Keloke
Miembro de oro
Es universal Y ES UN CANON
ASOCIADO AL CONCEPTO DE PODER
Los primeros emperadores romanos fueron todos rubios y con ojos azules o verdes. Todos los patricios y familias pudientes eran de origen nórdico.
Por tanto podemos decir que desde siempre se ha visto esta combinación como de seres superiores o elitistas. Igual que hoy
Los primeros emperadores romanos como ejemplo de tipos raciales patricios
Examinaremos el fenotipo que presentaban los primeros emperadores romanos, por ser representativo de la raza de los patricios, de la nobilitas romana, es decir, la aristocracia dominante. Lo que me interesa no es tanto demostrar la presencia de sangre nórdica en la clase alta romana (cosa que es fácil), sino principalmente hacer ver que, además, la sangre nórdica en Roma iba indisolublemente asociada a la noción de divinidad y de ascendencia noble. Algunos pasajes de los aludidos están originalmente en griego, eso se debe a que el griego tenía gran prestigio como lengua culta, poética y filosófica, y muchos eran los romanos que se educaban en dicho idioma.
Augusto, el primer emperador romano, era “rubio” (subflavum) según Suetonio (De Vita Caesarum: Divus Augustus), y tenía “ojos azules” (glauci) según Plinio, (Naturalis Historia, XI, CXLIII):
Tenía ojos claros y brillantes, en los que gustaba de pensar que había algún tipo de poder divino, y le placía grandemente, cuando miraba intensamente a alguien, que éste dejase caer su caracomo ante el esplendor del Sol (Suetonio, De Vita Caesarum: Divus Augustus, LXXIX).
Tiberio tenía ojos “gris-azulados” (caesii) según Plinio, (Naturalis Historia, XI, CXLII).
Calígula tenía una “barba rubia” (aurea barba) según Suetonio (De Vita Caesarum: Caligula, LII).
Claudio era “de cabello gris-blanco” (canitieque) según Suetonio (De Vita Caesarum: Divus Claudius, XXX), y “de ojos grises” (γλαυκόφθαλμος) según Malalas (Chronographia, X, CCXLVI).
Nerón era “rubio o pelirrojo” (subflavo), tenía “ojos gris-azulados” (caesis) según Suetonio (De Vita Caesarum: Nero, LI), y descendía de una familia nombrada por su clara pigmentación.
De la familia Domicia, dos ramas han adquirido distinción, los Calvini y los Ahenobarbi. Los segundos tienen como el fundador de su raza y origen de su apellido a Lucio Domicio, a quien, mientras volvía del campo, se le aparecieron jóvenes gemelos de majestad más que mortal, así se dice, y le pidieron que llevase al Senado y al Pueblo las noticias de una victoria que era aun desconocida. Y como señal de su divinidad, se dice que acariciaron sus mejillas y convirtieron su negra barba a un tono rubicundo, como el del bronce. Esta señal fue perpetuada en sus descendientes, gran parte de los cuales tienen barbas rojas. (Suetonio, De Vita Caesarum: Nero, I.)
Galba era de cabellos gris-blancos (μιξοπόλιος) según Malalas, (Chronographia, X, CCLVIII), y de ojos azules (caeruleis) según Suetonio (De Vita Caesarum: Galba, XXI).
Vitelio era “pelirrojo” (πυρράκης) y de ojos “grises” o “azules” (γλαυκός) según Malalas (Chronographia, X, CCLIX).
Vespasiano era “de cabellos gris-blancos” (πολιός) y “de ojos del color del vino” (οινοπαης τους οφθαλμούς), aunque no se sabe si esto se refiere a vino tinto (moreno) o vino blanco (verdes), según Malalas, (Chronographia, X, CCLIX).
Tito, según Sieglin (Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums, 109), era “rubio”.
Domiciano era “rubio” (ξανθός) y “de ojos grises o azules” (γλαυκός) según Malalas, (Chronographia, X, CCLXII).
Nerva era “de cabellos grises” según John V. Day (Indo-European origins).
Trajano era “de cabello dorado” (caesaries) según Sieglin (Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums, 109). Pero no olvidemos que Trajano no era romano, sino español de sangre celta, y por lo tanto no deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de intentar definir el fenotipo de la aristocracia romana de origen patricio.
Adriano, procedente de una familia noble romana establecida en Hispania, era “de cabello oscuro” (κυανοχαιτα) según Sieglin (Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums, 112), y “de ojos grises o azules” (γλαυκόφθαλμος) según Malalas, (Chronographia XI, CCLXXVII).
Curiosamente, a pesar de que es descrito como “de cabello oscuro”, en la misma estatua de la imagen quedan trazos de pintura dorada en su cabello y en su barba. Antiguamente, las estatuas eran pintadas según los colores del “modelo” original. Sus rasgos faciales responden al tipo nórdico.
Antonio Pío era “de cabellos grises-blancos” (πολιός) y con los ojos “del color del vino” (οινοπαης τους οφθαλμούς) según Malalas, (Chronographia, XI, CCLXXX).
Lucio Vero era “de cabello rubio” (flaventium) según Sieglin (Die blonden Haare der indogermanischen Völker des Altertums, 110).
Comodo era “de pelo rubio” (ουλόξανθος) y “de ojos azules o grises” (υπόγλαυκος) según Malalas, (Chronographia, XII, CCLXXXIII):
Comodo era de una apariencia impactante, con un cuerpo bien modulado y una cara bella y viril; sus ojos eran ardientes y brillantes; su cabello era naturalmente rubio y rizado, y cuando salía a la luz del Sol, brillaba con tal fuerza que algunas personas pensaban que polvo de oro se esparcía sobre él en las apariciones públicas, pero otros lo consideraban sobrenatural y decían que un halo celeste brillaba en torno a su cabeza. (Merodio, Historia del Imperio, I, VII, V.)
Por tanto, nos encontramos con que:
De los 18 emperadores de Augusto a Comodo, 9 eran rubios o pelirrojos, 5 tenían el pelo gris o blanco, de 3 no tenemos constancia del color de su pelo, y sólo uno (Adriano) era descrito como de cabellos oscuros.
De los 18 emperadores de Augusto a Comodo, 9 tenían ojos azules o grises, 2 tenían ojos “del color del vino” (lo que signifique eso, tomémoslo como morenos), y de 7 no tenemos constancia en cuanto al color de sus ojos.
Muchos de los emperadores alcanzaron el poder siendo hombres avanzados, de cabellos grises o blancos y, sin embargo, a muchos se les describía como de ojos claros. Si tuviésemos registros de su aspecto cuando eran jóvenes, es probable que una proporción significativa de ellos tuviese cabello claro. De los 9 emperadores con cabello claro, sabemos que al menos 5 tienen los ojos claros, y de los otros 4 nada sabemos en cuanto al color de sus ojos. De Tiberio, por ejemplo, no sabemos nada sobre sus cabellos, quizás porque era calvo cuando ascendió al poder. Y lo mismo reza para Otón, que se rapaba y llevaba peluca. Tampoco sabemos nada acerca del aspecto físico del “emperador filósofo”, Marco Aurelio, padre de Comodo y un soberano de primera. Otros muchos emperadores (como Julio César), sin ser rubios, eran altos y tenían una complexión muy blanca, rubicunda, o sonrosada.
Así que sentíos orgullosos, foreros promedio ;v