El Castigador
Miembro de oro
La primera ministra Magdalena Andersson aceptó la derrota y dimitió a su cargo. Se espera que se forme un gobierno de derecha liderado por el derechista Jimmie Akesson y el liberal Ulf Kristersson.
Después de casi una década en el poder, la coalición de izquierda que dirige el Partido Socialdemócrata no logró conseguir los suficientes votos y perdió la mayoría en el Parlamento. Con solo 173 bancas contra las 176 de la derecha, por primera vez desde 2014 el socialismo salió expulsado del Palacio de Sager
Los partidos de derecha recibieron un apoyo histórico en una elección donde la principal problemática estuvo ligada a la inmigración. Los Demócratas, un partido de derecha sueco alineado a VOX, quedó en segundo puesto, y obtuvo 73 bancas, convirtiéndose en la fuerza de derecha más popular del país.
Por su parte, Los Moderados, un partido de centroderecha liberal, obtuvo 68 bancas; Los Demócratas Cristianos, un partido de centroderecha conservadora, obtuvo 22 bancas; y por último, Los Liberales, un partido de centro liberal, obtuvo 16 bancas.
La banca de premier le correspondería a Jimmie Akesson, el líder máximo de la derecha sueca, importante aliado de Trump, uno de los más vocales opositores a la política de fronteras abiertas de los gobiernos anteriores y defensor del libre mercado.
Jimmie Akesson. 17 ago 2022 (Caputa de YouTube/Sverigedemokraterna)
Los Demócratas hicieron una fuerte campaña viralizando los casos de extrema violencia de aquellos inmigrantes ilegales de origen árabe o africano, que llegaron a Suecia en la última década, luego de la Primavera Árabe y la aparición de ISIS en Medio Oriente.
En aquél entonces, Los Socialdemócratas aceptaron con brazos abiertos al flujo de inmigrantes, destacándolo con un “labor humanitario”. Sin embargo, los supuestos refugiados no lo vieron así, y al poco tiempo de llegar a Suecia empezaron a aislar a sus barrios al punto de que se convirtieron en “no-go zones“, zonas donde la Policía tiene indicado no ingresar porque es demasiado peligroso.
Al 2021, los barrios de Hulta y Norrby en la ciudad de Boras; los de Biskopsgarden, Bergsjon, Hammarkullen, Hjallbo y Lovgardet de la ciudad de Gothenburg; Karlslund de la ciudad de Landskrona; Holma, Nydala, Rosengard y Seved de la ciudad de Malmo; Alby, Fittja, Norsborg, Husby, Tensta, y Lina de la ciudad de Estocolmo, la capital; el barrio de Gottsunda de la ciudad de Uppsala, el barrio de Araby de la ciudad de Vaxjo, y los barrios de Varberga y Vivalla de la ciudad de Orebro, tienen una categorización “E” según la Policía, donde los oficiales no tienen permitido ingresar.
Además, hay otros 14 barrios identificados con una “R” en el Plan de Areas de Seguridad Vulnerable del gobierno sueco, donde los policías solo pueden ingresar en caso de un delito grave, como un homicidio, y por último 28 áreas marcadas con una “V”, donde se recomienda a la policía ingresar con cuidado y siempre en grandes patrullas.
Estos barrios del interior de Suecia están viviendo una pesadilla. Un pequeño porcentaje de la población, prácticamente toda proveniente de refugiados o hijos de inmigrantes, es responsable de casi el 80% de los delitos que ocurren en el país.
Suecia era un país con baja tasa de criminalidad, prácticamente sin delitos graves, y con un amplio crecimiento económico. Sin embargo, en los últimos años, algunas zonas del país tienen las tasas de homicidios y violaciones más altas de Europa, y el Estado de Bienestar sueco quebró en su afán de acomodar a millones de inmigrantes en tan poco tiempo.
Esta elección es considerada como un punto de inflexión para la política sueca. Los Demócratas alguna vez fueron tratados como los parias de las elecciones, obteniendo porcentajes siempre menores al 5%. Pero en esta elección dieron el batacazo y ganaron alrededor del 20% de los votos y se convirtieron en la segunda fuerza más importante del país.
Si bien Akesson no será el Primer Ministro, se espera que obtenga un importante puesto en el nuevo Gabinete, y que su partido obtenga la presidencia del Parlamento. Además, muchos derechistas serán ubicados en cargos clave del nuevo gobierno.
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bles.com
Fuera zurdos empobrecedores.
Después de casi una década en el poder, la coalición de izquierda que dirige el Partido Socialdemócrata no logró conseguir los suficientes votos y perdió la mayoría en el Parlamento. Con solo 173 bancas contra las 176 de la derecha, por primera vez desde 2014 el socialismo salió expulsado del Palacio de Sager
Los partidos de derecha recibieron un apoyo histórico en una elección donde la principal problemática estuvo ligada a la inmigración. Los Demócratas, un partido de derecha sueco alineado a VOX, quedó en segundo puesto, y obtuvo 73 bancas, convirtiéndose en la fuerza de derecha más popular del país.
Por su parte, Los Moderados, un partido de centroderecha liberal, obtuvo 68 bancas; Los Demócratas Cristianos, un partido de centroderecha conservadora, obtuvo 22 bancas; y por último, Los Liberales, un partido de centro liberal, obtuvo 16 bancas.
La banca de premier le correspondería a Jimmie Akesson, el líder máximo de la derecha sueca, importante aliado de Trump, uno de los más vocales opositores a la política de fronteras abiertas de los gobiernos anteriores y defensor del libre mercado.
Jimmie Akesson. 17 ago 2022 (Caputa de YouTube/Sverigedemokraterna)
Los Demócratas hicieron una fuerte campaña viralizando los casos de extrema violencia de aquellos inmigrantes ilegales de origen árabe o africano, que llegaron a Suecia en la última década, luego de la Primavera Árabe y la aparición de ISIS en Medio Oriente.
En aquél entonces, Los Socialdemócratas aceptaron con brazos abiertos al flujo de inmigrantes, destacándolo con un “labor humanitario”. Sin embargo, los supuestos refugiados no lo vieron así, y al poco tiempo de llegar a Suecia empezaron a aislar a sus barrios al punto de que se convirtieron en “no-go zones“, zonas donde la Policía tiene indicado no ingresar porque es demasiado peligroso.
Al 2021, los barrios de Hulta y Norrby en la ciudad de Boras; los de Biskopsgarden, Bergsjon, Hammarkullen, Hjallbo y Lovgardet de la ciudad de Gothenburg; Karlslund de la ciudad de Landskrona; Holma, Nydala, Rosengard y Seved de la ciudad de Malmo; Alby, Fittja, Norsborg, Husby, Tensta, y Lina de la ciudad de Estocolmo, la capital; el barrio de Gottsunda de la ciudad de Uppsala, el barrio de Araby de la ciudad de Vaxjo, y los barrios de Varberga y Vivalla de la ciudad de Orebro, tienen una categorización “E” según la Policía, donde los oficiales no tienen permitido ingresar.
Además, hay otros 14 barrios identificados con una “R” en el Plan de Areas de Seguridad Vulnerable del gobierno sueco, donde los policías solo pueden ingresar en caso de un delito grave, como un homicidio, y por último 28 áreas marcadas con una “V”, donde se recomienda a la policía ingresar con cuidado y siempre en grandes patrullas.
Estos barrios del interior de Suecia están viviendo una pesadilla. Un pequeño porcentaje de la población, prácticamente toda proveniente de refugiados o hijos de inmigrantes, es responsable de casi el 80% de los delitos que ocurren en el país.
Suecia era un país con baja tasa de criminalidad, prácticamente sin delitos graves, y con un amplio crecimiento económico. Sin embargo, en los últimos años, algunas zonas del país tienen las tasas de homicidios y violaciones más altas de Europa, y el Estado de Bienestar sueco quebró en su afán de acomodar a millones de inmigrantes en tan poco tiempo.
Esta elección es considerada como un punto de inflexión para la política sueca. Los Demócratas alguna vez fueron tratados como los parias de las elecciones, obteniendo porcentajes siempre menores al 5%. Pero en esta elección dieron el batacazo y ganaron alrededor del 20% de los votos y se convirtieron en la segunda fuerza más importante del país.
Si bien Akesson no será el Primer Ministro, se espera que obtenga un importante puesto en el nuevo Gabinete, y que su partido obtenga la presidencia del Parlamento. Además, muchos derechistas serán ubicados en cargos clave del nuevo gobierno.
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Suecia: La derecha gana las elecciones y destrona a la coalición de izquierda de los Socialdemócratas después de 10 años
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