Koa
Miembro de plata
La batalla de Ollantaytambo fue un enfrentamiento militar que tuvo lugar durante la conquista española del Tahuantinsuyo, en enero de 1537, entre las fuerzas de Manco Inca y una expedición española comandada por Hernando Pizarro.
Habiendo sido aliado de los españoles, Manco Inca se rebeló en mayo de 1536. Para acabar con el conflicto, los conquistadores prepararon un ataque contra el cuartel general del Inca, localizado en el poblado de Ollantaytambo.
Fuerzas beligerantes
El ataque fue dirigido por Hernando Pizarro, el comandante español con más alto rango en el Cuzco, con un ejército de 100 españoles (30 de infantería, 70 de caballería). Todos los españoles usaban algún tipo de armadura, estas eran complementadas por cascos de acero y pequeños escudos de hierro o madera. La principal arma ofensiva española era la espada de acero, la cual los jinetes suplementaban con la lanza. No obstante, la mayor ventaja militar con que contaban los españoles era el grueso de su ejército conformado por sus aliados indígenas, quienes suministraban decenas de miles de guerreros así como personal de apoyo y provisiones.
Contra los españoles, Manco Inca tenía un estimado de 20 000 soldados reunidos en Ollantaytambo, entre ellos había una gran cantidad de reclutas provenientes de la selva amazónica. Las armas utilizadas incluyeron armas de combate cuerpo a cuerpo tales como garrotes y lanzas, así como armas de largo alcance como flechas, jabalinas y hondas; el equipo de protección incluía cascos, escudos y armaduras de algodón comprimido.
Con este armamento los guerreros incas estaban en desventaja en comparación con los españoles, ya que sus mazas con cabezas de piedra o bronce difícilmente lograban eliminar a los españoles de forma eficaz. Las hondas y otras armas de largo alcance eran más efectivas debido a la precisión de los tiradores y al tamaño de los proyectiles. A pesar de esto, los guerreros incas no tenían ninguna posibilidad contra la caballería española en campo abierto, por lo que decidieron luchar en terreno accidentado, cavando pozos para disminuir la movilidad de los caballos.
La batalla
En Ollantaytambo, los incas se apoyaron en las fortificaciones para luchar contra los españoles. Manco Inca fortificó las entradas orientales para repeler los ataques desde Cusco, ahora ocupada por los españoles.
El grueso del ejército inca se enfrentó a los españoles desde lo alto de unas terrazas con vistas a la llanura de Urubamba. Numerosos asaltos españoles a las terrazas fracasaron bajo una lluvia de flechas y hondas.
Al llegar a la fortaleza, Hernando Pizarro decide mandar una expedición de flanqueo al mando de un capitán. Luego, momentos después, se dirige al pie de la misma, con intención de capturar al Inca topándose con una situación completamente inesperada
"...Llegado pues Hernando al amanecer sobre Tambo halló las cosas muy diferentes de lo que esperaba porque había puestas muchas centinelas en el campo y por los muros, y muchos cuerpos de guardia tocando al arma con gran gritería como los indios suelen... era cosa notable ver salir algunos ferozmente con espadas castellanas, rodelas y morriones, y tal indio hubo que armado de esta manera se atrevió a embestir con un caballo... aparecía el Inca a caballo entre su gente con su lanza en la mano, teniendo al ejercito recogido y arrimado al lugar que estaba muy bien fortificado de muralla y de un río, con buenas trincheras y fuertes terraplenes, a trechos y en buen orden." - Crónicas de Antonio de Herrera. Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano . Madrid (1601 – 1615).
Oportunamente informado Manco Inca descubrió el plan de Hernando y mandó que se sacara al río de su lecho, con fin de inundar la tierra de tal forma que los españoles no pudieran usar bien su caballería. Se desata el combate con una carga frontal coordinada entre caballería española e infantería indígena por oleadas hacia los andenes del lugar, siendo repelido por una enorme cantidad de piedras y flechas con una puntería mortal.
La batalla se tornaba más sangrienta y la lucha era heroica en ambos bandos. Si bien es cierto los españoles podían resistir mejor los ataques de los rivales, los aliados indígenas se hallaban en igualdad de armamento con los soldados cuzqueños por lo que la cantidad de bajas entre ellos era enorme, además las armas y caballos capturados a los españoles muertos en los enfrentamientos anteriores eran ahora hábilmente utilizados por los guerreros incas, más aún estos sustrajeron prácticas hispanas de combate como los perros y las aplicaban a su modo presentándose en esa fase del combate un escuadrón de pumas amaestrados que causaron gran mortandad entre los atacantes y sus aliados.
Mientras más dura se tornaba la lucha, Hernando Pizarro recibió noticias de que la tropa que había enviado para flanqueo resultó vencida por los soldados incas. Para empeorar la situación, un grupo de soldados había pasado inadvertido y los atacó desde un flanco.
Hernando había ido a atrapar al Inca en su propia base, pero ahora los papeles habían cambiado. Era Manco el que quería capturar vivo al capitán español. La victoria inca empezaba a tomar forma y el comando español dispuso una retirada pronta antes del anochecer.
El plan de Hernando era retirar a su ejército en orden, pero las medidas tomadas por el comando inca hicieron que los españoles cayeran en la desesperación, por lo que la retirada se transformó en fuga, los españoles huyeron precipitadamente del campo de batalla, olvidando a sus aliados indígenas en el camino, quienes fueron siendo eliminados por los soldados de Manco que los perseguían.
La persecución fue feroz, otro pariente del conquistador Francisco Pizarro, su primo Pedro Pizarro al perder su montura estuvo a punto de ser victimado por los guerreros incas..
"...acudieron tantos indios sobre Pizarro y su caballo que se le soltó, y a él le cercaron defendiéndose valerosamente con su espada y su adarga, acudieron a socorrerle dos de a caballo, que tomandole en medio aunque trabajosamente le sacaron de la furia y porque para salir de entre ellos era necesario correr, hallandose Pedro Pizarro muy cansado se ahogaba y rogó a los compañeros que le aguardasen porque más quería morir peleando que huyendo ahogado ... ." - Crónicas de Antonio de Herrera. Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano . Madrid (1601 – 1615).
La victoria había sido tan contundente que, al día siguiente, un grupo de cusqueños que había ido a perseguir a los rivales que huían, encontraron el campamento español completamente abandonado. Dice la crónica de Titu Cusi Yupanqui que los cusqueños rieron ruidosamente porque los españoles habían huido de miedo.
es.wikipedia.org
Habiendo sido aliado de los españoles, Manco Inca se rebeló en mayo de 1536. Para acabar con el conflicto, los conquistadores prepararon un ataque contra el cuartel general del Inca, localizado en el poblado de Ollantaytambo.
Fuerzas beligerantes
El ataque fue dirigido por Hernando Pizarro, el comandante español con más alto rango en el Cuzco, con un ejército de 100 españoles (30 de infantería, 70 de caballería). Todos los españoles usaban algún tipo de armadura, estas eran complementadas por cascos de acero y pequeños escudos de hierro o madera. La principal arma ofensiva española era la espada de acero, la cual los jinetes suplementaban con la lanza. No obstante, la mayor ventaja militar con que contaban los españoles era el grueso de su ejército conformado por sus aliados indígenas, quienes suministraban decenas de miles de guerreros así como personal de apoyo y provisiones.
Contra los españoles, Manco Inca tenía un estimado de 20 000 soldados reunidos en Ollantaytambo, entre ellos había una gran cantidad de reclutas provenientes de la selva amazónica. Las armas utilizadas incluyeron armas de combate cuerpo a cuerpo tales como garrotes y lanzas, así como armas de largo alcance como flechas, jabalinas y hondas; el equipo de protección incluía cascos, escudos y armaduras de algodón comprimido.
Con este armamento los guerreros incas estaban en desventaja en comparación con los españoles, ya que sus mazas con cabezas de piedra o bronce difícilmente lograban eliminar a los españoles de forma eficaz. Las hondas y otras armas de largo alcance eran más efectivas debido a la precisión de los tiradores y al tamaño de los proyectiles. A pesar de esto, los guerreros incas no tenían ninguna posibilidad contra la caballería española en campo abierto, por lo que decidieron luchar en terreno accidentado, cavando pozos para disminuir la movilidad de los caballos.
La batalla
En Ollantaytambo, los incas se apoyaron en las fortificaciones para luchar contra los españoles. Manco Inca fortificó las entradas orientales para repeler los ataques desde Cusco, ahora ocupada por los españoles.
El grueso del ejército inca se enfrentó a los españoles desde lo alto de unas terrazas con vistas a la llanura de Urubamba. Numerosos asaltos españoles a las terrazas fracasaron bajo una lluvia de flechas y hondas.
Al llegar a la fortaleza, Hernando Pizarro decide mandar una expedición de flanqueo al mando de un capitán. Luego, momentos después, se dirige al pie de la misma, con intención de capturar al Inca topándose con una situación completamente inesperada
"...Llegado pues Hernando al amanecer sobre Tambo halló las cosas muy diferentes de lo que esperaba porque había puestas muchas centinelas en el campo y por los muros, y muchos cuerpos de guardia tocando al arma con gran gritería como los indios suelen... era cosa notable ver salir algunos ferozmente con espadas castellanas, rodelas y morriones, y tal indio hubo que armado de esta manera se atrevió a embestir con un caballo... aparecía el Inca a caballo entre su gente con su lanza en la mano, teniendo al ejercito recogido y arrimado al lugar que estaba muy bien fortificado de muralla y de un río, con buenas trincheras y fuertes terraplenes, a trechos y en buen orden." - Crónicas de Antonio de Herrera. Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano . Madrid (1601 – 1615).
Oportunamente informado Manco Inca descubrió el plan de Hernando y mandó que se sacara al río de su lecho, con fin de inundar la tierra de tal forma que los españoles no pudieran usar bien su caballería. Se desata el combate con una carga frontal coordinada entre caballería española e infantería indígena por oleadas hacia los andenes del lugar, siendo repelido por una enorme cantidad de piedras y flechas con una puntería mortal.
La batalla se tornaba más sangrienta y la lucha era heroica en ambos bandos. Si bien es cierto los españoles podían resistir mejor los ataques de los rivales, los aliados indígenas se hallaban en igualdad de armamento con los soldados cuzqueños por lo que la cantidad de bajas entre ellos era enorme, además las armas y caballos capturados a los españoles muertos en los enfrentamientos anteriores eran ahora hábilmente utilizados por los guerreros incas, más aún estos sustrajeron prácticas hispanas de combate como los perros y las aplicaban a su modo presentándose en esa fase del combate un escuadrón de pumas amaestrados que causaron gran mortandad entre los atacantes y sus aliados.
Mientras más dura se tornaba la lucha, Hernando Pizarro recibió noticias de que la tropa que había enviado para flanqueo resultó vencida por los soldados incas. Para empeorar la situación, un grupo de soldados había pasado inadvertido y los atacó desde un flanco.
Hernando había ido a atrapar al Inca en su propia base, pero ahora los papeles habían cambiado. Era Manco el que quería capturar vivo al capitán español. La victoria inca empezaba a tomar forma y el comando español dispuso una retirada pronta antes del anochecer.
El plan de Hernando era retirar a su ejército en orden, pero las medidas tomadas por el comando inca hicieron que los españoles cayeran en la desesperación, por lo que la retirada se transformó en fuga, los españoles huyeron precipitadamente del campo de batalla, olvidando a sus aliados indígenas en el camino, quienes fueron siendo eliminados por los soldados de Manco que los perseguían.
La persecución fue feroz, otro pariente del conquistador Francisco Pizarro, su primo Pedro Pizarro al perder su montura estuvo a punto de ser victimado por los guerreros incas..
"...acudieron tantos indios sobre Pizarro y su caballo que se le soltó, y a él le cercaron defendiéndose valerosamente con su espada y su adarga, acudieron a socorrerle dos de a caballo, que tomandole en medio aunque trabajosamente le sacaron de la furia y porque para salir de entre ellos era necesario correr, hallandose Pedro Pizarro muy cansado se ahogaba y rogó a los compañeros que le aguardasen porque más quería morir peleando que huyendo ahogado ... ." - Crónicas de Antonio de Herrera. Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano . Madrid (1601 – 1615).
La victoria había sido tan contundente que, al día siguiente, un grupo de cusqueños que había ido a perseguir a los rivales que huían, encontraron el campamento español completamente abandonado. Dice la crónica de Titu Cusi Yupanqui que los cusqueños rieron ruidosamente porque los españoles habían huido de miedo.


