rickycardo1
Miembro de plata
Reconocida por su libro de memorias Quiero morir, pero también comer tteokbokki, la creadora abrió un espacio de diálogo sobre la depresión en Corea del Sur. Tras su muerte, su decisión de donar sus órganos permitió salvar la vida de cinco personas, según informó la Korea Organ Donation Agency.
Solo 35 años.
a noticia del fallecimiento de Baek Se-hee, autora surcoreana de 35 años, conmovió a lectores y defensores de la salud mental en todo el mundo. Reconocida por su libro de memorias Quiero morir, pero también comer tteokbokki, la creadora abrió un espacio de diálogo sobre la depresión en Corea del Sur. Tras su muerte, su decisión de donar sus órganos permitió salvar la vida de cinco personas, según informó la Korea Organ Donation Agency.
El fallecimiento de Baek Se-hee se produjo el 16 de octubre de 2025 en un hospital de Goyang, al oeste de Seúl. La causa no fue revelada por deseo de la familia, tal como precisó The New York Times. La noticia se hizo pública al día siguiente, cuando la Korea Organ Donation Agency confirmó que la escritora había donado su corazón, pulmones, hígado y ambos riñones, un gesto que, en palabras del director de la agencia, “ilumina aún más a nuestra sociedad”.
La repercusión inmediata de su muerte se extendió más allá del ámbito literario. La agencia de donación de órganos destacó que la generosidad de Baek permitió que cinco personas recibieran una nueva oportunidad de vida.
Solo 35 años.
a noticia del fallecimiento de Baek Se-hee, autora surcoreana de 35 años, conmovió a lectores y defensores de la salud mental en todo el mundo. Reconocida por su libro de memorias Quiero morir, pero también comer tteokbokki, la creadora abrió un espacio de diálogo sobre la depresión en Corea del Sur. Tras su muerte, su decisión de donar sus órganos permitió salvar la vida de cinco personas, según informó la Korea Organ Donation Agency.
El fallecimiento de Baek Se-hee se produjo el 16 de octubre de 2025 en un hospital de Goyang, al oeste de Seúl. La causa no fue revelada por deseo de la familia, tal como precisó The New York Times. La noticia se hizo pública al día siguiente, cuando la Korea Organ Donation Agency confirmó que la escritora había donado su corazón, pulmones, hígado y ambos riñones, un gesto que, en palabras del director de la agencia, “ilumina aún más a nuestra sociedad”.
La repercusión inmediata de su muerte se extendió más allá del ámbito literario. La agencia de donación de órganos destacó que la generosidad de Baek permitió que cinco personas recibieran una nueva oportunidad de vida.