pálabras, ya no la consideran necesaria para explorar el mundo fuera de nosotros y el interno.

La ciencia se divorció de la filosofía y la dejó como un emblema, un estandarte, una bandera. La filosofía ya no se aplica porque ya no produce discusiones con ramas nuevas que atraigan de las cuales la gente se arraigue y busque los debates.

En tu mensaje has expuesto todo, el uno y el otro lado. Mencionas a China. China no es más que una producción estadounidense que se independizó apenas pudo hacerlo. Políticamente se esperaba formar a una China fuerte y aliada de occidente para poder controlar o hundir a Rusia. Y China en cambio prefirió protegerse a sí misma protegiendo a Rusia. Para aprender la filosofía en este asunto hay que recurrir entonces a los refranes chinos, no a los pensamientos occidentales.

Entonces, en tu generalizada presentación, China aparece ciertamente a como lo dicen tus palabras y bajo las doctrinas filosóficas que la describen. ¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que dicen los filósofos chinos al respecto?

Y esto es solo con los Chinos. Tu tema puede muy bien expandirse y lograr hablar filosofía en lugar de simplemente estudiarla históricamente.
¿La filosofía de Nietzsche y Marx ha caducado? Hahaha

No se en qué planeta vivas pero aquí en la Tierra está plena y exageradamente presente. No hace falta recordarte el monopolio del marxismo en el discurso "políticamente correcto" porque la lucha dialéctica en todos los ámbitos sociales impuesto por el marxismo cultural ha dado origen a lo que llamamos "la batalla cultural". La batalla cultural es la respuesta al apogeo del marxismo, del "neo" marxismo y sus derivaciones.

Y la filosofía nietzscheana está MUCHO MAS PRESENTE AÚN. Se diría incluso que está por desarrollarse. Desde que se emitió su célebre consigna "dios ha muerto" se ha puesto en jaque mate toda la estructura que sostienen nuestros ideales de justicia, de derechos humanos, nuestras legislaciones, códigos, etc, todas basadas en gran parte en el judeo cristianismo. Si dios no existe, eso quiere decir que la gran mayoría de nuestras bases legales son falsas y se tienen que reinterpretar y reconstruir desde cero... cosa que nadie quiere hacer. La gente prefiere convivir con el cadáver del muñeco dios antes que aceptar que no existe. (hablo obviamente del dios inventado, conceptualizado por el humano, a su imagen y semejanza).

También sigue muy vigente el tema de la identidad personal, el ultimo hombre vs el "super hombre" o el "mas allá del simple animal humano". El humano aborregado que vive cómodo en su propia mediocridad, su autocomplancencia y su mariconería de enfrentar retos, del miedo al dolor, a la vejez y a la muerte vs el humano creativo, lúdico, afirmativo de la vida y siempre dispuesto a ir un paso mas allá en su perfeccionamiento.

Y todo lo demás que está escrito en el tema.
 
El marxismo es el capricho de la gente irresponsable o que es reacia a asumir responsabilidades. Bajo un supuesto orden de cosas en el que hay opresores definidos y oprimidos definidos, justifican su inclinación por la vida parasitaria argumentando que estos supuestos opresores les deben mucho a los supuestos oprimidos.

Nietzsche es un poeta más. La fantasía del superhombre no sirve más que para contentar a una persona con poca vida social. La muerte del dios cristiano o de dios en general es una impresión de la época. Al parecer la gente va a seguir creyendo en una deidad, solo que esta cambia de piel y de nombre. Contemplar el pasado. Los dioses de las antiguas civilizaciones perecieron (como le encanta a Nietzsche), pero otros tomaron su lugar. Esa es la realidad. El deseo alucinante de un forero que no se despega de su silla solo tiene su lugar en la literatura.
 
Para los que creen que Nietzsche es un "tema del pasado" NO EXISTEN LOS HECHOS, SOLO LAS INTERPRETACIONES.

Una de las bases del pensamiento de Nietzsche es el enfoque "perspectivista" que se resume en su idea de que "no existen los hechos, solo las interpretaciones". Esto, explicado brevemente indica que los hechos que el humano estudia o experimenta no escapan de la interpretación bajo una lupa o filtro político, moral, religioso o científico. Eso indica que "no podría existir una verdad absoluta" ya que en el momento en que nos enfrentamos a un hecho, ya lo estamos "interpretando" bajo nuestros filtros.

El humano "interpreta" los hechos para poder volver al mundo mas predecible y seguro. La interpretación que se impone sobre las demás es la que resulta tener mas consenso por ser mas útil.

Nietzsche considera que existen "interpretaciones sanas", las que afirman la vida, las que aceptan los cambios e impulsan al humano a superarse y que existen "interpretaciones enfermas", las que niegan el cuerpo, la vida, temen al cambio y se refugian en verdades absolutas y dogmáticas del "mas allá" para evitar el sufrimiento.

ESTAS IDEAS HAN SIDO CAPTADAS Y USADAS POR LOS MOVIMIENTOS QUEER Y LGTBIQ

Ellos aducen que categorías como lo masculino y lo femenino o las "normas sociales" no son hechos biológicos fijos e inmutables sino "interpretaciones históricas y culturales" impuestas desde el poder. Por lo tanto, lo masculino y lo femenino se pueden deconstruir y cambiar.

¿Nietzsche pasó de moda?

Nietzsche advertía del peligro de llegar a la subjetividad radical en el momento que se asume que "mi verdad es incuestionable solo porque es mía", haciendo que los activismo y movimientos radicales produzcan nuevos dogmas sagrados, persiguiendo a los disidentes o a los enemigos del dogma y creando una "moral de rebaño" que elimina a los espíritus libres.

Entonces se puede concluir según Nietzsche, que no existe una forma verdadera de interpretar los hechos, no existe un "monopolio de la realidad". Lo que existe es solo una interpretación que ha ganado la batalla cultural en un determinado momento.

En el mundo vivimos una etapa de nihilismo expresado por la desidia o falta de interés en temas como la religión o la política. Hemos visto en el Perú una de las campañas políticas mas anodinas en cuanto a despliegue callejero. Las redes han tomado el control de la emisión de los relatos. La gente es bombardeada por toneladas de tweets creados por bots, por IA's tratando de manipular las opiniones de las mentes débiles. Pero aún así la gente consume redes sociales. Todo esto se usa como dopamina instantánea y evitación del silencio para evitar pensar en el hecho de que todos los sistemas, todas las organizaciones, se terminan autodestruyendo. No importa si el mundo se destruye mientras podemos escrolear el TikToK y sigan apareciendo videos de chicas moviendo las caderas.

Es entonces cuando llegamos al punto que describía Nietzsche en el "último hombre": el ser humano comprometido con su "yo como proyecto", con su hiperindividualidad colocando valores como el estatus, la estética, el dinero y el bienestar personal como los nuevos mandamientos de su código de valores carente de propósitos superiores.

¿Nietzsche pasó de moda o está describiendo la mentalidad de mucha gente de hoy en día?

Este humano que horrorizaba a Nietzsche es un individuo cómodo, predecible y domesticado. Su única meta es el confort, evitar el sufrimiento, consumir entretenimiento y buscar la aprobación de los demás (los likes de hoy). El último hombre es una individualidad de la masa. Este individualismo de masas busca "ser único" solo a través de marcas, estatus social o estéticas de moda, pero en el fondo piensa, consume y reacciona igual que todo el mundo. Es la autocomplacencia en la mediocridad disfrazada de originalidad.

Increíble que Nietzsche, desde el siglo XIX, estuviera describiendo como un profeta al humano de hoy.

En contraposición Nietzsche propone un individuo con el valor de dudar de la moral de la "manada" (la tradición, la religión o lo políticamente correcto) y crear valores propios desde la honestidad más profunda. Para Nietzsche, el crecimiento no viene de la comodidad, sino de abrazar el conflicto interno y las dificultades "amor fati". para esculpir el propio carácter. Todo lo contrario a lo que hace el humano borrego.
Nietzsche no creía en "reconocerse único dentro de lo colectivo" en el sentido democrático o humanista tradicional (donde todos somos piezas valiosas de un gran engranaje social). Él era profundamente "aristocrático en lo espiritual" y desconfiaba de la colectividad porque tendía a homogeneizar y aplastar la genialidad para proteger al grupo.

La desconfianza de Nietzsche en la colectividad sin embargo, tenía condiciones. El pensaba que los colectivos conformados por individuos creadores, disruptivos y fuertes era lo que generaba valor real para las sociedades y que las colectividades conformadas por personas sumisas, simples seguidores pasivos sin opinión ni participación que buscan solo comodidad y likes, llevaban a las sociedades a la decadencia.

Y REGRESANDO AL TEMA DE MODA ¿NO ESTÁN SIENDO TODOS LOS COLECTIVOS LGTBIQ DISRUPTIVOS Y CREANDO CULTURA DE ACUERDO A LOS CRITERIOS DE NIETZSCHE?

Desde una perspectiva, las disidencias sexuales y de género han operado históricamente como fuerzas de nihilismo activo. Al cuestionar el binarismo de género y la heteronormatividad, dinamitaron verdades absolutas que la cultura occidental (de raíz platónico-cristiana) consideraba "sagradas", "naturales" o "eternas".

Para muchas personas del colectivo, asumir públicamente una identidad disidente ha implicado históricamente (y aún hoy en muchos contextos) el rechazo familiar, la violencia, la exclusión laboral o la persecución legal. En este sentido, la afirmación de la propia identidad no se vivió como una moda cómoda, sino como una conquista existencial dolorosa, un acto de autoafirmación frente a la hostilidad del entorno que resuena con la resistencia nietzscheana.

Estos movimientos han impulsado nuevas formas de entender el afecto, el parentesco, el arte y el lenguaje. Al erosionar las estructuras tradicionales, obligaron a la sociedad a replantearse sus certezas jurídicas, éticas y antropológicas, generando una innegable transformación cultural a escala global.

PERO

En la sociedad de consumo actual, las identidades corren el riesgo de ser absorbidas por el mercado (el fenómeno conocido como "rainbow capitalism". Cuando una orientación sexual o identidad de género se convierte en una marca estética, un perfil de redes sociales o un catálogo de conceptos rígidos ("soy esto, mis pronombres son estos"), deja de ser una búsqueda espiritual subversiva y pasa a ser un producto de consumo. Se busca la validación externa y la comodidad dentro de un nuevo grupo o subcultura que ofrece refugio.

Desde una lectura nietzscheana estricta, el peligro de que una persona defina la totalidad de su ser, su valía y su "logro" primordial a partir de sus pulsiones sexuales o su identidad de género es que termina limitando su propia VOLUNTAD DE PODER. Reducir la propia existencia a una categoría biológica o afectiva puede convertirse en una forma de conformismo si paraliza el desarrollo de otras potencias humanas superiores (la excelencia profesional, la creación artística profunda, el rigor intelectual o la maestría técnica). El individuo se conforma con "ser aceptado" o "ser visibilizado" en su etiqueta, en lugar de empujarse a sí mismo hacia la superación, (la disrupción).

Entonces estos movimientos, ¿son de rebaño o son formados por individuos?

Ningún movimiento social es homogéneo. Coexisten en él individuos que utilizan la identidad como una trinchera estética y cómoda para pertenecer a una masa que les dé seguridad (rebaño), junto a otros que viven su singularidad de forma radical, asumiendo la responsabilidad y el peso de su propia diferencia sin buscar el aplauso ni la victimización (espíritus libres).

Para Nietzsche, el verdadero logro no está en la categoría que nos define (ya sea una profesión como ingeniero, o una orientación como bisexual), sino en lo que el individuo es capaz de hacer con su vida más allá de cualquier etiqueta social. El valor real radica en si esa identidad sirve como un trampolín para la creación y la autosuperación, o como un escudo para buscar protección en la masa y estancarse en la autocomplacencia.

Entonces, podemos concluir que las ideas de Nietzsche siguen vigentes y seguirán influyendo en la sociedad y en el mundo mientras mas se le estudie y mas se le comprenda.
 
Marx no entendió que la jerarquía es lo normal.

Nietzsche debio preocuparse por la etica.

Gran parte del trabajo de Nietzsche está enfocado en la ética. No para crear nuevas categorías de "lo bueno" y "lo malo" sino para hacer una crítica de "los valores morales" mismos. El consideraba que la moral vigente de occidente eran una enfermedad que debilitaba al humano, así que propuso desarmarla, para construir en su lugar una moral basada en la salud espiritual, la fuerza vital y la responsabilidad.

En su obra "la genealogía de la moral" aplicó una investigación histórica para determinar que la moral no viene ni de dios ni de la naturaleza: VIENE DEL RESENTIMIENTO PSICOLÓGICO. Explicó que hay dos manera de valorar el mundo. Por medio de la moral de los señores, la ética original de los guerreros, de los fuertes y de los nobles. Para ellos "lo bueno" era todo lo que representaba fuerza, belleza, salud y orgullo y "lo malo" era lo débil, lo cobarde y lo vulgar. Y la otra forma de valorar el mundo es a través de la moral de los esclavos, la ética de los débiles, los oprimidos y los que sufrían. Los que no podían competir en fuerza con los señores. Su impotencia les condujo a invertir el relato, a invertir los valores y elevar el sufrimiento, la obediencia, la pobreza y la humildad a los altares de la santidad, a ser "lo bueno" y convertir a los valores afirmativos de la vida como el orgullo, la fuerza, el placer terrenal en pecado, en "lo malo".

REPULSIÓN POR LA COMPASIÓN.

Nietzsche sentía repulsión por la compasión al considerarla dañina para el espíritu humano. La compasión sin embargo es uno de los ejes morales del cristianismo, de los socialismos y de las democracias. Es la virtud suprema.

Nietzsche sostenía que, cuando una persona sufre y otra siente compasión por ella, ahora hay dos personas sufriendo y de esa manera, el sufrimiento se multiplica por el mundo. Nietzsche pensaba que el sufrimiento es una oportunidad para superarse, es el combustible que el humano necesita para seguir creciendo. Cuando le aplicas la compasión a una persona que sufre, no solo matas la oportunidad de que esta tome conciencia y crezca sino que creas una sociedad de blanditos con miedo de sufrir. Característica distintiva de "el último hombre", el humano perfeccionado en sus defectos. Y de paso se justifica la manipulación del sufrimiento por parte del marxismo.


EVITAR LA CAÍDA EN EL NIHILISMO

Nietzsche sostenía, siendo que "Dios está muerto", que los viejos dogmas al carecer de validez, harían que el humano corra el riesgo de caer en el nihilismo. ("Si ya nada importa, entonces todo está permitido y nada tiene validez")

Ante la pérdida de brújula y ante la conclusión del humano de que nada es pecado, no hay infierno, nadie te va a castigar y puedes hacer lo que quieras (nihilismo) Nietzsche propuso LA TRASMUTACIÓN DE LOS VALORES: el imperativo ético de que CADA INDIVIDUO FUERTE, debe crear sus propios valores. Ya no pone como su eje a la opinión de dios, del estado o de los humanos. Un individuo fuerte SE DICTA SUS PROPIOS DEBERES basándose en lo que expande su vida y su excelencia. El humano se hace responsable, y se hace consciente, cuando compara los hechos de su vida, con las reglas que el mismo se impuso para llegar a ser excelso, para llegar a ser lo mejor de lo mejor. El mismo sabe si se está traicionando a sí mismo o si es fiel a sus deberes, sin necesidad de un dios que lo guíe o lo asuste.

LA ETICA BASADA EN LO TERRENAL VS LA ETICA BASADA EN EL MAS ALLÁ.

Frente a las éticas tradicionales que te prometen un premio en el "más allá" (cristianismo) o te prometen un mundo utópico donde todos somos iguales con justicia social y sin dolor (el sucio marxismo), la ética de Nietzsche es absolutamente terrenal.

El único criterio válido de está ética es si una acción afirma o niega la vida, el cuerpo y los instintos. La prueba ética es EL ETERNO RETORNO. Ante cualquier decisión importante que uno vaya a tomar debería preguntarse: ¿Desearía volver a repetir está acción con todas sus consecuencias una y mil veces mas? Si la respuesta es sí, entonces es una acción buena y valiosa.

En conclusión, la preocupación ética de Nietzsche fue liberar al individuo de las cadenas de una moral colectiva que homogeneiza y debilita, sustituyéndola por una ética de la autosuperación (Voluntad de Poder) y de la responsabilidad absoluta ante el propio destino (amor fati).

Nietszche no te enseña a escoger entre lo que es bueno y lo que es malo. Te enseña a dejar de ser un borrego débil dependiente de la validación externa y a lanzarte a un interminable proceso de autosuperación asumiendo la responsabilidad de todo lo que haces.
 
Nietzsche y sus fantasías. Todo queda en el papel. En la realidad, acabas con sífilis e incapaz de valerte por ti mismo.
 
Nietzsche y sus fantasías. Todo queda en el papel. En la realidad, acabas con sífilis e incapaz de valerte por ti mismo.
:meow_thinkingcool: Mmm y " el superhombre"? no me parece del todo mal ... yo creo que eso le sirve solo a personas que no tienen jefes ( emprendedores) o de carreras autonomas ( medicos, psicologos, contadores, escritores, filosofos, bibliotecarios, etc) ... los demás siempre tienen un jefe a quien rendir cuentas pero es verdad... a la gran mayoría no aplica porque se tiene socializar en el trabajo y en la vida personal. Como bien dices... el se dedico solo a las letras y no estaba obligado a socializar entonces pues si da pautas para tener libertad pero choca con los valores morales... que cada sociedad tiene pero aunque no sean perfectas se debe hacer siempre el bien y creer en un Dios pone el freno a eso y ademas cienfificamente si esta la duda de la existencia de Dios al menos!.

“El superhombre de Nietzsche es un ideal de ser humano que trasciende la moral y los valores tradicionales para crear sus propios principios y vivir plenamente según su voluntad de poder.

Concepto y Origen

El término Übermensch, traducido como superhombre, suprahombre o sobrehombre, aparece en la obra Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche. Representa un individuo que ha alcanzado un estado superior de madurez espiritual y moral, capaz de generar su propio sistema de valores y vivir de acuerdo con su voluntad de poder, en lugar de someterse a la moral tradicional o religiosa. Nietzsche introduce esta idea como respuesta al nihilismo y a la "muerte de Dios", proponiendo un modelo de vida que encuentra significado en la existencia misma.

Características del Superhombre

Autonomía y creación de valores: No sigue normas impuestas por la sociedad ni dogmas religiosos; establece sus propios principios y determina lo que considera bueno o malo

Voluntad de poder: Impulso fundamental que motiva al individuo a superarse, expandirse y afirmarse en la vida

Autodominio y autotransformación: Capacidad de dominar instintos y deseos, evolucionando constantemente y adaptándose a nuevas circunstancias

Rechazo de la moral tradicional: Critica la "moral de esclavos" del cristianismo y otras doctrinas que promueven la resignación y la debilidad

Creatividad y autenticidad: Vive de manera original, valiente y auténtica, enfrentando sus miedos y creando sentido en su propia existencia

Amor fati: Acepta su destino y la vida tal como es, incluyendo sufrimiento y alegría, encontrando en ello un sentido profundo

Proceso de Transformación

Nietzsche describe tres etapas simbólicas para alcanzar el superhombre

Significados:

El camello: Representa al hombre que carga con la moral tradicional y las obligaciones sociales.

El león: Simboliza la rebelión contra la moral impuesta y la búsqueda de libertad.

El niño: Representa la pureza y la capacidad de crear nuevos valores desde cero.

Significado Filosófico

El superhombre no es un ser físicamente superior, sino un modelo de autorrealización y perfeccionamiento humano. Su existencia desafía la dependencia de verdades absolutas y promueve la afirmación de la vida, la creatividad y la libertad individual.

Es un ideal al que todos pueden aspirar como guía para vivir auténticamente y superar las limitaciones impuestas por la sociedad y la religión”.

Fuente: copilot
 
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