Christina Romer : La política monetaria influyo más que la política fiscal en la recuperación económica de la gran depresión

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21 May 2021
CHRISTINA ROMER PRESIDIÓ DURANTE DOS AÑOS EL CONSEJO DE ASESORES ECONÓMICOS CON OBAMA DE PRESIDENTE, EN UNA ETAPA DE CRISIS ECONÓMICA Y FINANCIERA. EN EL PLANO ACADÉMICO DESTACAN SUS INVESTIGACIONES ACERCA DE LA GRAN DEPRESIÓN Y SUS PLANTEAMIENTOS SOBRE CÓMO SALIR DE LA CRISIS A TRAVÉS DE LA POLÍTICA MONETARIA, Y NO DE LA FISCAL
07 SEP 2020

El 5 de agosto de 2010 Christina Romer anunció que, a primeros de septiembre de ese año, dejaba su cargo como presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca para volver a dar clases de Economía en la Universidad de California. Asesora económica clave del Gobierno de Barack Obama desde su nombramiento, dos años antes, fue artífice, junto al economista Jared Bernstein, del plan de estímulos para la recuperación de la recesión de 2008.

Christina Romer fue la segunda mujer que presidió el Consejo de Asesores Económicos -la primera fue Marina von Neumann Whitman, bajo el mandato de Nixon-. En el ámbito académico destacan sus investigaciones sobre la Gran Depresión y sus planteamientos sobre cómo salir de la crisis a través de la política monetaria, y no de la fiscal.

A lo largo de su carrera, no obstante, defendió la implementación de medidas adicionales para respaldar la recuperación económica y ayudar a los desempleados. Al tomar posesión de su cargo en el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca se marcó un objetivo: mantener el paro por debajo del umbral del 8%, a través de los planes de estímulo económico, un objetivo que no pudo cumplirse.

Christina Romer y sus estudios sobre la Gran Depresión

Christine Romer nació en Illinois en 1958. Licenciada en Economía por la Universidad de William & Mary en 1981, tras terminar su Doctorado, comenzó a trabajar como profesora asistente en la Universidad de Princeton. En 1988 se trasladó a la Universidad de California, Berkeley, donde fue nombrada profesora titular en 1993.

Fue vicepresidenta de la Asociación Económica Americana; entre otros méritos de su trayectoria académica pueden mencionarse que fue ganadora de una beca de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial; miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias o ganadora del Premio a la Enseñanza Distinguida de Berkeley.

Buena parte de sus estudios se centraron en las causas de la Gran Depresión de la década de 1930 y en su recuperación. Su interés por este tema se debe en parte a su propia experiencia personal. En los años 70, siendo estudiante de Secundaria en Ohio, vivió la recesión económica producida por la escalada de los precios del petróleo. Una década después, su padre, ingeniero químico de profesión, perdió su empleo, lo que marcó a la familia y, en especial, a Romer.

Sus investigaciones sobre la Gran Depresión demostraron que ésta tuvo mayor incidencia en los Estados Unidos que en Europa, y que sus causas fueron algo diferentes a las ocurridas en el Viejo Continente. Asimismo, defendió que la política fiscal de Estados Unidos entonces no fue relevante para la recuperación de la economía, sino que fue la política monetaria la que influyó de manera más destacada.

Según su teoría, compartida por otros economistas como Barry Eichengreen, Robert Gordon o Robert Higgs, la política monetaria de la FED (acrónimo de Federal Reserve System); la suspensión del oro como referente monetario de los gobiernos; la flexibilización del comercio mundial, y la expansión industrial durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron una gran incidencia en la recuperación.

Junto a su marido, David Romer, también economista, estudió el impacto de la política fiscal sobre la actividad económica y el crecimiento económico general. Una lección clave que extrajeron es que los efectos de una política, por ejemplo, una disminución impositiva, no pueden deducirse observando sólo los resultados, sino que es preciso considerar el efecto de otras variables omitidas y la posible situación de la economía en ausencia de las medidas adoptadas.

Dos años al frente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca

La carrera de Christina Romer alcanzó su momento cumbre cuando fue nombrada presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en 2008, en plena recesión económica. Bajo su liderazgo, este organismo proporcionó un detallado análisis de las tendencias económicas y aportó valiosos datos para el desarrollo de la política económica de Barack Obama.

A pesar de su reconocido éxito al frente del Consejo de Asesores Económicos, en 2010, Romer anunció que dejaba su cargo por “motivos personales”.

En un comunicado, el presidente Obama dijo de ella: "Christy Romer ha prestado un servicio extraordinario a mí y a nuestro país durante un periodo de crisis económica y de recuperación". "Los desafíos que afrontamos exigieron más de Christy que de cualquiera de sus predecesores, y valoro y aprecio enormemente su capacidad, su compromiso y su consejo sabio", expresó.

Actualmente, Christina Romer trabaja en el Departamento de Economía de la Universidad de Berkely en California, junto a su marido. Ambos siguen colaborando en gran parte de sus investigaciones.
 

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