Investigacion: Policia dejaron escapar a prontuariado porque fiscales progre los acusaban

rickycardo1

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Caso Peña y otros, peru 21
Esa es la verdad, LEYES DE PORQUERIA, JUECES debiles, fiscales corruptos y progre rojos resentidos. ESAS SON LAS VERDADERAS LEYES PROCRIMEN la LEYES PROGRE. Y LOS POLICIAS NO SON SANTOS NI NADA.

Asalto a cambista en iglesia La Merced: ¿Por qué los policías no le dispararon a delincuente?​


Esta semana una escena desató el debate. Dos policías no dispararon contra un sujeto armado que habría participado en el asalto a un cambista. ¿Por qué no jalaron el gatillo? La respuesta es más compleja de lo que parece.

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portada

Los juzgaron, pero -hasta hoy- no los escucharon.

Eduardo Quispe


Fecha actualización:

28/06/2026 - 07:00

¡Huevón, dispárale! —le gritó un vendedor de golosinas al suboficial Aguilar, quien todavía no entendía qué sucedía.

El policía estaba a bordo de su moto, detenido en el cruce del Jr. Camaná con la Av. Emancipación, en el Centro de Lima. Eran las 10 de la mañana del último lunes y Aguilar acababa de salir de la sede de la Fiscalía, a media cuadra de allí.


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Robo emancipación

Había ido a dejar el papeleo de las investigaciones de la comisaría donde trabaja, en Chorrillos. Es el "derecho de piso" que pagan los novatos: el suboficial Renato Aguilar Jaico tiene 23 años, nació en Chimbote y viste el uniforme desde hace apenas un año y diez meses.

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Aguilar



Aguilar estaba a punto de cruzar Emancipación cuando escuchó el grito del ambulante: ¡Huevón, dispárale! Bajó de su moto y, al levantar la mirada, vio a un hombre alto y robusto con polera azul, que intentaba desesperadamente cubrirse la cabeza con la capucha. No podía: en una mano llevaba un celular y en la otra, un arma de fuego.

Era Walter Trujillo Ramírez. Cumplió 30 años en enero y ya arrastraba diez investigaciones fiscales: robo simple, ingreso de celulares a un penal, alquiler de armas para delinquir, agresión a una mujer, robo de autopartes, promoción del tráfico de drogas y lesiones graves.

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Walter Trujillo



DILEMA EN EMANCIPACIÓN

Cinco minutos antes de toparse con Aguilar, Trujillo y dos cómplices habían desatado el pánico dentro de la iglesia de La Merced. Allí interceptaron a un cambista de 65 años que había entrado a pedir la bendición antes de iniciar su jornada. Ocurrió todo lo contrario: le dispararon en el brazo y le robaron 52 000 soles.

Los cómplices huyeron en moto, pero Trujillo quedó rezagado. Escapó a pie y, a dos cuadras de la iglesia, se topó cara a cara con el suboficial Aguilar.

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iglesia la merced



El policía bajó de la moto y rastrilló su arma. Iba a apuntarle, pero ocurrieron dos cosas: un nombre vino a su mente y la escena que en ese momento vio lo perturbó. Vio que Trujillo estaba muy alterado, mirando a todos lados. A solo un metro, un grupo de mujeres y jóvenes se encogía de miedo detrás de un puesto de desayunos.

—Pensé que, en su desesperación, podía tomar a alguien de rehén. Ya había varias motos y camionetas de Serenazgo rodeándolo —le confesó Aguilar a un allegado para esta crónica.

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emancipación



El suboficial guardó su pistola y le ordenó que se entregara. Trujillo lo ignoró: empezó a llamar por celular mientras caminaba por el medio de la Av. Emancipación. Aguilar lo seguía en paralelo desde la vereda, hablándole, mientras el delincuente avanzaba.

En su recorrido, Trujillo intentó quitarle la llave a un sereno en moto. No pudo y siguió su marcha. Aguilar pedía refuerzos por radio y le gritaba a la gente que se apartara, que el sujeto estaba armado.

Entonces, un motorizado que patrullaba Emancipación escuchó la alerta. Giró en "U" en la vía del Metropolitano y aceleró hacia el peligro.

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Silva



EL PRECIO DEL DEBER





El refuerzo era el suboficial Yosmer Silva Marín, de 24 años. Cajamarquino, con diez meses en la institución y, al igual que Aguilar, asignado esa mañana al trámite de documentos fiscales en el Centro de Lima.

Silva les contó a sus colegas que no vio el arma de inmediato. Recién cuando estuvo a un metro, Trujillo lo encañonó e intentó robarle la moto. Silva se resistió, el delincuente lo golpeó con la cacha del revólver en el casco, le puso el cañón en la sien y disparó al aire.

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emancipación b3



El policía bajó de la moto, sacó su arma, la rastrilló y apuntó a Trujillo. No disparó. Increíblemente, Trujillo repitió el movimiento: lo apuntó, pero tampoco jaló el gatillo. En ese microsegundo de tensión, el policía y el ladrón compartieron el mismo miedo: irse presos.

Silva confesaría después a su entorno que no disparó porque en su cabeza apareció un fantasma, el mismo que también había paralizado a Aguilar dos cuadras atrás: el nombre era Davi Peña Zea.

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Davi peña



LA BALA QUE SALVA (Y CONDENA)





Peña es uno de los 25 policías que la Defensoría de la Policía, liderada por el general Máximo Ramírez, asesora legalmente. Atienden diferentes tipos de casos, pero el patrón en los 25 mencionados es idéntico: efectivos que abatieron a un delincuente en defensa propia.

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ramirez



El calvario del suboficial Davi Peña comenzó en junio de 2023. Estaba de franco y hacía taxi en su Toyota Yaris porque se había retrasado en las cuotas de la universidad, donde estudia Criminología. Esa noche, dos falsos pasajeros lo abordaron. Al llegar al asentamiento humano Ciudad de Dios, en San Juan de Miraflores, lo golpearon en la nuca y lo encañonaron.

Los dos sujetos estaban armados, pero no sabían que Peña era policía y que él también llevaba su arma, escondida entre el muslo derecho y el asiento.

Luego de robarle el dinero que había ganado taxeando ese día, los criminales empezaron a buscar en la guantera más cosas para llevarse. En ese momento, Peña aprovechó una distracción y forcejeó con el que estaba sentado en el asiento del copiloto. Agarró el arma del delincuente y se la intentó quitar, pero el ladrón no se dejó.

—¡Quémalo, quémalo! —le gritó el delincuente a su cómplice.

Archivo de vídeo


Pero el ladrón que estaba en los asientos traseros entró en pánico. En segundos, los tres bajaron del carro casi al mismo tiempo. Peña sacó su arma y gritó: —¡Alto, policía!

No le hicieron caso y disparó: dos impactos abatieron a uno de los asaltantes, quien tenía antecedentes por hurto agravado. Su cómplice escapó y hasta el día de hoy la justicia no lo ha identificado.

Desde ese día empezó la pesadilla judicial para Peña. El comisario del sector lo recibió con hostilidad: —Acá tú eres el investigado por homicidio —le dijo, impidiéndole redactar el acta de intervención. Sus propios colegas lo interrogaron y le incautaron el carro, los celulares y el revólver.

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peña zea



La Fiscalía abrió investigación por homicidio. Según la versión que Peña hizo llegar a un familiar, el intento de robo en su contra jamás se investigó. El fiscal Juan Luis Astorayme solicitó cuatro años de prisión para el policía por homicidio simple y una reparación civil de medio millón de soles a favor de los familiares del delincuente.

En mayo de 2025, el Poder Judicial le dio la razón a Peña: dictaminó que actuó en estricto cumplimiento del deber y bajo legítima defensa. Pero la Fiscalía apeló. El caso pasó a una sala liderada por la magistrada Emperatriz Tello Timoteo, quien en plena audiencia le lanzó una pregunta inverosímil al policía:

—¿Por qué cuando estuvo forcejeando no le dijo "yo soy policía"?

—Señora magistrada —respondió Peña, indignado—, si yo me identifico como policía, automáticamente me eliminan.


Archivo de vídeo


El general Máximo Ramírez denunció a la jueza Tello ante el órgano de control por la forma del interrogatorio. Finalmente, la sala declaró nulo el proceso y lo devolvió a fojas cero. Todo de nuevo.

Hoy, el suboficial Peña vuelve a ser investigado por el mismo fiscal, Juan Luis Astorayme. Buscamos su versión a través de la oficina de prensa del Ministerio Público. Su argumento para insistir en un nuevo juicio es que existió una "legítima defensa imperfecta": alega que Peña disparó al delincuente por la espalda cuando huía y que no se halló ningún arma en poder del fallecido.

Sin embargo, el informe pericial de balística forense de la PNP —al que tuvimos acceso a través de la Defensoría policial— contradice al fiscal: el documento técnico señala que se encontró una pistola "en la parte lateral izquierda del cuerpo del occiso". Tras confrontar a la Fiscalía con esta prueba, optaron por el silencio.

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documento policial



QUE SER VALIENTE NO SALGA TAN CARO

Davi Peña fue la razón por la que los suboficiales Aguilar y Silva prefirieron no disparar el último lunes en la avenida Emancipación. Lograron detener a Trujillo luego de que, juntos, lo tumbaron al piso.

Ellos no enfrentarán un proceso penal; el alto mando solo ha ordenado que pasen por un reentrenamiento en el uso de armas.

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emancipación 5



Peña no tuvo esa suerte. Le espera, al menos, un año más de investigación fiscal y otro de juicio oral. Lo encontré hace unos días cuidando una casa de cambio en Miraflores en su día de franco; se negó a hablar conmigo.

Hasta hoy, los investigadores no le devuelven su arma, esa con la que defendió su vida. Deberá esperar a ser exculpado por la justicia para que recién se la devuelvan. Sin embargo, tiene que seguir trabajando, por eso tuvo que comprarse una nueva que le costó 3800 soles. Gana 2800 como policía.
 

Caso Peña y otros, peru 21
Esa es la verdad, LEYES DE PORQUERIA, JUECES debiles, fiscales corruptos y progre rojos resentidos. ESAS SON LAS VERDADERAS LEYES PROCRIMEN la LEYES PROGRE. Y LOS POLICIAS NO SON SANTOS NI NADA.

Asalto a cambista en iglesia La Merced: ¿Por qué los policías no le dispararon a delincuente?​


Esta semana una escena desató el debate. Dos policías no dispararon contra un sujeto armado que habría participado en el asalto a un cambista. ¿Por qué no jalaron el gatillo? La respuesta es más compleja de lo que parece.

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portada

Los juzgaron, pero -hasta hoy- no los escucharon.

Eduardo Quispe


Fecha actualización:

28/06/2026 - 07:00

¡Huevón, dispárale! —le gritó un vendedor de golosinas al suboficial Aguilar, quien todavía no entendía qué sucedía.

El policía estaba a bordo de su moto, detenido en el cruce del Jr. Camaná con la Av. Emancipación, en el Centro de Lima. Eran las 10 de la mañana del último lunes y Aguilar acababa de salir de la sede de la Fiscalía, a media cuadra de allí.


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Robo emancipación

Había ido a dejar el papeleo de las investigaciones de la comisaría donde trabaja, en Chorrillos. Es el "derecho de piso" que pagan los novatos: el suboficial Renato Aguilar Jaico tiene 23 años, nació en Chimbote y viste el uniforme desde hace apenas un año y diez meses.

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Aguilar



Aguilar estaba a punto de cruzar Emancipación cuando escuchó el grito del ambulante: ¡Huevón, dispárale! Bajó de su moto y, al levantar la mirada, vio a un hombre alto y robusto con polera azul, que intentaba desesperadamente cubrirse la cabeza con la capucha. No podía: en una mano llevaba un celular y en la otra, un arma de fuego.

Era Walter Trujillo Ramírez. Cumplió 30 años en enero y ya arrastraba diez investigaciones fiscales: robo simple, ingreso de celulares a un penal, alquiler de armas para delinquir, agresión a una mujer, robo de autopartes, promoción del tráfico de drogas y lesiones graves.

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Walter Trujillo



DILEMA EN EMANCIPACIÓN

Cinco minutos antes de toparse con Aguilar, Trujillo y dos cómplices habían desatado el pánico dentro de la iglesia de La Merced. Allí interceptaron a un cambista de 65 años que había entrado a pedir la bendición antes de iniciar su jornada. Ocurrió todo lo contrario: le dispararon en el brazo y le robaron 52 000 soles.

Los cómplices huyeron en moto, pero Trujillo quedó rezagado. Escapó a pie y, a dos cuadras de la iglesia, se topó cara a cara con el suboficial Aguilar.

Imagen
iglesia la merced



El policía bajó de la moto y rastrilló su arma. Iba a apuntarle, pero ocurrieron dos cosas: un nombre vino a su mente y la escena que en ese momento vio lo perturbó. Vio que Trujillo estaba muy alterado, mirando a todos lados. A solo un metro, un grupo de mujeres y jóvenes se encogía de miedo detrás de un puesto de desayunos.

—Pensé que, en su desesperación, podía tomar a alguien de rehén. Ya había varias motos y camionetas de Serenazgo rodeándolo —le confesó Aguilar a un allegado para esta crónica.

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emancipación



El suboficial guardó su pistola y le ordenó que se entregara. Trujillo lo ignoró: empezó a llamar por celular mientras caminaba por el medio de la Av. Emancipación. Aguilar lo seguía en paralelo desde la vereda, hablándole, mientras el delincuente avanzaba.

En su recorrido, Trujillo intentó quitarle la llave a un sereno en moto. No pudo y siguió su marcha. Aguilar pedía refuerzos por radio y le gritaba a la gente que se apartara, que el sujeto estaba armado.

Entonces, un motorizado que patrullaba Emancipación escuchó la alerta. Giró en "U" en la vía del Metropolitano y aceleró hacia el peligro.

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Silva



EL PRECIO DEL DEBER





El refuerzo era el suboficial Yosmer Silva Marín, de 24 años. Cajamarquino, con diez meses en la institución y, al igual que Aguilar, asignado esa mañana al trámite de documentos fiscales en el Centro de Lima.

Silva les contó a sus colegas que no vio el arma de inmediato. Recién cuando estuvo a un metro, Trujillo lo encañonó e intentó robarle la moto. Silva se resistió, el delincuente lo golpeó con la cacha del revólver en el casco, le puso el cañón en la sien y disparó al aire.

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emancipación b3



El policía bajó de la moto, sacó su arma, la rastrilló y apuntó a Trujillo. No disparó. Increíblemente, Trujillo repitió el movimiento: lo apuntó, pero tampoco jaló el gatillo. En ese microsegundo de tensión, el policía y el ladrón compartieron el mismo miedo: irse presos.

Silva confesaría después a su entorno que no disparó porque en su cabeza apareció un fantasma, el mismo que también había paralizado a Aguilar dos cuadras atrás: el nombre era Davi Peña Zea.

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Davi peña



LA BALA QUE SALVA (Y CONDENA)





Peña es uno de los 25 policías que la Defensoría de la Policía, liderada por el general Máximo Ramírez, asesora legalmente. Atienden diferentes tipos de casos, pero el patrón en los 25 mencionados es idéntico: efectivos que abatieron a un delincuente en defensa propia.

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ramirez



El calvario del suboficial Davi Peña comenzó en junio de 2023. Estaba de franco y hacía taxi en su Toyota Yaris porque se había retrasado en las cuotas de la universidad, donde estudia Criminología. Esa noche, dos falsos pasajeros lo abordaron. Al llegar al asentamiento humano Ciudad de Dios, en San Juan de Miraflores, lo golpearon en la nuca y lo encañonaron.

Los dos sujetos estaban armados, pero no sabían que Peña era policía y que él también llevaba su arma, escondida entre el muslo derecho y el asiento.

Luego de robarle el dinero que había ganado taxeando ese día, los criminales empezaron a buscar en la guantera más cosas para llevarse. En ese momento, Peña aprovechó una distracción y forcejeó con el que estaba sentado en el asiento del copiloto. Agarró el arma del delincuente y se la intentó quitar, pero el ladrón no se dejó.

—¡Quémalo, quémalo! —le gritó el delincuente a su cómplice.

Archivo de vídeo


Pero el ladrón que estaba en los asientos traseros entró en pánico. En segundos, los tres bajaron del carro casi al mismo tiempo. Peña sacó su arma y gritó: —¡Alto, policía!

No le hicieron caso y disparó: dos impactos abatieron a uno de los asaltantes, quien tenía antecedentes por hurto agravado. Su cómplice escapó y hasta el día de hoy la justicia no lo ha identificado.

Desde ese día empezó la pesadilla judicial para Peña. El comisario del sector lo recibió con hostilidad: —Acá tú eres el investigado por homicidio —le dijo, impidiéndole redactar el acta de intervención. Sus propios colegas lo interrogaron y le incautaron el carro, los celulares y el revólver.

Imagen
peña zea



La Fiscalía abrió investigación por homicidio. Según la versión que Peña hizo llegar a un familiar, el intento de robo en su contra jamás se investigó. El fiscal Juan Luis Astorayme solicitó cuatro años de prisión para el policía por homicidio simple y una reparación civil de medio millón de soles a favor de los familiares del delincuente.

En mayo de 2025, el Poder Judicial le dio la razón a Peña: dictaminó que actuó en estricto cumplimiento del deber y bajo legítima defensa. Pero la Fiscalía apeló. El caso pasó a una sala liderada por la magistrada Emperatriz Tello Timoteo, quien en plena audiencia le lanzó una pregunta inverosímil al policía:

—¿Por qué cuando estuvo forcejeando no le dijo "yo soy policía"?

—Señora magistrada —respondió Peña, indignado—, si yo me identifico como policía, automáticamente me eliminan.


Archivo de vídeo


El general Máximo Ramírez denunció a la jueza Tello ante el órgano de control por la forma del interrogatorio. Finalmente, la sala declaró nulo el proceso y lo devolvió a fojas cero. Todo de nuevo.

Hoy, el suboficial Peña vuelve a ser investigado por el mismo fiscal, Juan Luis Astorayme. Buscamos su versión a través de la oficina de prensa del Ministerio Público. Su argumento para insistir en un nuevo juicio es que existió una "legítima defensa imperfecta": alega que Peña disparó al delincuente por la espalda cuando huía y que no se halló ningún arma en poder del fallecido.

Sin embargo, el informe pericial de balística forense de la PNP —al que tuvimos acceso a través de la Defensoría policial— contradice al fiscal: el documento técnico señala que se encontró una pistola "en la parte lateral izquierda del cuerpo del occiso". Tras confrontar a la Fiscalía con esta prueba, optaron por el silencio.

Imagen
documento policial



QUE SER VALIENTE NO SALGA TAN CARO

Davi Peña fue la razón por la que los suboficiales Aguilar y Silva prefirieron no disparar el último lunes en la avenida Emancipación. Lograron detener a Trujillo luego de que, juntos, lo tumbaron al piso.

Ellos no enfrentarán un proceso penal; el alto mando solo ha ordenado que pasen por un reentrenamiento en el uso de armas.

Imagen
emancipación 5



Peña no tuvo esa suerte. Le espera, al menos, un año más de investigación fiscal y otro de juicio oral. Lo encontré hace unos días cuidando una casa de cambio en Miraflores en su día de franco; se negó a hablar conmigo.

Hasta hoy, los investigadores no le devuelven su arma, esa con la que defendió su vida. Deberá esperar a ser exculpado por la justicia para que recién se la devuelvan. Sin embargo, tiene que seguir trabajando, por eso tuvo que comprarse una nueva que le costó 3800 soles. Gana 2800 como policía.
Los PROGREs son los DICTADORES o culpables de TODO. ELLOS MANEJAN TODO OCCIDENTE y nos quieren volver Gays como sea via ALFREDO TORRES E IPSOS.

Los ODIO y los perseguire a penas tenga poder.
 
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