rickycardo1
Miembro de plata
Eso demuestra la porqueria y TORCIDOS que son los periodicos y medios, 93 casos de famiilias en INDIGENCIA Y CRISSIS SICOLOGICA.
Que sean unos 60 choferrs de bus, ellos tiene B REVETE PROFESIONAL, los de combi no digo porque a veces son truco.
larepublica.pe
Así se establece que, en el 2024, de agosto a diciembre hubo 18 fallecidos y 13 lesionados (31 víctimas en total), en tanto que, en el 2025, de enero a diciembre, se contabilizaron 75 fallecidos y 63 lesionados, es decir, 138 víctimas en total.
En el 2024 se produjeron 20 atentados, mientras que el año pasado se registraron 105. En Lima Norte hubo 41 atentados que dejaron 24 fallecidos y 25 lesionados; mientras que, en Lima Sur hubo 31 atentados que provocaron la muerte de 24 personas y lesiones a otras 27.
En Lima Este fueron contabilizados 25 atentados que dejaron 17 fallecidos y 10 lesionados; en Lima Centro hubo 10 atentados con 10 fallecidos y 4 lesionados; mientras que, en el Callao, se registraron 9 atentados con 11 fallecidos y 8 lesionados; y en Lima Noroeste se registraron 9 atentados con 7 fallecidos y 2 lesionados.
LA MAYORÍA SON HOMBRES
El estudio del Ministerio Público reveló que de las 169 víctimas que dejaron los atentados vinculados a actos de extorsión en el transporte público 148 fueron hombres de los cuales 86 fallecieron y 63 quedaron lesionados, en tanto que21 de las víctimas fueron mujeres de las cuales 7 fallecieron y 14 terminaron lesionadas.
Asimismo, se identificó que 145 víctimas fueron de nacionalidad peruana de los cuales 77 fallecieron y 68 terminaron heridos; mientras que, también hubo 15 víctimas de nacionalidad venezolana de los cuales 11 dejaron de existir.
De las víctimas peruanas, 74 (51,0 %) corresponden a migrantes internos (38 fallecidos y 36 lesionados), provenientes principalmente de Junín (15).
114 CHOFERES ATACADOS
Otro dato relevante es que, del total de las víctimas, 114 fueron choferes de los cuales 71 fallecieron y 43 terminaron heridos; asimismo0 hubo 38 pasajeros de los que 12 fallecieron y 26 resultaron heridos; mientras que, hubo 7 cobradores, de los cuales 5 fallecieron y 2 quedaron heridos.
De las 163 víctimas 46 fueron atacadas en ómnibus, 39 en combi, 32 en mototaxi, 15 en autocolectivo, 15 en cúster, 13 en miniván colectivo, 3 en taxi. Asimismo 6 víctimas fueron atacadas fueras de un transporte público, en tanto que 45 en la vía pública y 1 en un local comercial.
Las investigaciones demostraron que 165 fueron asesinados a balazos y 4 por artefacto explosivos. En 129 casos se usó vehículo: 110 motocicleta, 7 motocicleta-auto, 6 auto, 4 motocicleta-mototaxi y 2 mototaxi. En 16 casos no se usó vehículo y 24 casos están en investigación.
Para el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público las principales víctimas de estos atentados fueron los conductores de las unidades de transporte público (67,5 %), seguidos por pasajeros (22,5 %) y cobradores (4,1 %).
Esta distribución sugeriría una orientación directa de la violencia hacia quienes operan o se encuentran expuestos de forma cotidiana en el sistema de transporte, lo que refuerza la presunción de que estos ataques estarían vinculados a dinámicas de extorsión y control territorial por parte de redes delictivas.
Desde una perspectiva sociodemográca, las víctimas fueron predominantemente hombres (87,6 %), de nacionalidad peruana (85,8 %) —con una alta proporción de migrantes internos (43,8 %)—, y una concentración etaria entre los 40 y 49 años (29,0 %).
USO DE ARMAS DE FUEGO
En cuanto al contexto de los hechos, la mayoría de los ataques se produjeron dentro de unidades de transporte —principalmente buses, combis y mototaxis—, durante la noche y en días laborales (miércoles a viernes), lo que podría sugerir una lógica operativa orientada a la visibilidad del acto violento.
Por su parte, el uso de armas de fuego (97,6 %) y motocicletas como medio de ataque o fuga (76,3 %) reforzaría la hipótesis de planificación y profesionalización de los perpetradores. Territorialmente, los atentados se concentraron en distritos geográficos con alta densidad poblacional y niveles significativos de informalidad, como San Juan de Lurigancho y San Juan de Miraflores.
Que sean unos 60 choferrs de bus, ellos tiene B REVETE PROFESIONAL, los de combi no digo porque a veces son truco.
Nada ni nadie frena la extorsión a transportistas: 93 fallecidos y 76 lesionados
Según el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, cifras son desde setiembre del 2024 a diciembre del 2025. En lo que va del 2026 ya son seis las personas asesinadas. El fortalecimiento de capacidades investigativas, la protección efectiva de testigos y la articulación...
En el 2024 se produjeron 20 atentados, mientras que el año pasado se registraron 105. En Lima Norte hubo 41 atentados que dejaron 24 fallecidos y 25 lesionados; mientras que, en Lima Sur hubo 31 atentados que provocaron la muerte de 24 personas y lesiones a otras 27.
En Lima Este fueron contabilizados 25 atentados que dejaron 17 fallecidos y 10 lesionados; en Lima Centro hubo 10 atentados con 10 fallecidos y 4 lesionados; mientras que, en el Callao, se registraron 9 atentados con 11 fallecidos y 8 lesionados; y en Lima Noroeste se registraron 9 atentados con 7 fallecidos y 2 lesionados.
LA MAYORÍA SON HOMBRES
El estudio del Ministerio Público reveló que de las 169 víctimas que dejaron los atentados vinculados a actos de extorsión en el transporte público 148 fueron hombres de los cuales 86 fallecieron y 63 quedaron lesionados, en tanto que21 de las víctimas fueron mujeres de las cuales 7 fallecieron y 14 terminaron lesionadas.
Asimismo, se identificó que 145 víctimas fueron de nacionalidad peruana de los cuales 77 fallecieron y 68 terminaron heridos; mientras que, también hubo 15 víctimas de nacionalidad venezolana de los cuales 11 dejaron de existir.
De las víctimas peruanas, 74 (51,0 %) corresponden a migrantes internos (38 fallecidos y 36 lesionados), provenientes principalmente de Junín (15).
114 CHOFERES ATACADOS
Otro dato relevante es que, del total de las víctimas, 114 fueron choferes de los cuales 71 fallecieron y 43 terminaron heridos; asimismo0 hubo 38 pasajeros de los que 12 fallecieron y 26 resultaron heridos; mientras que, hubo 7 cobradores, de los cuales 5 fallecieron y 2 quedaron heridos.
De las 163 víctimas 46 fueron atacadas en ómnibus, 39 en combi, 32 en mototaxi, 15 en autocolectivo, 15 en cúster, 13 en miniván colectivo, 3 en taxi. Asimismo 6 víctimas fueron atacadas fueras de un transporte público, en tanto que 45 en la vía pública y 1 en un local comercial.
Las investigaciones demostraron que 165 fueron asesinados a balazos y 4 por artefacto explosivos. En 129 casos se usó vehículo: 110 motocicleta, 7 motocicleta-auto, 6 auto, 4 motocicleta-mototaxi y 2 mototaxi. En 16 casos no se usó vehículo y 24 casos están en investigación.
Para el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público las principales víctimas de estos atentados fueron los conductores de las unidades de transporte público (67,5 %), seguidos por pasajeros (22,5 %) y cobradores (4,1 %).
Esta distribución sugeriría una orientación directa de la violencia hacia quienes operan o se encuentran expuestos de forma cotidiana en el sistema de transporte, lo que refuerza la presunción de que estos ataques estarían vinculados a dinámicas de extorsión y control territorial por parte de redes delictivas.
Desde una perspectiva sociodemográca, las víctimas fueron predominantemente hombres (87,6 %), de nacionalidad peruana (85,8 %) —con una alta proporción de migrantes internos (43,8 %)—, y una concentración etaria entre los 40 y 49 años (29,0 %).
USO DE ARMAS DE FUEGO
En cuanto al contexto de los hechos, la mayoría de los ataques se produjeron dentro de unidades de transporte —principalmente buses, combis y mototaxis—, durante la noche y en días laborales (miércoles a viernes), lo que podría sugerir una lógica operativa orientada a la visibilidad del acto violento.
Por su parte, el uso de armas de fuego (97,6 %) y motocicletas como medio de ataque o fuga (76,3 %) reforzaría la hipótesis de planificación y profesionalización de los perpetradores. Territorialmente, los atentados se concentraron en distritos geográficos con alta densidad poblacional y niveles significativos de informalidad, como San Juan de Lurigancho y San Juan de Miraflores.