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Un joven revela el “secreto” con el que pudo comer gratis por más de 5 años

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El estudiante universitario Jordan Vidal aprovechó descuentos, vacíos legales y la confianza de pequeños productores. ¿Cómo hizo para no pagar ni un centavo en alimentos?

Hablando con comercios, aprovechando vacíos legales y comiendo en un buffet Jordan Vidal logró estar cinco años sin pagar comida.

Hablando con comercios, aprovechando vacíos legales y comiendo en un buffet Jordan Vidal logró estar cinco años sin pagar comida.

Durante sus años como estudiante en la Universidad de Gales, al sur de Cardiff, Jordan Vidal no pagó por comida. El joven completó sus estudios, vivió solo, trabajó y ahorró cerca de 3.000 libras esterlinas (4.100 dólares) anuales aprovechando algunos trucos que fue descubriendo para obviar al alimento de su presupuesto mensual.

El llegar a fin de mes es un problema que interpela a los estudiantes de todo el mundo, más aún si es su primera experiencia viviendo por su cuenta. Cuando se mudó a Cardiff, Jordan se vio obligado a conseguir trabajo, aplicar para un préstamo estudiantil y enfrentarse a la difícil tarea de presupuestar sus gastos. Las cuentas no daban e iban a ser pocos los meses que aguantara sin solicitar la ayuda de sus padres.

Sin embargo, caminando por las calles de su nueva ciudad descubrió varios trucos que le sirvieron para comer gratis, ahorrar una gran cantidad de dinero y poder completar sus estudios sin asistencia externa.

Con la plata ahorrada, se permitió visitar algunos comercios y disfrutar de un gran banquete.

Con la plata ahorrada, se permitió visitar algunos comercios y disfrutar de un gran banquete.

Su primer hallazgo fue un casino. No fueron las maquinitas las que lo ayudaron sino una membresía a la casa de apuestas. Todos los socios del lugar tienen acceso gratuito a un buffet chino que cada día sirve abundantes platos de comida. Sin precisar cómo, Jordan logró inscribirse. Pero su impunidad tenía un costo: tenía que estar presente todos los lunes a las 4 de la mañana para buscar su desayuno, almuerzo y cena.

Su rutina, acorde a lo que contó en declaraciones al sitio Metro, consistía en llegar al horario pactado, comer hasta cuatro platos, volver a dormir a su departamento y salir para la Universidad. “Tenía tanto para comer que cuando me despertaba todavía seguía lleno. Me llevaba algunas galletitas y pasteles para comer antes de cursar”, recordó.

Pero ese plan le solucionaba tan solo un día de la semana. Los martes, una vez que salía de sus clases, recorría el centro gastronómico de la ciudad, un lugar lleno de restaurantes y cafés muy concurridos. Por ley, comentó el joven, cualquier alimento que se haya elaborado fresco y no se venda, incluso si está en perfectas condiciones, debe ser tirado. “Les preguntaba si tenían algo para tirar y, si tenían, que me lo dieran. Mi heladera estaba llena de sándwiches, galletitas y tortas”, reveló.

El joven no se privó de nada durante sus cinco años de ahorro.

El joven no se privó de nada durante sus cinco años de ahorro.

De a poco se hizo amigo de los trabajadores y ganó su confianza. Incluso había días que le preparaban una bolsa con lo mejor de la jornada para que Jordan se las llevara a su casa. De esa manera, juntaba comida suficiente para toda la semana.

Llegado el sábado y domingo, el plan era distinto
. No había recorrida por el centro gastronómico pero si por el reconocido Caroline Street, conocido localmente como Chippy Lane, la cuna de la comida rápida de Cardiff. Fin de semana de gustos y antojos y un mismo modus operandi. Los comercios iban a tirar las sobras y Jordan quería comerlas. De esa forma, de viernes a domingo se llenaba de papas fritas, hamburguesas, pollo frito y gaseosas.

Jordan Vidal: “No me gusta el desperdicio”
El método de este estudiante le sirvió para sobrevivir cinco años sin pagar comida pero también le dejó una enseñanza. “Me molesta, no me gusta el desperdicio. Vivimos en un mundo donde la gente no tiene comida, pasa hambre y muere”, opinó. No era un mero aprovechamiento de la situación sino una forma de evitar que se desperdicie alimento.

Al no gastar en alimento, pudo disfrutar de salidas con sus amigos sin preocuparse por el dinero.

Al no gastar en alimento, pudo disfrutar de salidas con sus amigos sin preocuparse por el dinero.

Todo comenzó por necesidad pero se transformó en una lucha contra la tira de comida. Una anécdota que el joven tiene muy presente es haber visto cómo un café tiraba a la basura bolsas llenas de comida en buenas condiciones. “Mi madre me decía: ‘Tenés que morder la bala. Lo peor que te pueden decir es que no’. Si podés salir y avergonzarte así, entonces podes continuar y hacerlo en otras situaciones. Valió la pena intentarlo”, resumió.

Hoy, con 25 años, recuerda aquellos días con nostalgia. El tiempo de pedir comida terminó pero si hay algo que el joven nunca volverá a hacer es tirar un plato que tenga un alimento a medio comer.

 
En el Perú, el secreto sería convertirse en un "gusano" del comedor de San Marcos. Eso sí, en mis tiempos, tenías que madrugar para alcanzar lugar en el almuerzo.

Ver el archivo adjunto 11166

El tipo comia buffet todos los días....qué rayos tragaran de menú los san marquinos....
 
El tipo comia buffet todos los días....qué rayos tragaran de menú los san marquinos....

No pues, lo que comió el de la noticia de La República fue el "especial" que dan dos veces al año (fiestas patrias y navidad) y, para acceder a él, literalmente tenías que acampar toda la noche. Venía con su pollo a la brasa, gaseosa y postres (panetón en navidad).

Yo siempre la quise hacer pero, curiosamente, siempre me enfermaba de gripe fuerte con fiebre por esas fechas.

El resto del tiempo la comida es algo así:

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Divertido el mini documental, el jóven aprovecho sus habilidades sociales al máximo... es cierto que se desperdician los recursos, pero todavía no existen métodos para evitar tales cosas---no es culpa de las industrias, también tenemos la culpa por no promover una costumbre y por depender demasiado de tales productos 😞.
 
Que diferente realidad, acá tu vas a mendigar sobras te manda a la miércoles o peor aún te dan cosas vencidas o las sobras del perro.
 
En el Perú, el secreto sería convertirse en un "gusano" del comedor de San Marcos. Eso sí, en mis tiempos, tenías que madrugar para alcanzar lugar en el almuerzo.

Ver el archivo adjunto 11166

Hay gente que desayunaba, almorzaba y cenaba ahí. Lo mejor era la mazamorra de la cena o cuando gritaban DOBLETE.
 
Hay gente que desayunaba, almorzaba y cenaba ahí. Lo mejor era la mazamorra de la cena o cuando gritaban DOBLETE.
Sí, había esa gente que se dedicaba a hacer colas.

La cena era de las tres la comida más rica.

Lo más triste es cuando sólo alcanzabas opcional para el almuerzo. Tenías que esperar hasta las dos de la tarde, viendo como otros comían. A esa horas entrabas corriendo y recibías lo que habría sobrado. Una vez me tocó una pierna de pollo frita y un plátano.
 
Sí, había esa gente que se dedicaba a hacer colas.

La cena era de las tres la comida más rica.

Lo más triste es cuando sólo alcanzabas opcional para el almuerzo. Tenías que esperar hasta las dos de la tarde, viendo como otros comían. A esa horas entrabas corriendo y recibías lo que habría sobrado. Una vez me tocó una pierna de pollo frita y un plátano.
Lo más misio era el desayuno. Si no alcanzabas almuerzo, podías volver a la cena que no iba tanta gente. A veces hacían comidas ricas, otras veces no tanto, pero con la sopa no había pierde. Clásico era limpiar bien tu charola con papel higiénico porque te la daban húmeda y a veces con restos de la comida anterior xdd. Alguna vez te gritaron a ti o a un pata el clásico CACHIMBO?
 
Aquí, no creo que los restaurantes boten las sobras; lo guardan para el día siguiente. Tal vez los restaurantes fichos sí lo boten o lo donen. Son otras realidades. No creo que ese joven pudiera hacer lo mismo aquí. Si pide las sobras seguro le dan las sobras de 2 o 3 días y estaría de diarrea en diarrea ;D
 
Lo más misio era el desayuno. Si no alcanzabas almuerzo, podías volver a la cena que no iba tanta gente. A veces hacían comidas ricas, otras veces no tanto, pero con la sopa no había pierde. Clásico era limpiar bien tu charola con papel higiénico porque te la daban húmeda y a veces con restos de la comida anterior xdd. Alguna vez te gritaron a ti o a un pata el clásico CACHIMBO?

Hasta el año 2000 lavaban las charolas con detergente y agua caliente, por lo que no solían quedar restos. Después fue sólo con agua fría y empezó ese problema. También dejaron de dar cucharas porque no las devolvían a veces. Entonces, cada uno llevaba la suya y, si no, le compraba una cuchara de plástico a un estudiante que se dedicó a vender eso. Le gritaban ¡CUCHARERO! Las malas lenguas decían que vendía de dos precios: a 20 céntimos las nuevas y a 10 las lavadas. También era típico que le gritaran: ¡Ese GUSANO! Si alguien intentaba colarse.

Lo de cachimbo me lo dijeron en la facultad de sociales. Estaba con otro amigo, los dos pelados. Y pasamos al costado de unas chicas que dijeron en voz alta: ¡Con razón dicen que la universidad está en decadencia, mira lo que nos traen ahora! Despues se rieron y nos dieron la bienvenida.
 
Hasta el año 2000 lavaban las charolas con detergente y agua caliente, por lo que no solían quedar restos. Después fue sólo con agua fría y empezó ese problema. También dejaron de dar cucharas porque no las devolvían a veces. Entonces, cada uno llevaba la suya y, si no, le compraba una cuchara de plástico a un estudiante que se dedicó a vender eso. Le gritaban ¡CUCHARERO! Las malas lenguas decían que vendía de dos precios: a 20 céntimos las nuevas y a 10 las lavadas. También era típico que le gritaran: ¡Ese GUSANO! Si alguien intentaba colarse.

Lo de cachimbo me lo dijeron en la facultad de sociales. Estaba con otro amigo, los dos pelados. Y pasamos al costado de unas chicas que dijeron en voz alta: ¡Con razón dicen que la universidad está en decadencia, mira lo que nos traen ahora! Despues se rieron y nos dieron la bienvenida.
Debe ser por eso que las daban sucias,se fueron relajando con las medidas de salubridad. Incluso una vez sacaron una rata bien hervida del ollón de sopa, y siguieron sirviendo como si nada hubiera pasado. Me pregunto cuantas veces habrá pasado.
Como olvidar al cucharero y su clásico cuchara a diez, o cucharemelo. También te la vendían con sal y limón.
Lo de cachimbo se lo gritaban a los que se les caía su charola en el comedor.
 
Debe ser por eso que las daban sucias,se fueron relajando con las medidas de salubridad. Incluso una vez sacaron una rata bien hervida del ollón de sopa, y siguieron sirviendo como si nada hubiera pasado. Me pregunto cuantas veces habrá pasado.
Como olvidar al cucharero y su clásico cuchara a diez, o cucharemelo. También te la vendían con sal y limón.
Lo de cachimbo se lo gritaban a los que se les caía su charola en el comedor.
Sí, fue desmejorando.

Asu, lo de la rata no sabía, ¿ en qué año ocurrió?

Ah, ya, sí, me hiciste acordar, cuando alguien se le caía la charola, sí. Felizmente nunca pasé por ese roche.
 
Sí, fue desmejorando.

Asu, lo de la rata no sabía, ¿ en qué año ocurrió?

Ah, ya, sí, me hiciste acordar, cuando alguien se le caía la charola, sí. Felizmente nunca pasé por ese roche.
Creo que pasó por el año 2012 o 2013, no recuerdo bien. Siempre se veían ratas por la pista detrás del comedor, en el sótano, pero nunca imaginé que una iba a acabar en la sopa.
Más limpio y con mejor servicio y comida era el comedor de San Fernando. Lástima que quedase tan lejos, solo fui un par de veces.
 
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