Sacrificio de 15 millones de visones causa crisis politica en Dinamarca

Marte

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Lima
2 Jun 2020
En la naturaleza, los animales con aspecto de comadreja viven en el agua o cerca de ella. Su pelaje suave ha sido codiciado para la ropa, particularmente en China, el principal importador de pieles de visón.



Cuando la primera ministra Mette Frederiksen ordenó el pasado día 4 sacrificar a los cerca de 15 millones de visones que hay en Dinamarca, siguiendo el consejo de las autoridades sanitarias al detectar mutaciones de covid19 que habían pasado a humanos y debilitaban la capacidad de crear anticuerpos, puso fin en la práctica a una exitosa industria.

La cría de visones en Dinamarca se remonta a unos 90 años atrás y en las últimas décadas había colocado a este país nórdico a la cabeza mundial de un criticado sector (varios países prohíben esta práctica por motivos éticos), un negocio boyante que suponía el 4% de las exportaciones agrícolas nacionales y daba trabajo a unas 6.000 personas, contando industrias asociadas.

Aunque el Ejecutivo negoció sobre la marcha una reforma con sus aliados de centro-izquierda para dar legalidad a la orden y prohibir la cría de visones hasta 2022, la presión de medios de comunicación, la oposición y sus propios apoyos parlamentarios obligaron a dimitir el miércoles al ministro de Agricultura, Mogens Jensen.

Frederiksen no fue advertida del problema legal hasta cuatro días después del anuncio, según la investigación interna, pero no paró la orden, sino que se limitó a informar al Parlamento por carta, aunque los criadores de visones no recibieron ninguna notificación de las autoridades hasta pasadas 48 horas.

“Es un poco raro que me sigan haciendo esta pregunta cuando se trata de la salud de los daneses. No tomamos la decisión de sacrificar a todos los visones por diversión”, reiteró irritada hace dos días Frederiksen, que al igual que varios de sus ministros ha lamentado públicamente el “error” y pedido disculpas.

 
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