Había una vez un rey que, como le gustaba el número 4, decretó que canal 4 se viera... ok, no.
Allá, en los años noventa, más exactamente entre el 92 y 94, Panamericana y América se disputaban, palmo a palmo, los primeros lugares para sus programas; Panamericana con sus series de estreno y América quitándole los actores estelares al 5: medio Risas y Salsa, Gisela y, por último, el hombre símbolo de Panamericana, Martínez Morosini.
Genaro Delgado Parker ya tenía más fama de cabeceador que Van Basten, así que el 5 perdió el paso de los programas en vivo; ya en 1995, ATV con sus telenovelas populares y Raúl Romero, tenía más audiencia que la venida a menos programación del 5.
Con la administración Schutz intentaron reponerse, pero no había vuelta a las épocas de antaño. cancelaron el programa de Ferrando y Risas y salsa.
De esto se daban cuenta los amigos Fujimori y Montesinos y comenzaron a "invertir más" en el canal de Montero Rosas.
Lo mismo hizo Toledo, cuando salió Crousillat, la plata llegó más ahí. Tuvo un último envión con Mil Oficios y R con R, pero sus conductores fueron contratados por el cuatro y fin de la historia.
Para rematar todo, la TV abierta dejó de ser el negocio de antes, y los pocos que la veían se acostumbraron a los enlatados y a los programas de bajo presupuesto del 4.