(a. III) El "viaje en el tiempo" con Žižek

Lucien de Rubempré 47

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Lima, Perú
15 Nov 2021
(a raíz de la tesis de un libro del ensayista español Fernández Gonzalo)

Lo que subyace en el giro en el que lo externo-primario de la textualidad se identifica con lo interno-proyectado dado en la representación, es el funcionamiento de la estructura de lo que Žižek llama la “irrupción de lo Real (en el orden socio-simbólico)". Žižek afirma que lo Real es considerado una estructura básica o fundante, la cual, sin embargo, solo retroactivamente adquiere esta condición, a partir de la experiencia de ciertos hechos concretos repentinos que, por ende, son interpretados como sus "irrupciones". Es decir, en un primer momento, nos encontramos con una experiencia muy específica y radical, pero determinada y empírica al fin y al cabo, la de ciertos hechos devinientes a los que no puede conferirse un significado o sentido, que no pueden ser interpretados, que imponen un hueco o vacío en el seno de las condiciones de sentido de un entramado de relaciones sociales o simbólicas.Y es solo a raíz de este choque, que en un segundo momento, creamos o postulamos, dice Žižek, la presuposición de la posibilidad de existencia de hechos de este carácter acaecidos en medio del orden social o simbólicamente interpretable, es decir, que anulen la eficacia de este, irrupciones hechas por o desde lo Real, en efecto: por lo imposible de interpretar o simbolizar o desde el campo de existencia ontológico que enmarca a estos imposibles.

Mas hay que tratar de averiguar cuál es la lógica implícita de este efecto de retroactividad con el que proyectamos que encontrábamos o que ya había lo Real, es decir, hay que desentrañar la estructura ontológica, o del modo de ser y funcionamiento, de "lo Real" y sus "irrupciones" en el orden socio-simbólico.

Para Žižek, lo Real es un “milagro”, pero entendiendo por este no un hecho sobrenatural salido de la nada, sino un hecho que encuentra sus condiciones de posibilidad en la concreta contingencia histórica y social, pese a previamente ser considerado imposible. Es decir, según unas dadas condiciones de posibilidad de existencia de los hechos sociales o históricos, hay cosas que son imposibles de darse. Pero supongamos que se pudieran dar, la cuestión obviamente es cómo. Žižek responde que solo hay una posibilidad, que el determinado hecho milagroso que venga a la existencia, con el mero hecho de estar aquí, obligue a crear retrospectivamente las condiciones de posibilidad de existencia histórica y social que expliquen su propia aparición. Es en este sentido que Borges decía que un verdadero escritor innovador crea sus propios antecesores, crea la propia tradición literaria de la que él emerge, por ejemplo, con la obra de Kafka se desvela que hubo una tradición literaria de los temas de angustia o absurdo, así en Poe o Dostoievski, pero la cuestión es que sin la obra de Kafka no nos hubiéramos dado cuenta de la importancia de estos temas en la obra de Poe o Dostoievski.

Así pues, el evento milagroso de la irrupción de lo Real hace que se modifiquen las condiciones de existencia de los hechos que antes funcionaban para que pueda caber en ellas, se podría decir que “cambia el pasado”. Ahora bien, esto supone una verdadera inconsistencia en forma de bucle, una posibilidad de un “viaje en el tiempo” materialisto-dialéctico žižekiano, cierto atajo de “agujero de gusano” en la estructura del orden de los significados sociales para poder cambiar lo que habían sido estos, haciendo palmaria la inconsistencia intrínseca del orden social en general; es decir, lo que aquí se presenta últimamente es el hecho de que “lo Real” es nada más que lo correlativo a la inconsistencia misma o propia del orden social o simbólico.

Por ejemplo, el covid-19 se presenta como el hecho imposible de un virus prácticamente incontrolable en su estallido y desarrollo en pleno siglo XXI, cuando creíamos que por nuestro adelanto tecnológico y científico era imposible una pandemia de dimensiones letales como las del pasado. La realidad es tan desastrosa que hay que decir que los únicos que parcialmente pudieron anticiparla fueron algunas ficciones cinematográficas semi-apocalípticas acerca de la erupción de epidemias.

Pero ya dada la aparición del covid, retrospectivamente salen a la luz, o se crean, las condiciones que hicieron posible la conversión del covid de pandemia en “sindemia” (suma desbordante de epidemia más problemas estructurales sociales). Es decir, la emergencia del virus zoonótico del SARS-CoV-2 o la brecha en la distribución de vacunas hacen visible que lo que antes eran condiciones del orden social y económico pre-covid que considerábamos indispensables y necesarias (la explotación incontrolable de los recursos naturales, una globalización dada implícitamente desde bases nacionalistas, etcétera), en realidad fue una ilusión, que ello fue más bien algo inválido para hacer posible la coexistencia humana en nuestro momento histórico (pues generaba la catástrofe ecológica o la desigualdad brutal en las condiciones para vivir entre los países del mundo). Es solo en este sentido que Žižek cree que la covid mató al capitalismo, es decir, hizo una transformación de nuestra concepción del capitalismo, cambió su pasado "necesario" por un pasado inválido, haciéndolo entonces, tal como lo conocemos o vivimos todavía, inviable, una cosa retrógrada.

Precisemos que lo que tiene lugar aquí es que la irrupción de lo Real, del covid, es correlativa o supone como condición de posibilidad a la inconsistencia del "agujero de gusano" temporal dado en el orden de lo socio-simbólico, pues es por medio de este atajo que se puede cambiar los significados sociales que antes eran válidos, y de este modo, cambiar nuestra percepción de la realidad pasada y presente, como en este caso, ver a una forma histórica del capitalismo aún subsistente desde su posible tambaleo.
 
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