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Caral: cómo es pasar un fin de semana en la ciudadela más antigua de América

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Perú
5 May 2020
La civilización más antigua de América se encuentra a cuatro horas de Lima, en el kilómetro 184 de la Panamericana Norte. Cuando fue descubierta, en 1997, arqueólogos y curiosos contemplaban un desierto lleno de misterios. Más de 20 años después, es posible visitar este lugar único y pernoctar allí, en medio de la naturaleza y la historia, en cómodos campamentos de lujo y adaptados a los tiempos pandémicos.

La Huanca de Caral es el monolito que está frente al edificio piramidal del mismo nombre. Explican los arqueólogos que su función debió ser la misma que los intihuatanas o relojes solares de la época Inca. “La proyección de sombras les permitió calcular y organizar su calendario cíclico”. (Foto: Richard Hirano / Somos)

La Huanca de Caral es el monolito que está frente al edificio piramidal del mismo nombre. Explican los arqueólogos que su función debió ser la misma que los intihuatanas o relojes solares de la época Inca. “La proyección de sombras les permitió calcular y organizar su calendario cíclico”.



“En Caral, uno siente cargas energéticas. Me parece interesante estar en la ciudad más antigua de América. No soy místico, pero hay algo aquí que atrae”. Ese pensamiento acompaña a Eduardo Alt, director de marketing de una agencia de turismo, desde hace más de dos décadas, cuando en el primer presstour (en ese entonces tenía un medio ligado al turismo) visitó la zona arqueológica. Quiere transmitir esas energías a quienes formen parte de Experiencias Memorables by Inbound Perú, su nuevo proyecto. La ciudad sagrada, dice, lo ayuda. Tiene mucho más para contarnos, pero el espectáculo está por empezar.


Es la primera noche en Caral. La fogata en medio del escenario nos da el aguante contra el frío. El viento ayuda a que las ofrendas a la Pachamama –quemadas al final de la ceremonia– lleguen a los Apus, que velarán por nosotros durante esta experiencia.

Unos parantes rojos iluminan el camino de regreso a las carpas. Acompañan las grandes pirámides (tres de las siete que hay en la zona) y la luna. El campamento –ubicado en el patio de la casa donde solía hospedarse la arqueóloga Ruth Shady con su equipo– no es el tradicional. Aquí hay comodidades de un hotel. Desde agua caliente para ducharse, secadora a usarse en carpa con paneles solares y opción de usar bata y pantuflas, hasta dormir en una cama queen con sábanas de algodón pima de 400 hilos con juego de almohadas antialérgicas. De eso se trata el glamping (glamour y camping). Entre sus beneficios está el reconectarse con la naturaleza y disfrutar de un turismo sostenible. Un descanso más que asegurado. Sobre todo, porque había que madrugar para visitar Caral.

Cada fin de octubre, la ciudad sagrada de Caral, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009, suele iluminarse por su aniversario. En conversación con Inbound Perú, la zona arqueológica fue iluminada para el deleite de los asistentes a esta experiencia. (Foto: Richard Hirano / Somos)

Cada fin de octubre, la ciudad sagrada de Caral, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009, suele iluminarse por su aniversario. En conversación con Inbound Perú, la zona arqueológica fue iluminada para el deleite de los asistentes a esta experiencia.


En el recinto religioso más importante de Caral se lleva a cabo el pago a la Pachamama. En la ceremonia se invoca a los Apus y los cuatro elementos. El hanan pacha (mundo de arriba), kaypacha (mundo terranal) y el ukhupacha (mundo de abajo) son representados en la ofrenda. El pago termina con la quema ritual de las ofrendas, para que así retornen al lugar de donde provienen. (Foto: Richard Hirano / Somos)

En el recinto religioso más importante de Caral se lleva a cabo el pago a la Pachamama. En la ceremonia se invoca a los Apus y los cuatro elementos. El hanan pacha (mundo de arriba), kaypacha (mundo terranal) y el ukhupacha (mundo de abajo) son representados en la ofrenda. El pago termina con la quema ritual de las ofrendas, para que así retornen al lugar de donde provienen.



DESCUBRIENDO EL VALLE

Cerca de las 11 a.m., en el centro de la ciudad sagrada, está la Huanca de Caral –frente al edificio piramidal del mismo nombre– que debió tener la misma función que los intihuatanas o relojes solares de la época inca; es también un lugar para recargar energías. “El tipo de experiencia amerita quedarse”, nos dice Eduardo. “Permite a los viajeros acercarse un poco más a lo que el valle tiene por ofrecer”. Y eso es lo que ha hecho. Por la tarde, la ciudad pesquera de Áspero luce tranquila, como lo fue su sociedad (de 3000 a 1800 a. C.): sin enemigos y, por ende, sin murallas. El complejo ocupa poco más de 18 hectáreas, donde hay 30 edificios entre huacas, residencias de la élite y conjuntos habitacionales, entre otros.

El campamento para 10 personas está formado por cinco carpas familiares con camas queen (está la opción de dividir la carpa para mayor privacidad). Cada pasajero tiene carpa baño y carpa ducha para uso personal. (Foto: Richard Hirano / Somos)

El campamento para 10 personas está formado por cinco carpas familiares con camas queen (está la opción de dividir la carpa para mayor privacidad). Cada pasajero tiene carpa baño y carpa ducha para uso personal.



La zona de descanso tiene cinco colchonetas con distancia social para interactuar con los otros campistas, respetando, eso sí, los protocolos. El armado de todo el campamento se hizo en dos días. “Esta experiencia es tan vivencial como la tradicional, solo que con mucho confort”, comenta Alt. En este caso, cada pasajero contaba con la asistencia de un personal del staff. (Foto: Richard Hirano / Somos)

La zona de descanso tiene cinco colchonetas con distancia social para interactuar con los otros campistas, respetando, eso sí, los protocolos. El armado de todo el campamento se hizo en dos días. “Esta experiencia es tan vivencial como la tradicional, solo que con mucho confort”, comenta Alt. En este caso, cada pasajero contaba con la asistencia de un personal del staff.



Es el tercer día y Caral nos despide con clima templado. La última parada era en Vichama, la ciudad agropesquera de Végueta-Huaura. Rodeado por casas a medio construir, este sitio arqueológico de 136 hectáreas fue rescatado del olvido. En sus murales se ven representaciones de cuerpos famélicos, con el estómago vacío, por estragos de la sequía. Los frisos son un recordatorio del cambio climático y sus consecuencias. Mensaje presente desde que se planteó la experiencia. “Queremos ser lo más sostenibles posible. Las botellas que entregamos son de vidrio, los utensilios son lavables, la basura se deposita en tachos diferenciados y, sobre todo, aprovechamos para caminar, dejando el auto solo para trayectos largos”, finaliza Eduardo. //

La experiencia incluye visitas a los sitios arqueológicos de Áspero y Vichama. En este último encontrará al sapo humanizado con un rayo, esculpido hace 3.800 años. Descubierta en 2013, la figura está ubicada en el edificio de Las Cornisas. En la cosmovisión andina, explican los arqueólogos, el sapo es un animal relacionado con la llegada de lluvias. Se presume que en esa área celebraban ceremonias astronómicas. (Foto: Richard Hirano / Somos)

La experiencia incluye visitas a los sitios arqueológicos de Áspero y Vichama. En este último encontrará al sapo humanizado con un rayo, esculpido hace 3.800 años. Descubierta en 2013, la figura está ubicada en el edificio de Las Cornisas. En la cosmovisión andina, explican los arqueólogos, el sapo es un animal relacionado con la llegada de lluvias. Se presume que en esa área celebraban ceremonias astronómicas.



TEJIENDO EL CAMINO

En la visita a los sitios arqueológicos de Caral y Vichama podrá apreciar el trabajo de los artesanos de cada zona. En la ciudad sagrada está la asociación de mujeres tejedoras Llampu Maki, quienes usan el algodón nativo en colores pardo, marrón y crema. La abundancia de esta fibra, dócil y resistente, permitió el desarrollo de una fina textilería.

Tejedoras de Caral revalorizan el algodón  nativo en colores pardo, marrón y crema. Puede encontrar desde bolsos, chalinas hasta centros de mesa en las redes de Llampu Maki. (Foto: Richard Hirano / Somos)

Tejedoras de Caral revalorizan el algodón nativo en colores pardo, marrón y crema. Puede encontrar desde bolsos, chalinas hasta centros de mesa en las redes de Llampu Maki.



En el segundo, encontrará a la Asociación de Mujeres Artesanas de Medio Mundo Végueta. Yolanda Osorio aprendió a los ocho años –por enseñanza de sus padres– a trabajar en junco y convertirlo en bolsos para el mercado y paneras, entre otros. Hacen envíos a Lima. Para pedidos, escribir a [email protected] o llamar al 994 232 353.

Otras alternativas

Glamping. La web
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ofrece distintas alternativas para acampar, por ejemplo, en el desierto de California, en Ica; en la ruta del Qhapaq Ñan, en Cusco; en el valle del Colca, en Arequipa; o en la Cordillera Blanca.

Camino inca oculto. También puede hacer una caminata por los paisajes y montañas de Lares, que lo llevarán a Machu Picchu. En Aguas Calientes lo aguarda una lujosa tienda-dormitorio privada y climatizada para recobrar energías. El tour es de seis días y cinco noches.



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