Reducir la jornada laboral es tendencia en la región: tres efectos de aplicarse en Perú

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La jornada laboral máxima tendrá una reducción progresiva en países como Chile y Colombia.

La medida representa un reto para las empresas, pues deben buscar implementar el cambio sin perder eficiencia (Foto: SHDeMéxico).

La medida representa un reto para las empresas, pues deben buscar implementar el cambio sin perder eficiencia


En el Perú la jornada laboral máxima en las empresas formales es de 48 horas a la semana.

No obstante, en algunos países de la región en los últimos años se han aprobado leyes o presentado proyectos de ley para reducir la jornada laboral máxima, a niveles inferiores al establecido en Perú.

Colombia. En el 2021 se aprobó una ley que reducirá gradualmente la jornada laboral máxima de 48 a 42 horas a la semana. En julio de este año se dio el primer paso al disminuir la jornada máxima a 47 horas a la semana; y la reducción progresiva culminará el 2026.

Chile. Este año se aprobó una ley que reducirá gradualmente la jornada laboral máxima de 45 a 40 horas a la semana. El cambio iniciará en el 2024 y se terminará de implementar en cinco años.

México. La jornada laboral máxima actualmente es de 48 horas semanales, tal como en Perú. Existen varias iniciativas legislativas que buscan reducir la jornada máxima a 40 horas semanales.

Al respecto, abogados laboralistas de estos países coincidieron en que la reducción de la jornada laboral máxima se ha convertido en una tendencia regional, tomando como ejemplo sobre todo la legislación europea.

Estamos frente a una tendencia regional, que viene de Europa. En muchos casos copiamos la legislación española”, subrayó Mauricio Montealegre, director en el estudio Gómez-Pinzón de Colombia, durante su participación en el webinar: ‘Evolución laboral: la transformación del tiempo de trabajo en Chile, Colombia, México y Perú”, organizado por Affinitas.

Agregó que la medida representa un reto para las empresas, pues deben buscar implementar el cambio sin perder eficiencia.

Para ello será clave que las empresas realicen un monitoreo permanente sobre los cambios legislativos y se capaciten para conocer sus reales implicancias, indicó por su parte María Fernanda Espinosa, socia en el estudio Barros & Errázuriz de Chile. “Así podrán reducir el impacto en lo posible”, anotó Espinosa, también expositora en el evento.

Si bien en el Perú aún no hay una iniciativa legislativa que haya ganado consenso para disponer una reducción de la jornada laboral máxima, no se puede descartar que ello pueda ocurrir en el futuro, indicó por su parte Eric Castro, socio del estudio Miranda & Amado.

“Muchos ejemplos de la región toman eco en Perú. No sería extraño que una propuesta similar a la de Chile o Colombia se plantee también en Perú. Quizá la pandemia ha retrasado un poco su implementación (en Perú). Pero es una tendencia”, refirió Castro, también participante del webinar.

¿Cuáles serían los efectos de reducir la jornada laboral máxima? Además de permitir que los trabajadores tengan un mayor tiempo de descanso, se identificaron otros tres efectos.

El primero está relacionado a un aumento del costo laboral para las empresas. “Ese es uno de los principales problemas para las empresas, pues el reducir la jornada no significa que va a poder pagar menos, (el sueldo) no se puede variar. Y el pago de las horas extras tendría un costo mayor, pues el costo de la hora (de trabajo) será más caro” indicó Mario Ballesteros, asociado del estudio Mijares, Angoitia, Cortés y Fuentes de México.

Un segundo efecto será que al elevarse el costo de producción, el precio del bien o final o servicio será mayor, impactando con ello a los consumidores, agregó Ballesteros, también participante del evento.

Un tercer efecto es que la medida podría ser un desincentivo para la formalización de las empresas. “Si bien una propuesta de reducción de la jornada máxima es viable en Perú, no creo que necesariamente sea oportuna”, anotó Erick Castro.

Frente a este escenario, Mario Ballesteros refirió que en cualquier iniciativa legislativa futura que se impulse será clave que contemple un tiempo de implementación gradual durante algunos años -tal como ocurrirá en Colombia y Chile- para que así las empresas se vayan adecuando al cambio, ajusten sus costos y se reduzca el impacto de la medida.

 

Hay qe ser bien imbeciles para aceptar esa norma...trabajando 6 horas solo lunes a viernes nunka podremos competir con los asiaticos qe en su gran mayoria trabajan mas de 10 horas lunes a sabado [y eso, algunos hasta domingos]...y no me vengan con qe europa esto o estados unidos estotro, k-rajo ellos ganaron la 2da guerra mundial, las monedas qe crean sus Bancos centrales son divisas internacionales respaldadas x la Otan [euro-dolar]...El peru no le ganó la guerra ni a ecuador y vamos a estar con esas leyes-trampa para hundirnos más en la deuda eterna, deuda qe solo fortalece a las divisas mencionadas...ni sikiera somos socios estrategicos de la Otan como colombia o shitle y estan con esos delirios...tsss...
 
Última edición:
Reducir la jornada laboral para que aumentar la jornada laboral jajajaja el trabajo que algunos puestos tienen no se va a reducir, seguirá siendo el mismo, con o sin horas extras la carga laboral siempre será la misma.
 
Trabajar menos va provocar que se gane menos.
La riqueza la produce el trabajo,eso solo llevaría a la bancarrota al país.
Perú no debe hacer caso a esa propuesta estúpida.

Que puede provocar un apocalipsis.
 
No somos un país desarrollado como para poder considerar esos "lujos", recudir la jornada laboral solo afectaría la productividad de varias empresas que dependen de su personal para sus operaciones, estoy mas que convencido que de darse esa norma varios jornaleros sacarían un 2do trabajo para poder generar un poco mas de dinero y quizá mejorar su calidad de vida. :cafe:
 

“La reducción del tiempo de trabajo sería factible sólo si resolvemos previamente los graves problemas de nuestro mercado laboral”, afirma Jorge Toyama.​

Disminuir la jornada de trabajo no debería ser aprovechada por los políticos para lograr una mejora de su alicaída aprobación”. (Foto: Difusión)

"Disminuir la jornada de trabajo no debería ser aprovechada por los políticos para lograr una mejora de su alicaída aprobación”.

Hay una revolución en el tiempo de trabajo. La tendencia en los países desarrollados es a la reducción de la jornada semanal de 48 a 40 horas e, incluso, algunos a 36 horas. Asimismo, se está dando la rebaja en los días de trabajo de cinco a cuatro días a la semana. Mientras se mantenga (o incremente) la productividad y el sueldo no se reduzca, la cantidad de días y horas de trabajo puede disminuir. Hay varios estudios en estos países que comprobaron que al incorporar jornadas de cuatro días semanales, la eficiencia en las empresas no se perdió y las metas se siguieron alcanzando. En Chile, se acaba de reducir la jornada semanal de 48 a 44 horas y llegará a 40 horas el 2028. En Colombia ya se redujo una hora este año y llegará a 42 horas semanales el 2026. La media en países desarrollados está en 40 horas semanales.

Todos quisiéramos trabajar menos, manteniendo la misma remuneración, para tener más tiempo en actividades personales y familiares, o simplemente para descansar. Las empresas seguramente estarían dispuestas a evaluar una reducción de la jornada si ello le genera una mejora en su productividad y rentabilidad. Surge la pregunta: ¿Es viable en el Perú? ¿Habría un impacto positivo en la productividad laboral si se trabajara menos horas? ¿Estamos cerca de subirnos a esa ola?


¿Qué factores hay que considerar para reducir la jornada laboral?​

Habría tres factores relevantes para contestar estas interrogantes. En primer lugar, en el Perú, a diferencia de otros países, ya se trabaja menos días al año. Con 30 días de vacaciones anuales desde el primer año (la media en la región es 15 días) y 16 feriados al año (somos el tercero en la región), sin contar con los feriados regionales y los que se dan, eventualmente, como los días para APEC, ocupamos el primer lugar en Sudamérica con menos días de trabajo.

En segundo lugar, la baja productividad. Las remuneraciones se suelen determinar por unidad de tiempo (pagos fijos por hora, día, semana o mes) o por unidad de obra (ventas, cobranzas, destajo, metas alcanzadas, etc.). Se paga por turnos de 12 horas, por jornadas atípicas compensadas, por jornada efectiva. Si se falta mediodía, se descuenta la mitad del sueldo diario. Si se trabaja en exceso, se abona horas extras. Los pagos variables no son la regla, son complementos o suplementos a las remuneraciones mensuales. En general, la productividad laboral peruana es muy baja. En promedio, un peruano produce 12.3 dólares la hora, lo cual nos ubica en el puesto 113 en el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Así, se necesitan dos peruanos para equiparar la producción de un trabajador colombiano y tres peruanos para alcanzar la producción de un chileno. Adicionalmente, nuestras actividades económicas son de extracción y exportación, con pocas industrias no primarias, y con énfasis en el sector servicios y comercio. Los centros de estudios no son hoy motores suficientes para generar profesiones que dinamicen y potencien la eficiencia de las empresas. Además, el talento peruano joven sigue migrando.

A todo lo expuesto, como tercer factor, se suma la elevada informalidad, que llega al 76%. En la informalidad tenemos trabajadores que laboran más de 48 horas semanales y no se les paga sobretiempo. Los peruanos informales ganan tan poco que evitan estar en “planillas”, reflejando un tema cultural adverso a lo “formal”.

Entonces, a diferencia de otras realidades, la reducción del tiempo de trabajo sería viable en el Perú sólo si resolvemos previamente los graves problemas de nuestro mercado laboral. Producimos poco, somos informales y ya trabajamos menos días al año. A diferencia de Chile y Colombia, una reducción adicional de horas o días de trabajo en el Perú -en las condiciones actuales- podría afectar la productividad del trabajador, de las empresa y del país.

Para reducir jornadas a futuro, Estado y sector privado debemos trabajar para que nuestra educación superior se ajuste y sintonice con las necesidades del mercado laboral: habilidades blandas, énfasis en educación técnica, reconversión laboral, etc. Además, necesitamos una revolución digital para promover que las empresas inviertan en tecnología y que el Estado lidere la educación, formación y desarrollo en tecnología e innovación. Lo más importante sigue siendo que el Estado fomente más la inversión privada. El crecimiento y sostenibilidad de nuestro país está en atraer a empresas globales y multilatinas para que construyan aquí su planta regional, su centro logístico andino, la holding de esta zona del planeta, etc.

Reducir la jornada de trabajo no debería ser aprovechada por los políticos para lograr una mejora de su alicaída aprobación. Es una decisión muy importante que requiere análisis detallado, diálogo social, pruebas piloto, evaluación de impactos sectoriales, etc. Trabajar menos sería viable si se demuestra que no afectará ni los sueldos de los trabajadores, la productividad de las empresas ni el PBI del país.

 
Antes de pensar en cosas del primer mundo primero hay que pensar en la formalización.
Hay poca productividad y eso por lo general se ve porque las herramientas con las que trabajan los peruanos ya están obsoletas.
 
las medidas primermundistas poco sirven en un panorama tercermundista, cuando el 80% de la economía sea formal podría ser considerado, mientras unos pocos se benefician de la norma la base de la pirámide sigue trabajando las mismas horas o incluso hasta mas con este posible cambio.
 
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